El Papá de mi hijo... ¡¿Es un Hombre Lobo?!
Ella asiente y sale disparada hacia la habitación donde se está quedando.
Entretanto, Zara y yo vamos hasta la habitación de Zadrian. Duerme plácidamente como un lindo angelito, un pequeño lobo. En estos días hemos sido testigos de su crecimiento apresurado. El apetito es un problema, pues a medida que crece más y más, sus ansias por comer han incrementado.
Otra cosa que sigue creciendo son sus poderes. Ya no solo es capaz de controlar la sed de Zara, sino que, además, cuando quiere algo y no lo obtiene, una pequeña tormenta se desata dentro de la cabaña.