Obsesión Secreta de Papá
Esa risa: grasienta, como pasillo de secundaria, humo de cigarrillo detrás del gimnasio.
“Joshua, paranoico de m****a. ¿Todavía saltando ante las sombras?”
Me recliné, dejando que el silencio se extendiera. “Habla.”
“Maldita sea, hombre. Frío como siempre. Soy yo... *Joshua*. ¿Equipo de atletismo? ¿La broma de último año con el Benz del director? ¿De verdad lo olvidaste?”
El recuerdo encajó... Joshua Park solía vender teléfonos robados, presumía de su tío en la mafia coreana. Pequeño delincuente. Siempre oliendo por un hueso más grande.