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Tres años habían pasado desde que desterré a Verina de la manada. En ese tiempo las cosas no habían hecho más que empeorar considerablemente, seguía buscandola, claro esta, pero las rondas tuvieron que ser reducidas al ser que varios grupos de desterrados estaban atacando a varias manadas considerablemente al mismo tiempo, no eran grupos demasiado grandes pero eran estrategicos, así que si afectaba en la seguridad de la manada y de las demás que atacaban, consiguiendo bajar numerosamente los guerreros de vigía. Era una guerra, claramente, por lo que se empezó a tener alianzas con las demás manadas. Así que para mantener la seguridad y fe de la manada tuve que tener más tiempo a mi lado a Sabine de lo que hubiera querido, claramente siendo Luna de nombre, para brindar seguridad, en lo que encontraba a Verina, aunque debía admitir que tambien tuve que hacerle una pequeña marca en el cuello, incompleta clamemente ya que no nos habíamos relacionado fisicamente para completarla, para mostrar que ella era mia, apesar de que mi lobo no hacía más que asquearse ante la situación. Pero es que realmente no tenía otra salida, la desesperación por tener a Verina me estaba matando y las cosas no hacían nada más que empeorar cuando mis exploradores encontraron nada más que su vestido de la ceremonia hecho pedadazos junto con clara evidencia de que hubo una confrontación con osos.Verina necesitaba estar a mi lado para protegarla como se debe, como un Alpha cuida de su luna y omega, mi instinto golpeaba fuertemente en mi pecho, necesitaba tenerla, y mi sin fin de pensamientos lujuriosos tal vez se debía a que había aguantado todo mi celo sin ninguna clase de compañía, no queria volver a decepcionarla asi que me estaba esforzando de verdad.
Por otro lado, muy aparte de los ataques, nos habían llegado rumores por parte de mis exploradores de que los destarrados habían formado un grupo grande y fuerte con un lider, es decir una manada, era algo que en escencia no nos afectaba pero que ahora que todas las manadas del Sur nos estabamos uniendo y haciendo alianzas para ayudarnos mutuamente con los ataques nos resultaba un poco sospechoso. Así que con acuerdo de las otras manadas con las que estabamos en alianza nos encontramos de acuerdo en que necesitabamos una reunión con el lider de esa nueva manada. Como es el protocolo para formar una alienza de paz, el Alpha de la manada que estuviera más cercana en territorio tendría que ir personalmente ha hacer la negociación. Y así es como me encontraba en este punto, disfrutando muy internamente de que mi lobo se sintiera un poco libre de correr por el bosque después de reuniones interminables, era muy obvio que necesitaba un poco de liberación , y tal vez y solo tal vez tambien buscabamos inconcientemente cualquier rastro de que nuestra compañera estuviera por esos lares. Ibamos en dirección donde supuestamente se sentía la mayor aglomeración de lobos, donde se supone se encuentra esa nueva manada. Junto a diez guerreros más, los más fuertes que tenía, dejando a Faddei a cargo de la manada en lo que me encontraba fuera del territorio. Lo que pasó despues sinceramente no era algo que esperara pero que me imaginaba que podría pasar. Todo estaba tranquilo, hasta que sentí alrededor de 3 lobos acechando en los flancos izquierdo y derecho, y otro más detras de nosotros. Les ordené a tres de mis guerreros que hicieran cargo de corroborar si eran de la nueva manada o eran desterados aparte, cosa que acataron de inmediato mientras seguíamos corriendo. Pero de nuevo sentí la presencia de otros 4 lobos más por lo que nuevamente ordene a más guerreros que verificaran no era algo preocupante, hasta que uno de mis primeros subordinados me hablo por el enlace. - Alpha, son desterrados no son de la nueva manada, mataron a Iván y Maxime se encuentra grave- se escuchaba alterado. -M****a, dirígete a la manada, que lo traten lo antes posible. Intenté comunicarme con los otros cuatros guerreros que habia mandado después pero no contestaban. Todo fue muy rápido, solo alcancé a frenar con mucho esfuerzo cuando aventarón un cuerpo frente a nosotros, era Andrey, estaba muy herido pero escuchaba sus latidos todavía. -Todos en formación- ordene al ver