ESPOSA DESPRECIADA. Me iré cuando dejes de amarme
Él bajó la mirada, sintiéndose el hombre más miserable del mundo, cargando una culpa que no era suya.
—Nunca te he fallado, ni siquiera en pensamientos. Desde hace más de diez años, la única mujer en mi mente, en mi corazón y en mi cuerpo eres tú, Gracia Sanclemente. Pero si algún día dejas de amarme, sabré alejarme para que seas feliz. Y si ese día llegó, lo aceptaré con respeto.
Ella lloró otra vez, sin responder.
—Siempre estaré para ti, cuidándote, dándote todo lo que necesites. No me importará si un día amas a otro; si eres feliz, yo también lo seré, aunque tenga que verte desde lejos.