Tu amor obligado: Una esposa para el Magnate.
Que la guerra pronto se acabará
Que en el mundo al fin reinará la paz
Que no habrá miseria alguna, Aleluya
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya
Por qué la norma sea el amor
Y no gobierne la corrupción
Sino lo bueno y lo mejor del alma pura
Porque dios nos proteja de un mal final
Porque un día podamos escarmentar
Con que acaben con tanta furia, Aleluya
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya
Aleluya, Aleluya, Aleluya, Aleluya”
—¿Estas lista cariño? — cuestionó la profesora Kristen mirando dulcemente a la nerviosa Aurora que estaba al borde de las lágrimas.