que varios nos rodeaban, estaba en desventaja numérica, tenía a cuatro guerreros muertos, y 3 heridos, solo eramos 4 contra al menos 10 lobos que nos acechaban, así que cuando vi que uno se transformó en humano es que me atreví a transformarme en mi forma humana igual para poder hablar con ellos de forma un poco civilizada, necesitaba saber que es lo que buscaban con excatitud y este era el momento. -Parece que acabaron con algunos de mis guerreros, dime, ¿cuál es tu nombre? y ¿a que se debe esta violencia?. Me sonrió de una forma demasiado burlesca que solo me hizo enojar aun más, así que en lo que se tomaba tiempo de contestarme me di a la tarea de inspeccionar la situación, nos habían emboscado y habían matado a mis hombres, al parecer querían hablar porque de otra manera los lobos que nos rodeaban ya hubieran atacado y este hombre frente a mi no se transformaría en su forma humana. Realmente no se veía desnutrido o mal cuidado, era alto y se miraba fuerte, solo me observaba de arriba a abajo con su mirada negra mientras se reía. - ¿Guerreros? a esos lobos sin fuerza ni habilidad ¿les llaman guerreros las manadas hoy en día?, que ironía, son débiles, no dieron ni siquiera batalla digna, los matamos tan fácil, se han hecho muy blandos por lo visto, o ¿nosotros muy fuertes? no lo sabremos- parecía desvariar, los lobos que nos rodeaban solo jadeaban como si estuvieran riendo, mientras mis guerreros solo gruñeron más que listos para atacar, pero no quería ponerlos en este peligro, necesitaba saber más antes de salir de aquí. - Burlarte de los muertos no es algo digno, ni mucho menos respetuoso, pero no me esperaba más de unos desterrados sin una pisca de educación como lo son ustedes- al fin quitó esa maldita sonrisa perversa de su rostro. - Muy astuto Alpha Alek- me respondio. - Te he preguntado algo, ¿o es que acaso solo vienes a matar?- y ahí estaba de nuevo esa maldita sonrisa. - Algo parecido, se podría decir que es como una... advertencia, si, esa es la palabra adecuada- hablaba acercandose poco a poco logrando que me pusiera alerta. - Advertencia de quien- mis lobos solo se ponían más inquietos, y los desterrados solo se acercaban cada vez más. - De mi Alpha, claro- respondió tranquilo. - Y cual es el fin de esta advertencia, además de revelarme que son una manada. - No es algo que nos importe que sepan, y es algo muy sencillo de responder, queremos algo tan vanal...- desvie la mirada un momento para ver a mi alrededor, no habían llegado más de los suyos, sin embargo sentí más presencias de lobos cerca aunque fuera algo muy efímero me puso más alerta, pero los que estaban estaban cara a cara con mis guerreros y la batalla era inminente, así que me preparé. - Venganza- dijo y nos atacaron. Todo empezó a ser un caos, garras, colmillos y sangre por doquier, y yo solo atiné a transformarme e ir contra el que se había convertido en humano. Era fuerte, trataba de llegar a mi cuello mientras otros dos lobos me embestian a los lados, no sabía que rango tenían, pero estaban bien entrenados, y eran fuertes, era algo que debía de tener a consideración, y me daba cuenta del porque es que llegaban a matar a tantos con sus ataques. Pero aprovechando mi distracción el lobo negro que era el que me hablo antes pudo morderme en el cuello mientras los otros me merdían las patas delanteras. En ese momento fue cuando sentí más ligero y pude ver que varios lobos más habían llegado, no eran de mi manada porque no olían como tal, acabaron con todos menos con el que me habia hablado porque escapó, pero dos de los lobos nuevos fueron directo a por el. El lobo más grande de todos ellos impotente parecía que era el Alpha, de color cafe, volvió a su forma humana y me miró, era un hombre alto, fornido, de ojos y cabello cafes que simplemente suspiró viendo el desastre. Mire hacia mis lobos y gracias a la diosa solo estaban heridos, ninguno muerto y era gracias a ellos. - Parece que han venido de muy lejos a buscarnos- su voz me volvió a la realidad- Soy Dmitry, beta de la manada Luna Blanca- ¿un beta de ese tamaño y habilidad? realmente hubiera jurado que era el Alpha.Aunque identifique algo más, unas leves motas de aroma que se asemejaban a mi Verina y eso solo me ponia aun más ansioso y mi lobo trataba de tomar el control.
