Crié Gemelos para la Venganza
Mi esposo, Jorge Martínez, y el amor de su vida, Elvia Meza, murieron juntos en un accidente automovilístico, y a mí me dejaron a cargo de dos gemelos ilegítimos.
En un abrir y cerrar de ojos, dieciocho años se esfumaron. Me partí el alma para criarlos, los saqué adelante y hasta logré que los admitieran en la mejor universidad.
Pero justo el día en que llegó la carta de admisión, Jorge y Elvia —muertos desde hacía años— reaparecieron.
Ella se prendió del brazo de mi esposo, sonriendo de oreja a oreja, y me dijo:
—Gracias por criarlos tan bien. Mis dos hijos pudieron ingresar a la universidad más prestigiosa. Sin ti, Jorge y yo no habríamos podido pasar tantos años fuera, viviendo tan a gusto…
Después, Jorge me pidió el divorcio. Me dijo que se casaría con ella, y que, por fin, los cuatro estarían de nuevo "reunidos" como una familia.
Y yo no lloré ni armé un escándalo. Solo sonreí, serena, como si nada, y respondí:
—Está bien.