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El Nombre que Ella Escribió con Sangre

El Nombre que Ella Escribió con Sangre

Después de renacer, fui yo quien cambió el nombre en mi vínculo de sangre con el príncipe Mortlock. Escribí [Isabella], la otra vampira a la que él siempre había adorado, a la que siempre había protegido. Cuando Isabella quiso el collar de rubíes, aquel que marcaba a la Consorte del Príncipe, dejé que se lo quedara. ¿El vestido de novia que Mortlock había preparado para mí? También se lo entregué a Isabella. Lo hice todo porque, en mi vida pasada, obtuve lo que deseaba. Me convertí en la compañera de Mortlock, pero viví cada momento bajo la sombra de Isabella. Al final, durante una batalla contra los cazadores de vampiros, Mortlock corrió primero hacia una Isabella herida. Fui yo a quien dejaron abandonada para recibir una estaca de plata directamente en el corazón. Así que, esta vez, decidí dejarlos en paz. Mantenerme lo más lejos posible de Mortlock. Sin embargo, en esta ocasión, el príncipe frío y distante lloró y me suplicó que volviera a ser su compañera.
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El Alfa que me dejó sin marca

El Alfa que me dejó sin marca

La ceremonia de marcado había llegado al momento en que debía entregarse la corona de Luna, pero mi compañero solo de nombre seguía negándose a inclinar la cabeza. Una vez que Drake Blackwood me mordiera el costado del cuello y completara la marca, nuestra sexagésima sexta ceremonia por fin se volvería real. Sin embargo, sus ojos permanecían fijos en el teléfono y ni siquiera me miraba. Todo porque su cuñada viuda, Scarlett Moore, había publicado una declaración de ruptura de vínculo una hora antes. Su difunto compañero había sido el hermano mayor de Drake. Según las leyes de la manada, Drake estaba obligado a protegerla. Adjunta a su publicación estaba la imagen de una reserva para un vuelo privado de la manada, que mostraba que aterrizaría en una hora. De pronto, Drake se levantó y anunció en voz baja a los ancianos y a los miembros de la manada que la ceremonia de marcado se pospondría. Luego me dejó allí sola, convirtiéndome en el hazmerreír de toda la manada. Con calma guardé la corona de Luna, con calma me disculpé con los invitados y con calma los despedí a todos. Después, abrí la publicación más reciente de Scarlett en el feed de MoonNet. En la foto, Drake estaba de pie a su lado, ofreciéndole una piedra lunar recién obtenida en una cacería. Esbocé una sonrisa amarga y contacté a mis padres biológicos a través del enlace privado de la manada. —Padre, madre, ahora estoy dispuesta a volver. Aceptaré la alianza de emparejamiento de la manada Frostvale.
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La Mestiza Que Terminó Con El Alfa

La Mestiza Que Terminó Con El Alfa

Dexter, mi compañero destinado, se convirtió en el Rey Alfa cuando su hermano murió. No solo heredó la corona y el poder, sino también a Jenica, la viuda de su hermano. Todo porque yo, por ser una mestiza, no había podido darle un heredero de sangre pura en todos estos años. Me dijo que tenía que marcar a Jenica y sentí que el alma se me partía. Aun así, me abrazó con fuerza, secó mis lágrimas con sus besos y juró que su lobo y su destino solo me pertenecían a mí; que yo siempre sería su única Luna. Le creí. Pero, a pesar de sus promesas, él seguía pasando cada noche en la cama de ella. Entonces, Jenica quedó esperando cachorros. Mientras la manada celebraba, Dexter me obligó a dejar la suite de la Luna; quería que su cachorro naciera bajo el aura lunar más pura de la manada. Sentí cómo nuestro vínculo se deshacía dolorosamente, hilo por hilo, así que le envié un último mensaje en clave a un amigo del mundo humano. “Sácame de aquí en cuatro días”. Esa noche tomé una decisión. Mi tiempo como su compañera había terminado.
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El Disparo Que Me Devolvió La Vida

