Noches junto al diablo
, él y yo no éramos famosos, así que mi casamiento y todos los problemas que trajo ese suceso, solo fueron chismes entre nuestras familias, nunca pasó a algo más.
Pero ahora ya no era la desconocía Adele Mayers, una chica a penas visible por la prensa, era la esposa de Iván Coscov, y una historia como la mía era de interés nacional aparentemente.
Los medios se hicieron eco de todo lo que había pasado con Peter, como era una mujer divorciada, y como me había casado con un acosador. En la prensa me trataban como una idiota, como si yo hubiera sabido a los 17 años que me estaba metiendo con un tipo peligroso, todos ellos me juzgaban y me despezaban como un animal que agoniza en la selva. Lo úni