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Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Ojalá no hubieras sobrevivido ese día

Cuando tenía nueve años, quedé atrapada en una explosión mientras intentaba salvar a Joel Yorks, en donde la onda expansiva me arrebató la audición, por lo que, desde entonces, he tenido que usar audífonos. Joel se sintió tan culpable, que Insistió en pedirme la mano, y, con los ojos llenos de lágrimas, juró: —Helen, cuidaré de ti el resto de mi vida. Sin embargo, cuando cumplí dieciocho… todo cambió, porque él quería complacer a la chica más bonita de la escuela. Por esto, delante de ella y de todos nuestros compañeros, me arrancó el audífono, mientras decía con total desprecio: —Estoy harto de que seas una carga. De verdad desearía que no hubieras sobrevivido aquel día cuando tenías nueve años. Habría sido mejor que estuvieras muerta. Apreté mi informe audiológico y guardé silencio. Al llegar a casa, revisé en silencio mis solicitudes universitarias y, junto con mis padres, rompí formalmente el compromiso. A partir de entonces, Joel y yo seguiríamos caminos separados. No volveríamos a encontrarnos.
Short Story · Romance
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La señora no perdona al infiel

La señora no perdona al infiel

Con veinticinco semanas de embarazo, Julieta García descubrió la infidelidad de su esposo durante una revisión prenatal. Con el cuerpo hinchado por la gestación y un aspecto descuidado, sostenía con dificultad su vientre abultado, mientras la joven amante de su marido la llamaba esa mujer. Delante de todos, él la miraba con un desdén abierto Pero la primera vez que Julieta conoció a Héctor Gómez, ella también fue el centro de todas las miradas, admirada y rodeada de halagos. Convencido de que ella había logrado casarse con él gracias a esa relación, Héctor tomó la iniciativa de divorciarse. En ese instante, su corazón murió por completo. Desde los años universitarios hasta el mundo laboral, ocho años de amor silencioso y de entrega absoluta demostraron no valer nada. Tras dar a luz, Julieta firmó el acuerdo de divorcio y se marchó sin volver la vista atrás. *** Cinco años después. Ella se había convertido en una poderosa empresaria multimillonaria. Era deslumbrante, segura de sí misma, talentosa, y no le faltaban pretendientes. El mismo Héctor, que en su momento insistió en divorciarse, nunca llegó a recoger el certificado de divorcio. Julieta presentó entonces una demanda judicial. Héctor, que antes la despreciaba, empezó a aferrarse a ella y, frente a cada pretendiente que se le acercaba, respondía con una venganza implacable. Hasta que Julieta apareció del brazo de otro hombre y anunció su compromiso. Héctor la acorraló contra la pared, fuera de control, y le espetó con voz ronca: —¿Casarte con otro hombre? Ni lo sueñes.
Romance
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Difficile de comprendre le cœur de mon ami d'enfance

Difficile de comprendre le cœur de mon ami d'enfance

Le père de Yannick m'a appelée pour me demander de prévenir Yannick, mon ami d'enfance et héritier de l'Alpha, de rentrer à la maison afin de rencontrer son partenaire de mariage arrangé. Mais Yannick était torse nu et dormait profondément à côté de moi. Je pensais qu'il s'agissait d'une blague, alors j'ai poussé Yannick et lui ai dit en riant : « Yannick, ils disent t'avoir trouvé une fiancée. Qu'en penses-tu ? » Il a soulevé un sourcil, m'a enlacé la taille avec nonchalance : « Chérie, alors choisis-moi un costume élégant. Je suis sûr que ton goût sera impressionner ma fiancée. » Voyant que je restais figée sans rien dire, Yannick a ouvert les yeux avec un rire moqueur. « Hé, Fiona, quelle est cette réaction ? On n'est que des partenaires sexuels, tu pensais que je t'épouserais pour faire de toi ma Luna ? »
Short Story · Loup-garou
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Cuando me tuviste, no me viste

