Rugido de Pasión
—Si, lo soy, soy tuya mi amor.
Valentino lamio mi cuello, sentí una electricidad fascinante bajar por mi espina dorsal, sus colmillos de lobo se insertaron en mi cuello, dolía pero a la vez era más que excitante.
—Te amo Maya, ahora nadie podrá alejarte de mi lado. Nunca— Su voz suena rugiente. Me penetra con fuerzas y nuestra pasión se desbordó en miles de sentimientos abarcandose en nuestro ser y así lo quiero y así lo deseo para siempre.