เข้าสู่ระบบAquella frase permaneció en la mente de Victoria durante el regreso a casa, porque mientras hablaba con Laura había entendido que el perdón no tenía que ser una decisión inmediata ni una forma de borrar lo ocurrido, sino un proceso mucho más incómodo donde reconocer el daño podía coexistir con la posibilidad de que alguien hiciera las cosas de otra manera y eso tambien la incluia a ella y las injusticias que aveces cometia con otros.Tal vez por eso, cuando encontró a Fernanda esperando en una de las salas de la mansión después de que Camille y Mathis se hubieran quedado dormidos, Victoria supo que la conversación ambas necesitaban conversar.Adrián estaba cerca, revisando algunos mensajes, aunque bastó que Victoria mirara hacia su hermana para que entendiera.—Voy a estar arriba con los niños —dijo mientras guardaba el teléfono—, y si necesitas algo me llamas.Victoria agradeció con una sonrisa que no intentara quedarse ni preguntar de qué hablarían, mientras Fernanda observaba cómo
Los días siguientes avanzaron con una lentitud extraña, porque regresar a la mansión no significó recuperar de inmediato la tranquilidad que habían perdido, aunque poco a poco Camille comenzó a separarse de sus padres durante periodos más largos y Mathis dejó de comprobar constantemente que todos continuaran en la misma habitación, mientras Victoria seguía las indicaciones médicas y Adrián hacía un esfuerzo evidente por acompañarla sin convertir cada recomendación en una nueva regla.Fue precisamente después de una de sus revisiones cuando Victoria recibió la noticia de que Laura estaba despierta y lo suficientemente estable para recibir visitas breves, algo que despertó una mezcla de emociones que había intentado aplazar porque todavía no sabía qué podía decirle a una mujer a la que había querido como amiga y que, al mismo tiempo, había entregado información a Daniel antes de comprender hasta dónde era capaz de llegar.—Quiero verla —dijo mientras regresaban al vehículo.Adrián no mo
—Entonces mañana empezamos por volver a casa.Victoria había pronunciado aquellas palabras con una seguridad que no sentía completamente, porque la idea de regresar a la mansión significaba volver al lugar donde los niños habían sido arrancados de aquello que hasta entonces consideraban seguro, pero también sabía que evitarlo indefinidamente solo conseguiría convertir la casa en otro espacio que Daniel les hubiera quitado.A la mañana siguiente, después de una última valoración, el médico confirmó que las contracciones habían cedido y que el bebé continuaba estable, aunque dejó indicaciones claras sobre reposo relativo, seguimiento estrecho y la necesidad de regresar al hospital ante cualquier cambio.Adrián escuchó cada instrucción con tanta atención que Victoria terminó mirándolo con una mezcla de cariño y resignación.—No necesitas memorizar hasta la respiración del médico.—Ya la memoricé.—Eso no me tranquiliza.—A mí sí.Victoria sonrió mientras él ayudaba a guardar algunas de s
Adrián no podía saber cuánto tiempo necesitarían para conseguirlo, pero aquella promesa continuó acompañándolo durante la noche mientras Victoria descansaba, los niños dormitaban cerca y el hospital comenzaba a recuperar una tranquilidad que contrastaba demasiado con todo lo que habían vivido unas horas antes.A la mañana siguiente, el médico confirmó que el riesgo había disminuido considerablemente y que los nuevos controles del bebé seguían siendo favorables, aunque decidió mantener a Victoria ingresada un día más debido a sus antecedentes y al impacto del accidente.Ella aceptó sin discutir, principalmente porque Camille y Mathis habían despertado varias veces durante la noche y Victoria había comprendido que no era la única persona de aquella familia que necesitaba detenerse antes de fingir que podía regresar inmediatamente a la normalidad.Un agente llegó a media mañana para hablar con Adrián sobre Daniel, quien permanecía bajo custodia mientras se acumulaban declaraciones, evide
Mientras Fernanda hacía aquella pregunta al otro lado de la ciudad, Adrián acababa de recibir autorización para entrar a la habitación donde Victoria permanecería en observación durante las siguientes horas, aunque antes de cruzar la puerta necesitó quedarse unos segundos quieto, intentando dejar afuera parte del miedo que llevaba acumulado desde que la vio desaparecer dentro de urgencias.Victoria estaba recostada con varios monitores a su alrededor y una mano apoyada sobre el vientre, de modo que cuando lo vio entrar intentó incorporarse hasta que él se acercó y evitó que hiciera un esfuerzo innecesario.—Antes de que preguntes, estoy bien.Adrián acercó una silla hasta la cama.—Eso lo decide el médico y no pienso negociar esa parte contigo.La respuesta consiguió arrancarle una sonrisa cansada.—¿Los niños?—Camille y Mathis están conmigo, Eduardo ya está con Clara y los tres fueron revisados; tienen algunos golpes menores, pero nada que preocupe físicamente.Victoria cerró los oj
Fernanda fue la primera en sentarse, no porque quisiera terminar la conversación, sino porque la noticia sobre Victoria había conseguido devolverle de golpe todo aquello que había intentado mantener bajo control desde que dejó a William, mientras Isabel permanecía cerca de Ernesto y Regina observaba a los tres con la misma preocupación que llevaba horas reflejada en el rostro. Sabía que tendría que contarles una parte de lo que había descubierto y estaba dispuesta a hacerlo, pero también había detalles de aquella conversación que todavía no podía repetir en voz alta, no porque quisiera seguir ocultándolos, sino porque algunas de las cosas que William le había revelado resultaban demasiado perturbadoras como para mezclarlas en ese momento con el miedo por Victoria.—Dijiste que hablaste con William —recordó Ernesto finalmente—. ¿Qué fue lo que te dijo?Fernanda apoyó las manos sobre las piernas antes de responder.—Su abuelo estaba enfermo y todos sabían que probablemente no le quedaba







