Boda obligada con el jefe despiadado
LA BODA
Aysun estaba inmóvil bajo el umbral de la puerta de su habitación, vestida de novia, estaba sosteniendo con fuerza el bouquet contra su pecho, como si aquel ramo pudiera convertirse en un escudo que la protegiera del destino que la aguardaba cuándo bajara a la sala.
El murmullo de los miembros de la familia, el alboroto en la casa, se filtraba hasta ella como un zumbido lejano, casi irreal. Sus pensamientos eran un torbellino: la promesa hecha a su padre, la ruina inminente de su familia, y el peso sofocante de un matrimonio que no nacía del amor, sino de la obligación y el resentimiento.
De pronto, la voz áspera de Nabut, el hijo mayor de su tío, la a