Una esposa rebelde
En honor a la verdad, jamás esperó una llamada de su esposa, menos sabiendo que él no era por completo indiferente a ella, quien parecía degustarse perturbándolo con su presencia y tentándolo hasta el límite.
Ahora, era posible que se desatara un infierno. Para ese momento se encontraba ansioso por llegar y, aun así, nervioso por no saber en qué etapa de la tormenta se iba a encontrar su esposa. Le preocupaban los motivos que apresuraron su regreso, aunque no tanto como la ansiedad por ver a Katherine. Esa la sintió desde que puso un pie fuera de la hacienda, no quería dejarla, en verdad no quería. Lo cierto era que se terminó acostumbrando tanto a su presencia, a su olor, a su risa, aun cua