Sin tu amor
A los pocos minutos aparecieron Deck y Carla, tomados de la mano, irradiando esa complicidad que parecía envolverlos desde hacía semanas.
Carla, con su estilo encantador y desinhibido, se acomodó en su asiento y alzó la copa con picardía.
—Bueno, ¡brindemos por Kat y Demian! —exclamó, y luego, guiñando un ojo, agregó—. Y también brindemos porque logré que Deck se pusiera corbata sin hacer drama… ¡un milagro digno de boda!