Cuando me tuviste, no me viste

Dos semanas antes de la boda, Nelson decidió posponerla una vez más. —Ivana inaugura su primera exposición de arte ese día —me dijo—. Estará sola y nerviosa. Tengo que estar ahí para apoyarla. Al final, tú y yo ya estamos juntos, ¿qué más da casarnos un día antes o después? Pero ya era la tercera vez que aplazaba nuestra boda por aquella mujer. La primera, Ivana acababa de operarse y sentía nostalgia de la comida de su tierra, por lo que Nelson no dudó en viajar al extranjero y quedarse con ella durante dos meses. La segunda, Ivana decidió irse al bosque en busca de inspiración para pintar y él, preocupado por su seguridad, fue tras ella. Esta era la tercera. Colgué la llamada y miré a César, mi amigo de toda la vida, quien se encontraba sentado frente a mí, relajado, jugando con su bastón de esmeralda, cuyo golpeteo en el piso de mármol rompía el silencio entre nosotros. —¿Todavía necesitas esposa? —le pregunté, sonriendo con picardía. El día de mi boda, Ivana sonreía radiante, copa en mano, esperando el brindis del hombre a su lado. Pero él, con los ojos rojos, observaba en silencio la transmisión en vivo de la boda del heredero del Grupo Santos, el imperio inmobiliario más grande del país.
Short Story · Romance
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El amor que ya no vuelve

El amor que ya no vuelve

Regresé a ese momento de mi vida en que mi tío político —con quien no tengo lazos de sangre— había sido drogado con esa droga afrodisíaca. Pero esta vez, no me convertí en su “antídoto”. En lugar de eso, marqué el número de la mujer que él realmente amaba. En mi vida anterior, me enamoré perdidamente de él. Cuando supe que había sido drogado, ignoré su súplica de llamar a su gran amor… y fui yo quien calmó su deseo. Un mes después, quedé accidentalmente embarazada. Por lo que él se vio obligado a casarse conmigo, pero el día de la ceremonia de nuestra boda, su amada —que había viajado al extranjero para olvidar su dolor— fue secuestrada y asesinada. Antes de morir, le hizo ciento noventa y nueve llamadas pidiendo ayuda. Él, que estaba ocupado cumpliendo con la boda, no contestó ninguna. Después… solo se quedó mirando aquellas llamadas perdidas, sin decir una palabra. Hasta que, el día que tenía que dar a luz, me encerró en el sótano. Le rogué que me llevara al hospital. Pero él solo sonrió, con esa frialdad que jamás olvidaré, mientras me veía morir lentamente, sin poder traer al mundo a nuestro hijo. Sus últimas palabras antes de que cerrara los ojos y muriera fueron: —Si no hubieras quedado embarazada, nunca me habrían obligado a casarme contigo. Si no fuera por ti, habría contestado las llamadas de Luz y, ella no habría terminado así. Tú… mereces morir. Y entonces, volví a abrir los ojos. Era ese mismo día, el día en que él había sido drogado con ese medicamento afrodisíaco.
Short Story · Romance
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Este Invierno Ya No Traerá Heladas

Este Invierno Ya No Traerá Heladas

En el mercado negro, mi padre escogió para mi hermana mayor y para mí a dos gemelos como guardaespaldas. Mi hermana, sin pensarlo, se quedó con el hermano alto y corpulento, dejándome al “mudo”, que apenas seguía con vida. Me dio lástima y lo mantuve a mi lado. Como no hablaba, lo llevaba de un lugar a otro buscando médicos y remedios. Como tenía una severa misofobia, yo siempre mantenía cierta distancia entre nosotros. Creía que había sufrido algún trauma y por eso era así. Hasta que los enemigos de mi padre nos secuestraron a mi hermana y a mí. Él me dejó atrás, eligiendo sin titubear morir para recibir la bala por mi hermana. Antes de morir, habló por primera vez; con los ojos enrojecidos le dijo a mi hermana: —Por fin puedes verme. Y a mí, en cambio, me dijo: —En la próxima vida, te lo ruego, no me elijas. Entonces entendí que no era mudo ni tenía misofobia. Lo de “mudo” y “misofobia” era solo hacia mí. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que elegíamos guardaespaldas. Esta vez, cumplí su deseo.
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Todas las Flores que No Fui

Todas las Flores que No Fui

Llevo diez años casada con Nicolás. He conocido a cada una de sus novias. Cada vez que se aburría y quería cambiar, yo era su mejor pretexto para terminar con ellas: —Si te casas conmigo, vas a terminar igual que ella. Nos acostumbraríamos tanto el uno al otro que se perdería toda la emoción. En nuestro aniversario de bodas, yo le secaba las lágrimas a la universitaria que acababa de dejar, mientras él llevaba a su nueva conquista al cine. Cuando se acabó el paquete de pañuelos, fue como ver un reflejo de mi pasado. Así que le pedí el divorcio. Su reacción fue de una confusión genuina, algo raro en él. —¿No vas a esperar un poco más? Tal vez lo nuestro pudo funcionar. Le dediqué una sonrisa vaga, sin responder, y compré un boleto de avión para cruzar el océano. Ya no podía esperar a que cambiara, así que decidí dar el primer paso.
Short Story · Romance
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No Longer A Fool For You

