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De el silencio a la libertad
De el silencio a la libertad
작가: Ríoocaso

Capítulo 1

작가: Ríoocaso
Apenas terminé de hablar, Ramón frunció el ceño, molesto.

—Aurora, tu mamá tiene razón. Es un evento muy grande, no puedes aguantar la presión.

Beatriz intervino con voz dulce para convencerme: —Es verdad, Aurora. Déjame encargarme de la boda, no te fuerces demasiado.

Abrí la boca, quería decir que había practicado los votos cien veces, que no iba a cometer ningún error. Pero los nervios me ganaron, se me cerró la garganta y no logré sacar ni una palabra.

Mi madre soltó un bufido de desprecio: —La muda siempre será muda, no pierdan el tiempo con ella.

La videollamada se cortó con un pitido seco.

Poco después, Ramón compartió el enlace de la transmisión en vivo de la boda en sus redes sociales. Cuando entré, la ceremonia ya había comenzado.

Beatriz llevaba el mismo vestido de novia exactamente igual al mío, sostenía el ramo de mis flores favoritas y caminaba hacia el altar con una sonrisa radiante.

Los comentarios del chat estaban encendidos.

—Al final Ramón se quedó con Bea, tal como debía ser.

—Bea y Ramón son la pareja perfecta, no hay nada que discutir.

Escribí en la caja de comentarios: La novia es Aurora.

Alguien me respondió al instante: —¿Y qué? Siempre ha sido así, Beatriz tiene que hacer todo por ella.

—Jajaja, no sabe hacer nada sin Beatriz.

Mis dedos temblaban mientras miraba la pantalla.

Desde la escuela, cada vez que me quedaba sin voz, Beatriz hablaba por mí. Defenderme de los compañeros que se burlaban, responder las preguntas de los profesores, incluso participar en concursos de discurso en mi lugar.

Con el paso del tiempo, aunque yo podía hablar en algunos momentos, todo el mundo ya me daba por muda.

Ramón y Beatriz nunca esperaban a que yo expresara lo que quería, tomaban todas las decisiones por mi cuenta.

Esta vez no fue distinto. Nadie me consultó si estaba de acuerdo, simplemente decidieron que Beatriz ocuparía mi lugar en la boda.

En la pantalla del salón seguían proyectándose nuestras fotos de novios, pero nadie levantaba la vista para mirarlas. Todas las miradas estaban puestas sobre Beatriz.

Ramón tomó su mano, y bajo la guía del sacerdote intercambiaron los anillos y pronunciaron sus votos.

Cuando el sacerdote le preguntó a la novia si aceptaba casarse con él, ella asintió con timidez y respondió: —Acepto.

Esas palabras debían haber salido de mi boca.

El estallido de aplausos llenó todo el salón. Los amigos de Ramón gritaban: —¡Beso! ¡Beso!

Beatriz bajó la mirada con las mejillas encendidas, agarró tímidamente la manga de la camisa de Ramón y le preguntó qué debían hacer.

Ramón la puso detrás de su cuerpo para protegerla y les contestó: —Basta ya. Aurora es la novia. Bea solo la representa en la ceremonia.

—No finjas más, Ramón. Todo el mundo sabe que te gusta Bea.

—Exacto, ya cambiaron de novia, ¿para qué fingir?

—Seguro que ustedes los dos ya querían aprovechar esta oportunidad para casarse.

Todo el mundo estalló en risas burlonas, y nadie se acordó de mí ni por un segundo.

Terminada la ceremonia, Beatriz publicó una publicación en redes sociales. En la foto aparecía recostada junto a Ramón, mientras mi retrato de novios quedaba solo, abandonado a un lado.

El pie de foto decía: "Fue mi primera vez haciendo de novia, la experiencia no estuvo mal. Que Aurora y Ramón vivan felices para siempre".

Ramón fue el primero en darle un "me gusta".

Alguien comentó: "Bea es demasiado buena persona. Yo me habría quedado con el puesto de novia sin dudarlo".

"Tú y Ramón son una pareja perfecta".

Las lágrimas caían sobre la pantalla del celular. No sé cuánto tiempo lloré, hasta que mi madre me envió otro video.

En el video, Beatriz llevaba otro vestido de fiesta y hacía mi papel, acompañando a Ramón mientras iban de mesa en mesa brindando y conversando con los invitados.

Tenía una sonrisa, modales muy elegantes y hablaba con total fluidez.

—Es una bendición para nuestra familia tener una hija tan excelente como Bea. —se escuchaba decir a mi madre.

Siempre lo supe: todo el mundo la quería, incluso mi propia madre.

Mi mamá se había casado de nuevo con el padre de Beatriz. A pesar de que yo era su hija de sangre, siempre prefería a su hijastra.

Al final del video, la copa que sostenía Beatriz se le resbaló de las manos y cayó al suelo. Se apoyó con ambas palmas sobre la mesa y empezó a tener arcadas que no podía controlar.

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