SIEMPRE JUNTOS
—- Déjanos a nosotros, vas a disfrutar mi fiel sumisa — me comento Mario, acercando sus labios a los míos, besándome con furia y lujuria.
Ese día me sentí querida y amada hasta el extasis por mi marido y su amante, cuando terminamos de jugar sexualmente, me quede tumbada en la cama extasiada, nunca hubiera sospechado que amar a una mujer y a un hombre, fuera tan excitante y me quedaran mas ganas de volver a jugar con ellos dos.
Por la tarde, después de ducharnos los tres juntos, nos vestimos para marcharnos a dar un paseo por la ciudad.