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Amor de una noche: el multimillonario obsesionado
Amor de una noche: el multimillonario obsesionado
مؤلف: Locus

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مؤلف: Locus
last update تاريخ النشر: 2026-10-21 10:40:02

Ana

Había conseguido terminar el trabajo de la universidad antes de tiempo, así que regresé temprano a casa, ya que compartía el apartamento con mi hermana, Alexandra. Entré sin hacer ruido porque pensé que estaría estudiando, y fue entonces cuando escuché su voz.

—No pares, amor... Hazlo con más fuerza. Más fuerte, qué rico.

Era evidente que estaba completamente distraída, y también se escuchaban los gemidos de un hombre. Iba a seguir de largo, pero la voz masculina me resultó conocida. Entonces me acerqué despacio a la puerta de su habitación. Sé que no debería espiar a mi hermana, pero confieso que sentí curiosidad. Cuando abrí un poco la puerta, me quedé paralizada al escuchar la voz del hombre con mayor claridad.

—Te gusta que te folle así, ¿verdad, zorra? —Era la voz de Lucas. Mi novio.

Permanecí allí durante unos segundos, paralizada, sin saber qué hacer. Por un instante, pensé que podía tratarse de una alucinación provocada por el cansancio, pero no lo era. Entonces empujé la puerta con fuerza.

Alexandra estaba en cuatro. Lucas estaba detrás de ella, dándole palmadas en el trasero. Los dos estaban sudados y completamente concentrados el uno en el otro.

—¿Qué m****a es esto? —grité.

Lucas se volvió rápidamente hacia mí y Alexandra abrió mucho los ojos, claramente sorprendida porque yo había regresado antes. Él se levantó deprisa, buscando sus calzoncillos, y pronunció mi nombre en voz baja.

—Ana...

—¿En mi casa, Lucas?

Intentó acercarse, pero retrocedí dos pasos.

—No es lo que estás pensando, amor —dijo, mirándome con la expresión más cínica del mundo.

—Hijo de puta. Ella es mi hermana. Mi hermana, Lucas —dije, furiosa.

Alexandra se sentó en la cama como si estuviera pensando qué decir, se cubrió con la sábana y se quedó mirándome. Después, esbozó una sonrisa burlona.

—Lucas, nuestra relación termina aquí. Y tú, desgraciada, voy a llamar a nuestros padres para contarles lo que acabas de hacer. No quiero volver a verles la cara a ninguno de los dos.

—Ana, cálmate. Hablemos.

—No te acerques a mí. Me das asco, Lucas.

Comencé a caminar hacia la sala y solo entonces noté que los documentos que había dejado sobre la mesa habían desaparecido. Eran los papeles de un proyecto que había preparado para el final de mis prácticas. Ese proyecto podía conseguirme el puesto con el que siempre había soñado.

—¿Dónde están los documentos que dejé aquí? ¿Qué hicieron?

—Amor, cálmate. Puedo explicarlo —dijo él, nervioso.

—No me llames amor, carajo. Solo quiero saber dónde están mis cosas —grité, alterada.

Alexandra salió de la habitación usando la camisa de Lucas. Me observó de arriba abajo y sonrió con desprecio.

—Lucas, por el amor de Dios, dile la verdad. No sirve de nada seguir engañando a mi hermanita. Ya sabe lo nuestro.

—¿De qué estás hablando? ¿Qué verdad? —pregunté, nerviosa.

Él abrió la boca para responder, pero ella dio un paso al frente.

—Le di tu proyecto a Lucas. Lo necesitaba para conseguir el ascenso. Era genial.

—¿Qué hiciste, Alexandra?

—Ay, por favor, Ana. ¿De verdad creías que estaba enamorado de ti?

—¿Qué dices, loca?

—Lucas solo se acercó a ti porque estabas haciendo el mismo proyecto que él. Quería el ascenso. Nosotros ya estábamos juntos y decidí ayudarlo. Soy su futura esposa y necesitaba que consiguiera ese ascenso.

Miré a mi hermana sin poder creerlo. Pensé que Lucas diría que estaba mintiendo, que aquello era una broma, pero sonrió.

—Ya que no necesito seguir fingiendo... Lo siento, Ana, pero siempre fuiste aburrida. Y, además, ni siquiera querías acostarte conmigo. ¿De verdad creíste que te sería fiel? Tuve que soportarte el tiempo suficiente para que terminaras el proyecto. Noviazgo de adolescentes, cine, cartas de amor, tú llevándome comida... Dios, ya estaba harto de verte la cara. Cuando Alexandra me dijo que el proyecto estaba terminado, decidimos celebrarlo.

—No quería perjudicarte, hermanita —dijo Alexandra con cinismo—. Pero él ya era mi hombre desde antes. Por eso tuve que ayudarlo a acercarse a ti. Le conté todo lo que te gustaba. Tú te enamoras muy rápido. Lo siento.

Los ojos comenzaron a arderme, pero no permití que las lágrimas cayeran. Había trabajado durante meses en aquel proyecto. Cuando Lucas apareció, realmente conocía todos mis gustos. Pensé que teníamos muchas cosas en común, pero ahora todo tenía sentido.

Le di una bofetada a Alexandra, pero Lucas me empujó. Comencé a golpearlo y a insultarlo.

—Te odio, desgraciado. Voy a destruirte la vida.

Me sujetó rápidamente y empezó a reír.

—Ay, por favor, Anastácia. Tampoco es para tanto. Solo era un proyecto de prácticas. Conseguirás trabajo en algún lugar... ¿Cómo podría decirlo? Más adecuado para alguien de tu nivel.

Alexandra cruzó los brazos, sonriendo.

—No naciste para estar en la cima, hermanita. Yo sí. Por eso el proyecto tenía que ser de Lucas.

—Eres una desgraciada. Ustedes dos se merecen. Son dos gusanos. Dos cucarachas. Y voy a aplastarlos.

Agarré mi bolso y salí furiosa. Solo cuando entré en el ascensor permití que las lágrimas cayeran. Todo mi cuerpo temblaba y todavía no podía creer lo que me habían hecho.

Pero me juré que algún día acabaría con los dos.

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