CUATRO ALFAS PARA LAS MAFIOSAS
nunca lo esperé de ti, jamás creí que tuvieras un corazón tan perverso, y eso que el cruel era yo — el Alfa dijo lo último con gran decepción, después salió de la habitación sin mirar atrás, si corazón estaba roto, su dulce luna Esmeralda, lo había decepcionado por completo
— ¡Mariano, espera! ¡no son las cosas así, escúchame por favor, yo sí quiero al cachorro, es solo que estoy asustada! ¡Mariano, vuelve! — Esmeralda, lo llamó una y otra vez pero el Alfa no volvió sobre sus pasos, tampoco regresó al despacho, salió en su deportivo de lujo sin rumbo por la ciudad, necesitaba despejarse un poco, apartarse de todos