Tras El Velo De La Verdad
Lloro por el hombre roto frente a mí que ha decidido, al fin, decirme la verdad sobre quién es.
—Te amo, m*****a sea. —Corro hacia él, estrellando mi cuerpo contra el suyo. Él me envuelve en sus brazos con fuerza, enterrando su rostro en mi cuello. Su cuerpo tiembla por los sollozos, parece un niño pequeño que ha perdido a su madre y que, al final, encuentra consuelo. Cuando me alza, envuelvo mis piernas alrededor de su cintura, sintiendo el calor de mi cuerpo pegándose a su abdomen.