Esposa por despecho
Violeta volvió a casa estaba decepcionada, no consiguió el dinero para pagar todo el alquiler, estaba angustiada, pensó tantas veces en pedirle ayuda a Sebastián Hesant, no se atrevió, su dignidad le costaba, entró, y tuvo la mala suerte de encontrarse con la rentera, se maldijo en silencio
—Voy a pagar el alquiler dentro de muy poco, solo le pido unos días más.
La mujer la observó con ojos confusos
—El alquiler ya fue pagado por ese hombre.
—¿Cómo?
—Seguro es tu amante, de todos modos, te doy un mes para que dejes el edificio, no me interesa tener inquilinas que tengan relaciones con mafiosos.
—¿Mafiosos? —exclamó, pero la ignoró, dio vuelta y subió al departamento, se encontró con Rori, qu