La Cenicienta del Desierto
El mismo día
Bagdad
Sara
Los enemigos son peligrosos, sí, pero más lo es cuando la traición viene de tu propia sangre. Esa que sonríe contigo en la mesa, que comparte tu pan y tu techo, y aun así es la primera en clavar el cuchillo cuando bajas la guardia. Es un veneno lento, invisible, porque no llega de frente: se arrastra en silencio, se esconde en gestos cotidianos, en consejos disfrazados de afecto.