Domando al amor
Y en medio de la oscuridad del desierto, se amaron con la intensidad de quienes saben que el tiempo se les escapa de las manos.
Cuando terminaron, Luca la abrazó fuerte, como si no quisiera soltarla jamás. Eva cerró los ojos, escuchando el latido de su corazón. Por un instante, el mundo dejó de doler.
Pero al abrirlos, vio algo en la roca frente a ella. Un grabado, casi invisible bajo la luz de la luna.
El mismo círculo atravesado por dos líneas.
El símbolo del Contador.