Cautivas de las sombras.
Hasta que de pronto sintió como era levantada y colocada en la cama una vez más, mientras se preguntaba en qué momento se había arrodillado frente a él, pero no lo recordaba.
— Eres única gatita.
Alessandro Santoro, respetado empresario viudo, con una hija de 7 años, temido mafioso bajo el apodo La sombra, asesino y torturador por placer, caía rendido bajo la verdeazulada mirada de alguien que no podía ver, pero aun así transmitía luz por cada poro, una luz que podían provocar que su sombra creciera mucho más, o que desapareciera por completo.