CUATRO ALFAS PARA LAS MAFIOSAS
Alejandro, de pronto recordó lo muy bendecido que era por la diosa, con la frente en alto y el pecho firme le respondió al poderoso y enfurecido Alfa
— Yo soy hermoso, nuestra madre la diosa luna me hizo así y nunca me a despreciado por lo que soy, si Baily me ama tal cual soy eso es todo lo que me importa
— Pero que Náhuatl tan arrogante, ¡¿hermoso tú?! entonces yo soy ricitos de oro, ¡carajo! Baily, ¿qué demonios le ves a este imbécil? ¡míralo, en cualquier momento se va a comenzar a despegar del piso gracias a ese enorme ego que tiene! — el joven Alfa Angelo, le advertía a su hermanita