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Dieciséis Viajes, Una Traición
Dieciséis Viajes, Una Traición
작가: Josefina Salas

Capítulo 1

작가: Josefina Salas
Micaela fue la primera en romper el silencio, todavía con una sonrisa en la voz.

—No nos mires así. Gael pensó que te tomabas todo demasiado a pecho y que no podrías dormir en todo el viaje si sabías que íbamos juntos. Por eso me pidió que no te dijera nada.

Miré el abrigo que llevaba sobre los hombros. Gael lo había sacado de mi maleta antes de salir. Me dijo que en el tren hacía mucho frío por el aire acondicionado y que no quería que yo me enfermara, pero al final quien llevaba puesto el abrigo era Micaela.

Clavé los ojos en él.

—¿Entonces me engañaron dieciséis veces?

Gael bajó la voz.

—Ya basta. Todo el mundo está mirando. ¿De verdad tienes que armar una escena aquí?

Micaela se puso de pie y me cedió el asiento con una sonrisa.

—Está bien, siéntense juntos. Después de dieciséis viajes al lado de Gael, uno más o uno menos me da igual.

Al moverse, tiró del cable de los audífonos que ambos compartían. Gael le sujetó la muñeca de inmediato.

—No te muevas.

Luego me miró.

—Ve a sentarte en el lugar que ese pasajero te cedió. No bloquees el pasillo ni dejes que todos sigan viendo este espectáculo.

Me quedé paralizada. Él endureció el tono.

—Micaela se marea en el tren. Si la haces cambiar de asiento, se va a sentir mal.

La empleada del tren, incómoda, también me pidió que despejara el pasillo. No tuve más remedio que sentarme en el asiento libre detrás de ellos.

Micaela volvió a apoyar la cabeza en el hombro de Gael y se colocó de nuevo uno de los audífonos. Giré la cabeza y entonces vi un álbum grueso sobre la mesita. La portada estaba cubierta de boletos de tren.

Al notar mi mirada, Micaela lo tomó.

—Ya que descubriste la verdad, guardemos un recuerdo de este momento.

Sacó una cámara instantánea del bolso, apuntó hacia mí y apretó el disparador. Antes de que pudiera reaccionar, la foto ya estaba saliendo. En la imagen yo aparecía pálida, con el cabello revuelto por cargar el equipaje y sentada junto al pasillo. Casi no me reconocí.

Micaela pegó la foto en la última página con una sonrisa.

—Esta sí que tiene historia. En el viaje número dieciséis, por fin nos descubrieron.

Después levantó otra vez la cámara y se acercó a Gael.

—Ven, tomemos también una del culpable.

Él dijo que era una tontería, pero se inclinó hacia ella con total naturalidad. El flash se encendió. En la foto, Micaela sonreía radiante y Gael también tenía una sonrisa en los labios.

Ella pegó las dos fotos una junto a la otra y me enseñó la página.

—Pensaba regalarles el álbum después de la graduación. Cuando se casen, podrán conservarlo como un recuerdo de su época universitaria.

Abrí las páginas anteriores. Dieciséis viajes, cientos de fotos. Había fotos de ambos comiendo sándwiches y de Gael dormido sobre el hombro de Micaela. Junto a las imágenes había notas escritas por ambos:

"Vacaciones de invierno del segundo año. Dormí cinco horas apoyada en su hombro".

"Inicio del tercer año. Se quejó todo el tiempo, pero pasó tres horas ayudándome a aliviar los cólicos con una compresa caliente".

Gael y yo llevábamos cuatro años juntos, pero casi no teníamos fotos. Cada vez que yo levantaba el celular, él fruncía el ceño.

—Nos vemos todos los días. ¿Para qué quieres otra foto?

Una vez tuve que insistirle muchísimo para que se tomara una foto conmigo y, en cuanto nos la tomamos, me exigió que la borrara. Decía que no le gustaba guardar fotos. Ahora entendía que lo que no le gustaba era guardar fotos conmigo.

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