Isabel, te amé antes y te amo ahora
Tú solías quererme —digo en un tono bajo, intencionando cada palabra.
Su expresión se vuelve amarga, como si hubiera mordido un limón con todo y cáscara.
—Eso fue hace mucho.
—No, después de eso. Después de eso, tú me querías.
—Te dije que yo decidí quererte.
—No, no me refiero a una decisión o una elección, me refiero de verdad.
—No tengo nada más que decir, lo dicho dicho está. Ya estás advertido, tú decides que hacer, solo espero que hagas caso.