La atracción fatal del gángster
Me lanzo para darle un puñetazo que recibe sonriendo, sigo golpeándolo hasta cansarme, su cara llena de sangre, pero sigue sonriendo.
- No quiero que te acerques más a mi novia. No quiero verte ni de cerca ni de lejos. Olvida nuestra existencia, olvida que tienes un hermano. Y sabe que a partir de hoy no tengo más hermano, te reniego.
- ¿Has terminado de desahogarte? Te diré una cosa, hermano pequeño: esa mujer ya no te pertenece, ahora es mía, pero como soy amable, te la dejo por un tiempo, pero después vendré a recuperar lo que me corresponde por derecho.