El Disparo Que Me Devolvió La Vida

Cuando cumplimos tres años de casados, recibí una invitación para la boda de mi esposo; la novia era mi prima, Lina. Seguí la dirección que venía en la invitación y volé a Estados Unidos. Sin embargo, en cuanto llegué, vi a mi marido, Marco, el Don más joven de Italia, abrazando a Lina por la cintura mientras brindaban juntos. Varios fuegos artificiales estallaron en el cielo formando los nombres de los dos. Dentro de la capilla, sus hombres se reían y bromeaban. —En Italia se casó con Aurora y en Estados Unidos se va a casar con Lina. ¡El Don sí que sabe cómo quedarse con lo mejor de los dos mundos! —¿No que no sentía nada por Lina? La voz de Marco se escuchó por encima del ruido: —Al principio, en serio que no sentía nada por ella. Para mí era solo una niña, pero me buscó durante años. Nunca le importó que la ignorara, e incluso se quedó a mi lado los dos años que estuve paralítico, cuidándome. Aunque nunca la dejé entrar a mi corazón, no podía ignorarla para siempre. Los dos años que estuvo paralítico... Así que durante ese tiempo, mientras yo estaba en el desierto, comiendo tierra y durmiendo a la intemperie, luchando contra el cansancio solo para conseguir esos extractos medicinales raros para curar su columna herida, mi esposo había empezado un romance con mi prima. Me limpié las lágrimas, saqué los papeles del divorcio que Marco había firmado cuando recién se lastimó y puse mi firma. Si mi dedicación no vale nada comparada con que alguien esté ahí a su lado, no necesito a un hombre que puede traicionarme tan fácil.
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Renací el Día de la Horda Zombi

Renací el Día de la Horda Zombi

Cuando los guardias vieron con sus propios ojos cómo los zombis tenían acorralado contra la pared al último niño del refugio, cómo le arrancaban los intestinos mientras seguía vivo y se los devoraban, todos se vinieron abajo por completo. —¡Óscar! ¿No dijiste que Clara había enloquecido por culpa de los zombis y que solo decía tonterías? ¿No fuiste tú quien nos dijo que nos quedáramos tranquilos protegiendo a Begoña mientras veía el amanecer contigo en la cima de la montaña? ¿Y ahora regresamos para encontrar a mi bebé, que ni siquiera tenía un mes, despedazado, sin que le quedara siquiera el cuerpo entero? El rostro de Óscar se puso pálido como el papel. Al ver aquella escena, sentí que el corazón se me desgarraba. En mi vida anterior, cuando los zombis atacaron el refugio, Óscar Molina, capitán del equipo de guardia, se llevó a todos sus hombres para acompañar a Begoña Campuzano, su amor de la infancia, a ver el amanecer por su cumpleaños. Yo hice hasta lo imposible por traerlos de vuelta, y solo así logramos salvar la vida de todos los demás. Pero Begoña, molesta porque no había podido ver el amanecer, salió sola de la zona segura y acabó siendo arrastrada por los zombis, que la devoraron hasta no dejar casi nada. Después de que Óscar llevó a sus hombres a exterminar a todos los zombis, abrazó el único hueso que quedaba de la pierna de Begoña y no dijo una sola palabra. Hasta el día en que di a luz. Ese día, me amputó las manos y los pies cuando yo aún estaba viva, y me arrojó a una horda de zombis errantes. Me obligaba a ver cómo los zombis me arrancaban la carne de los huesos, y luego me sacaba de allí para curarme. Una y otra vez. Hasta que, antes de morir, me arrancaron el último trozo de carne. —¡Fuiste tú, maldita víbora, quien la mató a propósito! Ya que tanto querías competir con ella, haré que mueras de una forma mil veces peor que la suya. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los zombis rodearon la base.
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Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Tras el divorcio, los gemelos se arrepintieron

Mi mejor amiga y yo nos casamos el mismo día con los hermanos Alcázar. Por coincidencia, incluso quedamos embarazadas al mismo tiempo. Yo me casé con el hermano mayor, un reconocido psicólogo; ella, con su hermano menor, un prodigio de la medicina. Debido a las molestias del embarazo, Sebastián decidió manejar y llevarme para realizarme un chequeo prenatal. Pero a mitad del camino, una sola llamada de su ex, la mujer que nunca superó, bastó para que cambiara de rumbo y me dejara atrás. Llorando, me aferré a su brazo. —Sebastián, te lo suplico… afuera está lloviendo a cántaros. ¿Puedes llevarme primero al hospital? Él apartó mi mano con impaciencia. —Ella se cortó la muñeca. ¡Podría morir! ¿Puedes dejar de ser tan inmadura? Tengo que ir a vendarla. Tú puedes ir sola al hospital. La lluvia caía como si el cielo se estuviera rompiendo. Y Sebastián me dejó sola en plena carretera. No tuve más opción que llamar a mi mejor amiga para que viniera por mí. Nunca imaginamos que, en el camino, un enorme camión de carga se lanzaría directo contra nosotras. Mientras perdía el conocimiento, la escuché llorando, llamando a su esposo… Pero lo único que recibió fueron reproches. —No inventes tonterías, Elena. Solo porque estoy acompañando a Daniela, ¿ahora vas a mentir sobre un accidente? Al final, fueron unos desconocidos que iban pasando quienes llamaron a la ambulancia. Gracias a ellos, sobrevivimos, pero las dos perdimos a nuestros bebés. Cuando despertamos en el hospital, nos miramos y sonreímos amargamente. —¿Te vas a divorciar? —Sí.
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El Don Me Traicionó y Me Perdió

