Renacer en el Cuerpo de una Mujer Gorda
Hay que recordar que yo no soy Bella, aquella chica de veinte años débil y tonta.
Soy Amora, tengo cuarenta años. He superado un sinfín de obstáculos, así que no voy a dejarme intimidar por sus amenazas.
Además, nunca me casaré con él.
—¡Nunca me casaré contigo!
—No podrás rechazarlo —dijo, y se marchó con altivez, dejándome envuelta en la ira.
—Bella, solo estabas fingiendo, ¿verdad? Estabas jugando al tira y afloja para que Álvaro se casara contigo, ¿no? —dijo Elena en cuanto Álvaro se hubo ido.