MADRE SOLTERA Y CEO
—me replicó ella.
—Es un placer conocerla, señora Estefanía —le respondí muy educado, de pie entre Martín Elías y Reyner— Pensaba que era usted, la CEO de la Naviera, por ser la viuda de su propietario.
—¡No, para nada! —sonrió ella, ya recuperada de su reacción inicial— Es un cargo que no me llamó, ni me llama la atención. Prefiero hacer lo que hice en vida de mi esposo, apoyarlo en cada votación, elección y decisión, solo que ahora es con mi hija.