El Don Me Traicionó y Me Perdió

Por culpa de Sofia Smith, Luca Vitale y yo pasamos tres años entre rupturas y reconciliaciones. Yo ya estaba exhausta, rota por dentro y completamente desesperada, así que al final elegí a Marco Rossi, el Don que llevaba años insistiendo en conquistarme. Estuvimos juntos cinco años. Él siguió amándome como el primer día, y yo también creí, con toda el alma, que no me había equivocado al elegirlo. Pero todo se vino abajo en la despedida de soltero, una semana antes de la boda. Su hombre de confianza estaba tan borracho que habló de más. —Señor, no puedo creer que Anna de verdad se haya enamorado de usted. ¿Ella sabe que usted solo se casa con ella para que Sofia pueda quedarse con Luca? Marco esbozó una sonrisa, pero no lo negó. —Mientras Sofia pueda quedarse con Luca, me da igual con quién me case. La verdad, al principio me acerqué a Anna por interés, pero después sí terminé enamorándome de ella. Y ni se te ocurra decirle nada de esto a Anna. Ya sabes que lo que más odia es que la engañen. Si se entera, me va a dejar como dejó a Luca. Y eso no me conviene en lo más mínimo. Me sequé las lágrimas, me di la vuelta y acepté el matrimonio por alianza familiar.
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Vendió el diamante y él la premió

Vendió el diamante y él la premió

Durante el mayor evento de ofertas del año, la asistente “inocente” de mi prometido vendió un diamante de un quilate por un solo centavo. En apenas veinte minutos, la empresa perdió doscientos millones. Yo temblaba de la rabia, pero Alejandro me sostuvo entre sus brazos para calmarme: —No te preocupes, déjamelo a mí. Esa misma noche, Luciana publicó en redes una transferencia de más de un millón, la cual venía acompañada con un mensaje apenas perceptible, ’para toda la vida’. Junto a la foto ella escribió: [Hoy cometí un gran error, pero mi jefe me consoló. Incluso me pidió que no discutiera con esa bruja loca, y que me portara bien.] Yo no me contuve y le comenté la publicación: [Qué bonito, que les dure para siempre.] Luciana borró la publicación al instante. Minutos después, Alejandro irrumpió en la habitación y me dio una bofetada. —¿Qué intentas al darle “me gusta” a la publicación de Lucy? ¡Ahora se siente tan mal que incluso quiere suicidarse! Solo se perdieron doscientos millones, ¿de verdad tenías que empujarla hasta ese punto? Hablaba con total seguridad, como si tuviera toda la razón. Sin embargo, más tarde cuando ni siquiera podía pagar veinte pesos para comer, ¿por qué terminó llorando?
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El Borracho que Me Hizo Su Reina

El Borracho que Me Hizo Su Reina

Invité a mis compañeros a un bar para divertirnos, pero al momento de pagar descubrí que no tenía saldo suficiente. Desesperada, caminé hacia el reservado VIP donde estaba sentado aquel hombre guapísimo. —Cúbreme la cuenta. Luego te transfiero. El hombre me miró con una frialdad fingida. —Señorita, ¿nos conocemos? Le arrebaté la copa de la mano. —No. Pero pregúntale a tu guardaespaldas cuántas veces me ha pedido ayuda por tu culpa. Ya te he sacado de apuros varias veces. ¿Tanto te cuesta devolverme el favor aunque sea una vez? El hombre puso cara de no entender nada, pero el guardaespaldas que estaba a su lado se llevó una mano a la cara. —Señor, es verdad. Cada vez que usted se emborracha, no deja que nadie se le acerque. Solo a ella la deja acercarse. Para poder llevarlo a casa, he tenido que llamarla varias veces y pedirle ayuda.
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Renacida: Elegí el Esposo de Mi Hermana

Renacida: Elegí el Esposo de Mi Hermana

Al renacer en el día de la elección de esposo para mi hermana mayor y para mí, descubrí que podía escuchar los pensamientos de los demás. Escuché a mi hermana decir en su mente: “Esta vez, tengo que conseguir al buen marido primero.” Ansiosamente, se llevó a mi esposo amable de la vida anterior y me dejó con el hombre violento que la maltrataba. Sonreí. ¿Acaso creía que el hombre con el que me casé antes era un buen tipo?
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