Esposa por despecho
—Estuve pensando, en lo que dijiste, sobre ir juntos a la isla, pensé que, nunca hemos tenido una verdadera luna de miel, no como cualquier pareja lo merece, y eso no es justo, tú mereces lo mejor —dijo besando su mano
Ella sonrió
—Pero, tengo miedo, Sebastián, puede ser peligroso, no quiero que nada malo te pase —dijo tocando su rostro, él sonrió y besó sus labios, sintió el deseo de hacerla suya, comenzó a desnudarla, su hermoso cuerpo en sus manos, besó su piel, escuchando su goce, quería amarla todo el tiempo, sus cuerpos temblaban del mismo deseo que los mantenía unidos, él se adentró entre sus piernas, moviéndose de forma rítmica, cada vez más rápido, más intenso, ella se aferraba a su