Cuando la Esposa Regresa a Cobrar Venganza
Fue un beso ansioso, cargado de todos los días de silencio, de todos los miedos no dichos, de la sombra del pacto que lo consumía.
Pero no era desesperado; era deliberado. Era como si con ese beso intentara borrar algo, afirmar algo, o simplemente recordar cómo se sentía estar vivo más allá del deber.
Alba se quedó en blanco. El contacto fue un shock eléctrico. Su cuerpo se tensó, instintos de defensa y años de dolor pidiéndole que lo empujara, que lo rechazara. Cuando trataba de luchar, de apartar la cara, de encontrar la fuerza para la rabia…