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El último adiós de tu Luna

El último adiós de tu Luna

Me emparejé con Emory, mi compañero destinado. Pero él nunca me amó. Su primer amor, Ophelia, fue afectada por la «Plaga Lunar». Su último deseo, como ella dijo, era tener una ceremonia de emparejamiento con Emory y convertirse en su Luna. Me negué. Desde ese día, para Emory y nuestro hijo Leo, no fui más que una mujer egoísta y cruel. Leo me daba de comer intencionalmente cosas a las que era alérgica. Incluso fingió perderse durante la cacería de invierno, solo para dejarme buscarlo en medio de una ventisca durante un día y una noche hasta que estuve a punto de morir… Y todo eso era para evitar que molestara a Emory y a Ophelia. Así que cuando empezó a llorar y a hacer un berrinche, exigiendo que fuera a cazarle un Conejo de Escarcha Plateada en las peligrosas profundidades del bosque por la noche, finalmente dije que no. —Ya no tienes que seguir enfermándome —le dije—. No volveré a molestar a tu padre ni a Ophelia. Porque tengo una enfermedad terminal. Mi loba se está desvaneciendo. Voy a morir pronto.
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El Precio de la Traición

El Precio de la Traición

Estaba a punto de dar a luz cuando Liana, la ex de mi esposo, llegó a nuestra casa con la excusa de que solo se quedaría unos días. Cada vez que me veía, se llevaba la mano al pecho, como si el solo hecho de verme embarazada la hiciera sufrir. Bruno, mi esposo, estaba convencido de que yo estaba provocándola a propósito, solo por tener la barriga enorme. —Lia no se siente bien, no puede tener hijos. ¡Y tú sigues paseándote así, como si nada! ¡Se nota que necesitas una lección para que aprendas! Dicho esto, mandó que me encerraran en el viejo ático que llevaba años sin usarse, y ordenó que nadie me subiera comida. Lloré y le rogué que me dejara salir. Le expliqué que la última ecografía mostraba que los gemelos eran enormes, que el doctor había dicho que debía ir al hospital de inmediato. Pero, para él, eso fue como si le contara un chiste sin gracia. —Todavía faltan tres días. No me vengas con cuentos —me respondió sin una sola gota de compasión—. ¡Ve al ático y ponte a pensar en lo que hiciste! ¡Pagarás por estar molestando a Lia! Las contracciones eran tan brutales que, arañando la madera podrida, acabé arrancándome las uñas. Gritaba tan fuerte que me dolía la garganta, pero nadie acudió en mi auxilio. La sangre me cubría el cuerpo y empapaba todo el suelo. Uno de los bebés ya había salido, pero el otro se quedó atrapado en mi vientre, atorado en un baño de sangre. Tres días después, Bruno estaba sentado, tomando sopa y, como si nada, dijo: —Que Michelle me sirva más sopa y le pida perdón a Lia. Si lo hace, la llevaremos al hospital para que tenga a los niños. Nadie dijo nada. Porque la sangre que bajaba desde el ático ya había llegado hasta el segundo escalón.
Short Story · Romance
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El amor que quedó atrás

El amor que quedó atrás

En el hospital se armó un escándalo. Un familiar de un paciente agitaba un cuchillo como un loco y, por instinto, empujé a Bruno para apartarlo. Pero él, de un tirón, me agarró la mano y me puso enfrente... para proteger a su querida Celia. Así, la cuchillada fue directo a mi vientre. Y con eso, me arrancó a mi bebé, que apenas empezaba a vivir. Mis compañeros del hospital, con lágrimas en los ojos, intentaban llevarme de urgencia a la UCI, pero Bruno me jaló de la camilla con brusquedad. Con la voz dura y cortante, soltó: —¡Primero salven a Celia! Si a ella le pasa algo, los echo a todos. Los médicos se quedaron helados, llenos de indignación. —¡Estás loco, Bruno! —le gritó uno—. Celia solo tiene un rasguño, ¡tu esposa está mucho peor! Yo, con las manos apretando mi abdomen empapado en sangre, asentí lentamente. —Déjenlo así... Bruno... con esto que te devuelvo hoy, ya no te debo nada.
Short Story · Romance
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El Hueco Que Dejó Papá

