Magnate prohibido
Horas después, conversamos en nuestro hogar cuando estamos en la cocina preparando la cena.
—Paola, yo estoy muy contenta por encontrar este trabajo y tener un jefe tan compresivo—. Enseguida, ella clava su mirada en mí, pero no la dejo que suelte su veneno—. Ya sé lo que piensa. Él es guapo y todo un caballero, pero seguro que tiene una gran esposa. Te pondré las cosas en claro, ahora no puedo pensar en nada más que en mi bebe. ¿Estamos?
—Uy. Por supuesto lo dice tan seriamente que si te creo, pero no lo coja apecho ni tan en serio, mujer. Ja, ja