Amor, Deseo y Venganza
—No te preocupes mi amor, yo había escuchado de algo parecido —le dijo él con una dulce sonrisa en su cara para transmitirle confianza y serenidad— Y la buena noticia es que eres multiorgásmica, amor, literalmente un volcán de pasión.
Con estas palabras el rubor de Tamar subió de nivel, sus ojos se cerraron por un momento mientras trataba de digerir las palabras de su amado. Ella como médico había escuchado de esa condición, aunque en ese tiempo no sé sabía mucho acerca de ello; pero lo más sorprendente era que ella fuera uno de esos "raros" ejemplos.
—¿No te sientes mal por eso? —le preguntó con mucha timidez y quizás un poco de pena.