Siete años de mentiras: ¡Los abandono!
Tras siete años de matrimonio con Fabio Tobar, Viviana Cajigas recibió un diagnóstico devastador: un tumor cerebral.
Decidida a arriesgarlo todo por su esposo y su hijo, Viviana optó por enfrentar el quirófano, aceptando esa moneda al aire que le ofrecía apenas un cincuenta por ciento de probabilidades de sobrevivir.
Sin embargo, el regreso al país de Carmen Cepero, el gran amor de la juventud de Fabio, desmoronó su mundo. Fue entonces cuando Viviana descubrió que su matrimonio no era más que una farsa, una cruel puesta en escena.
Fabio no solo mantenía a Carmen a su lado como secretaria; incluso sus mejores amigos la tomaban como su esposa. Lo más doloroso fue escuchar a su propio hijo de seis años decir, con total naturalidad, lo mucho que le gustaría que Carmen fuera su verdadera madre.
Con el alma hecha pedazos, Viviana decidió cortar por lo sano. Se deslindó de aquel hombre y de su hijo, borrando su rastro por completo.
No fue hasta tiempo después que ambos encontraron, entre los restos de su ausencia, la hoja del diagnóstico médico. El arrepentimiento los golpeó como un mazo.
Padre e hijo la rastrearon hasta el extranjero, suplicando de rodillas, implorando una sola mirada de compasión. Pero Viviana ni siquiera parpadeó.
Un exesposo desalmado y un hijo malagradecido no valían ni el más mínimo de sus desprecios.