Sobrevivir al apocalipsis con mi esposo bestia
Estaba ahí, tan tranquilo, y aun así un escalofrío me recorrió la espalda.
Según las costumbres de los hombres bestia, deben casarse con aquellos a quienes salvan.
Yo debía unirme al fénix Isandro, pero Marina, al ver que Iván —la serpiente de hielo— era demasiado feo para su gusto, me quitó al fénix que yo había cuidado con tanto esmero.
Nadie imaginó que, tan solo un mes después, el calentamiento global desataría un apocalipsis de calor abrasador.