Sombras del Corazón
La noche anterior lo había visto dormirse con una respiración tan débil que sentí que me arrancaban el corazón.
Mi alma no paraba de dar vueltas por todo el hospital. Corría hacia todos, gritaba, les suplicaba que lo ayudaran… Me arrodillaba, rogaba, lloraba… pero nadie me veía y me atravesaban, como si no existiera.
Al escuchar al hombre, Marc, por fin, pareció despertar del trance y, sin importarle que Ryan estuviera sucio o maloliente… lo abrazó con todas sus fuerzas.