No Longer A Fool For You

Selene gave her all her love, her loyalty, her life. But when she learned the truth behind her husband's betrayal, it was already too late. Now reborn, she's no longer the naive wife they once controlled. This time, she's playing by her own rules. And payback… is only just beginning. But being back is only the beginning. What Selene didn’t expect… was that this new life wouldn’t follow the same script. Her past may have been tragic, but this present? It's unpredictable. The players have changed. The game is messier, new enemies new allies and new secrets. And everyone’s out to get what they want and Selene is caught right in the middle of it all. And then… there’s Collins. Collins never believed he’d be able to feel desire again — not with Sarah, the fake girlfriend he barely tolerated. Not with the desperate women who threw themselves at him. He had long accepted that he’d been broken beyond repair, emotionally and physically dismantled with no urges. Until that night. The M&D Corporation party. when the drug hit. He felt it — the spinning, the heat, the blur. And all he wanted was to get away. And in his struggles to hide he stumbled into the wrong restroom while shoving a figure out of his way in his haze… only to be met with a spark that shouldn't have existed. It should’ve ended there. But fate doesn’t let go so easily. Because the woman? She’s married off-limits and complicated..
Romance
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Rebirth: No More Kindness This Time

Rebirth: No More Kindness This Time

On the way home during the holidays, my fiance's sister-in-law, Pamela Kensington, brings out an electric pot that requires 2,000 watts in order to function so that she can cook some meatballs. "The sockets in the electric car are meant for us to use, no? If we can't have hot food during our trips, then what's the use of having an electric car in the first place?" My fiance, Mason Vance, who is driving, doesn't bother to stop Pamela. Instead, he helps her fill up the pot with water while smiling. In my previous life, I had strictly stopped them from cooking meatballs and told them that we didn't have enough power left in the electric car. If they were to cook the meatballs, the car would stop in the middle of the journey, and we wouldn't be able to make it home. Pamela, who tagged along for the ride, thought that I refused to let her son have a piping hot meal, so she began criticizing me. Mason, on the other hand, thought that I was being too much of a busybody. He slapped me in front of everyone before pushing me out of the car. I was frozen to the bone in the blizzard as I watched everyone else leave me behind happily. In the end, I died from hypothermia. When I woke up again, I realized I'd returned to the moment when Pamela is about to plug the electric pot into the socket. This time, I hand her a power strip. "Go ahead and use this power strip. It can channel more power for your meatballs to cook quickly."
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No Longer Participating in Alpha’s Game

No Longer Participating in Alpha’s Game

The night before our Mating Ceremony, my fated mate, Alpha Ryker of the Howling Moon Pack, ordered me to give him the Moon Soul Crystal—the very thing that protected my pack, the Willow Creek Pack. He said he needed it to power up the Howling Moon Pack's Blood Moon Altar. He also promised he'd keep me and my people safe. But he didn't know that we, the healers of the Willow Creek Pack, can only create one Moon Soul Crystal in our entire lives. Making one takes a crazy amount of moon energy. It's the treasure that keeps our pack alive. My mother, worried about me using up my moon energy while I was pregnant, gave up her own Moon Soul Crystal instead. But just three months after Ryker and I were mated, she got sick, fast. She was dying. I knelt in front of Ryker, crying, begging him for the Silverleaf Herb from the Howling Moon's forbidden grounds. It was the only thing that could save my mom. But he just looked at me, his eyes full of disappointment, and kicked me away. "I asked for the Moon Soul Crystal to test you," he snarled. "And just as I thought, you married me for our pack's treasures! Your mother's not sick. You're making it all up!" "You don't deserve to be the Luna of the Howling Moon Pack!" It wasn't until after my mother died, when he was arguing with me, trying to kick me out of the pack, that my mother's things fell and scattered everywhere. Her Soul Stone, the symbol of a wolf's spirit, shattered. That's when he finally realized he was wrong. He fell to his knees, begging me not to leave, crying for me to forgive him.
Short Story · Werewolf
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