De Su Amor a Su Venganza
Luego haré que alguien consulte el día más propicio para la boda.
Porque, desde siempre, el matrimonio era cosa seria y debía hacerse en un buen día.
Pero Inés empezó a sudar frío:
—¿D-día propicio? ¿Vamos a hacer una boda?
—Señor Altamirano, esto es un matrimonio por contrato. No hace falta gastar tanto ni hacer algo tan formal…
“Si el evento es demasiado llamativo, ¿cómo haremos para disolverlo en tres años sin levantar sospechas?”, pensó, tragando saliva.