De Su Amor a Su Venganza
Y según lo que había leído en internet, durante los primeros tres meses las embarazadas están extremadamente sensibles, tanto física como emocionalmente, incapaces de soportar estímulos fuertes.
Así que Mariana, con toda la malicia del mundo, quería hacer exactamente eso: provocarla. Si lograba que Inés se alterara, que perdiera el control, que incluso llegara a abortar o, mejor aún, que terminara muerta junto con el bebé, entonces Mariana estaría más que satisfecha.
Por eso, después de soltar aquella maldición repugnante, quiso irse junto a Estela, esperando dejar a Inés tragándose su rabia.