El Hueco Que Dejó Papá

—Me pica muchísimo. Mi papá salió, ayúdame a rascarme con la cuchara. En la mesa, la hija de mi amigo había comido demasiados ostiones; las hormonas se le alborotaron y el deseo se le desbordó. Llevaba una minifalda; sus piernas se abrieron hacia mí, dejando ver su tentador calzoncito blanco. Llevaba años sin estar con una mujer, y al ver la intimidad ligeramente hundida de la jovencita sentí que el cuerpo me traicionaba. Me desabroché el pantalón, saqué mi hombría y la agité frente a ella. —¿Qué tanto te va a ayudar una cuchara? Ráscate con esto.
Short Story · Pasional
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El perfume de la belleza

El perfume de la belleza

Me llamo Ignacio Pérez. Soy un hombre pobre, acorralado por las deudas y al borde de la desesperación. Cuando ya no veía salida, apareció un hombre que me enseñó otro camino... Y desde ese momento, mi vida cambió por completo.
Urbano
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El Corazón De La Sanadora Luna

El Corazón De La Sanadora Luna

Seara Louisette—el destino la llevó a convertirse en la Luna rechazada. Fue humillada ante toda la manada por Alaric Griff, un Alfa de Nightshade que eligió el poder y a otras mujeres. Sin ningún lugar al que recurrir, Seara decide huir al bosque y allí encuentra su destino. Austin Hunter Wolfe—Alfa de Lycanisius, es tan peligroso como atractivo. Pero cuando el poder ancestral en la sangre de Seara despierta, ambos se dan cuenta de algo: Seara no es solo una Omega. Es la última Sanadora Antigua, un linaje sagrado capaz de curar… o incluso de destruir. Ahora, en medio de una conspiración sangrienta, el rencor del pasado de Seara hacia Austin por la trágica muerte de sus padres, y el rencor de Austin contra la Manada Nightshade. A medida que fuerzas oscuras resurgen, Seara y Austin deben decidir si sucumbir a las viejas heridas o luchar por el futuro de todo el mundo lycan.
Hombre lobo
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El Velo de la Venganza

El Velo de la Venganza

El todopoderoso del círculo de élite en la capital, Leonardo Cruz, iba a casarse con mi hermana Valeria. Todo el mundo decía que era un pervertido impotente, y que casarse con él era condenarse a una vida de sufrimiento. Valeria lloraba desconsolada, como una actriz de telenovela. Yo la llevé aparte y le susurré: —Me casaré en tu lugar, pero tú tienes que ir al pueblo y cuidar la caja fuerte bajo la tumba de mamá. No puedes tocarla en tres años. Ella creyó que estaba llena de una herencia millonaria, así que aceptó encantada. Mientras miraba su rostro codicioso, no pude evitar soltar una risa fría por dentro: "Querida hermana, cuídala bien. Quiero ver si de verdad puedes sostener toda esta fortuna que estás a punto de recibir."
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Plantada en el Registro Civil

Plantada en el Registro Civil

La séptima vez que Sofía quedó con Leonardo para ir a firmar el acta de matrimonio, él volvió a dejarla plantada. Cuando ya iba a marcarle para preguntarle dónde estaba, se topó por casualidad con un TikTok de la amiga de la infancia de él. "Hoy celebramos 999 días de casados con mi amado esposo, desde el pasado hasta el futuro, siempre serás tú." En la foto, justo en el centro del librito rojo del matrimonio, aparecía bien claro el nombre de Leonardo Díaz en la parte de esposo. Y la fecha de matrimonio era el 20 de mayo de hace tres años. Así que esta era la verdadera razón por la que él nunca apareció en esas siete citas para casarse. Él ya era el esposo de otra.
Short Story · Romance
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El único en mi vida

El único en mi vida

Un sueño.Un chico guapo.Y la realidad, se cruzan en la vida de una guardaespaldas de nombre Cristina Fox que aparenta ser ruda pero es frágil del corazón, ella es llamada para proteger al hombre más cotizado de Manhattan cuya familia murió inexplicablemente hace dos meses y él tuvo que asumir el rol de Jefe en "Dollas Markle Company" la empresa de tecnología más importante del mundo.Un guapo, joven y millonario es Jefe de Cristina. Una chica soltera ¿Qué pasará?
Romance
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El Doctor De Las Calenturas

El Doctor De Las Calenturas

—Doctor, por favor, revíseme rápido. Dentro del consultorio, una mujer muy atractiva estaba acostada boca abajo en la camilla. Estaba de espaldas a mí, resaltando sus curvas, y me pedía que le revisara ese problema de calentura crónica que tanto le molestaba. ¡Pero si yo ni siquiera era doctor! Cuando iba a decirle que no podía ayudarla, ella se bajó los pantalones, dejando su piel a la vista. Cualquiera se hubiera vuelto loco con una imagen así.
Short Story · Pasional
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