Tabú: Ataduras y Pecados - Fetiches
Que lo que siempre estuvo entre nosotros ya no puede ser ignorado.
Hizo una pausa, sus ojos clavados en los de ella con una intensidad que le impedía respirar.
— El resto… —continuó, apretando sus dedos— lo iremos descubriendo. Juntos.
La palabra “juntos” resonó en el aire matutino, un pacto no escrito, una promesa que desafiaba todas las convenciones, todas las reglas que les habían enseñado. No era una respuesta fácil. No era un “vamos a huir y vivir felices para siempre”. Era un reconocimiento de la complejidad, de la dificultad, pero también de la inevitabilidad de lo que eran ellos.