- No he escuchado de esa manada, son los que eran desterrados- afirme, tratando de sonar calmado aunque la tormenta que sentía en mi interior era horrible. - Así es, ahora, ¿qué es lo que han venido a buscar?- su postura no lucía de animos como para pelear pero el saber que probablemente conocía a Verina o se topo con ella era suficiente para querer atacar. - Necesito hablar con su Alpha, ya han visto a estos nuevos desterrados, son fuertes y creo que también se han unido en manada- le dije tratando de negociar y de calmarme claro esta. - Estamos consientes de ello, pero Alpha no quedrá verlos, estoy en posición de negociar y tengo el permiso, así que con toda libertad puedo decidir, sin embargo, las cosas con su manada en especifico es más complicado- nos respondió de forma demasiado forzada para mí gusto. - ¿Porqué lo sería? acaso es que de verdad no quieren una alianza- me acerqué a él. - No se confunda Alpha Alek, nosotros no los necesitamos, ustedes nos necesitan a nosotros, a nuestros lobos y la información que poseemos- había tocado una fibra sensible por lo visto. - Entonces que es lo que ustedes necesitan para que podamos negociar esto, beta Dmitry- dije tratando de no ser tan invasivo. - Vuelvan a su manada, lamban sus heridas, Alpha los ayudará cuando resulte conveniente, y en cuento lo que queremos a cambio, se los haremos saber después pero necesito su palabra. - ¿Cómo puedo aceptar darles algo que no sabré que es? No soy estúpido- le gruñí, no nos estaba llevando a nada. - Mhmm, puedo asegurarle que no será nada territorial o monetario, puede ser simplemente un favor, aunque si no esta seguro pueden pelear solos esta guerra, pero puedo garantizar que no ganaran, no saben su forma de pelear o de pensar, nosotros si. Era una situación dificil, pero a tiempos dificiles requerían medidas desesperadas, me hubiera gustado tener más tiempo para pensarlo, pero no creo que eso vaya a ser de su agrado, necesitan una respuesta ahora y eso se nota, además que estar cerca de el me permitiría tener más pistas de mi Luna, aparentemente. - Acepto- dije firmemente. - Pero Alpha, no deje que lo presionen de esa forma hay más.... - No hace falta, Luka, he tomado una desición- dije mirando a mi guerrero, así que me voltee a ver a ese beta- Acepto, pero necesito una garantía de que vendrán. El solo sonrió - Astuto, pero me parece justo- dijo mientras se quitaba una cadena que llevaba en su cuello que no me di cuenta que llevaba hasta ese momento. - Es un collar mágico proveniente de los Lagos Sagrados, Alpha lo consiguió para mí cuando me convirtió en su beta, así que tiene gran valor sentimental, llegare por el cuando necesiten ayuda. Suerte en su regreso Alpha Alek. Me lo entrego y así como llegaron, se fueron. Dejandome con mis guerreros y mis heridos. - Volvamos a la manada.POV: Alek No pude trabajar.Llevaba casi una hora sentado detrás de mi escritorio, con varios informes abiertos frente a mí.No había leído ninguno.Las palabras de Verina seguían dando vueltas en mi cabeza.Ya no soy la mujer que te estaba esperando.Había creído que después de hablar con ella sentiría algún tipo de alivio pero eso no ocurrió porque ahora sabía que había heridas que yo ni siquiera recordaba haber causado.Y cuanto más pensaba en nuestra infancia, más cosas comenzaban a aparecer.Las burlas.Las miradas.Los comentarios sobre ella.Su incapacidad para transformarse.Aquello siempre había sido conocido, toda la manada lo sabía.Yo también.Y aunque jamás había tenido el valor de decirlo en voz alta, había una parte de mí que lo resentía.Yo era el heredero de Garra Oscura.Mi Lazo había sido encontrado desde que éramos jóvenes. Todos hablaban de aquello como una bendición de la Diosa Luna.Pero mi Lazo...No podía transformarse.Durante años me convencí de que mi pro
POV: Alek Por primera vez desde que había entrado en aquella habitación, no tenía una respuesta preparada. Verina permanecía frente a mí, con aquel vestido oscuro cayendo sobre su cuerpo y el cabello todavía húmedo después del baño. Ya no parecía la niña que recordaba.Aunque, quizá, el problema era precisamente ese.Yo seguía recordándola como una niña. Como aquella pequeña que había aparecido en mi vida mucho antes de que yo comprendiera lo que significaba.Mucho antes de que comprendiera que ella era mi LazoEl recuerdo llegó de golpe.La primera vez que lo sentí.Yo era demasiado joven para entenderlo completamente, pero sí lo suficiente para saber que había algo diferente cuando ella estaba cerca.Mi padre lo supo inmediatamente. Alpha Mijaíl había estado eufórico. Lo recuerdo todavía.Su orgullo.Su sonrisa.La manera en que hablaba de la Diosa Luna como si finalmente hubiera vuelto a mirar hacia nosotros después de tantos años.En aquellos tiempos, encontrar un Lazo divino
POV ALEX. No tenía sentido que estuviera ahí. Eso fue lo primero que pensó mientras la seguía. No porque no tuviera derecho a hablar, sino porque no entendía por qué le molestaba tanto verla irse. Después de todo, Sasha había muerto. Verina estaba bien. Todo había terminado. Entonces ¿por qué sentía esta presión absurda en el pecho? Ella caminó por el corredor sin mirar atrás. Llevando su vestido oscuro que no tuvo pportunidad de cambiar. Simple. Largo. Práctico. Sin adornos. Y de pronto eso le molestó más de lo que debería. Porque nunca había pensado en qué usaba cuando no estaba trabajando. Nunca había pensado que existiera una versión de Verina fuera de las reuniones, estrategias y entrenamiento. Y ahora verla así… se sentía como descubrir una habitación en una casa que creyó conocer. Llegó a su habitación. Entró. Él sostuvo la puerta antes de que cerrara. Verina lo miró. Silencio. Luego entró sin decir nada. Como si hubiera decidido que si quería hablar, hablaría.
POV: ALEK.No volvió con los demás.Cuando el movimiento empezó de nuevo y las órdenes comenzaron a correr entre grupos y territorios, Alek se quedó atrás.No lo suficiente para llamar la atención, pero sí lo suficiente para escuchar cómo el ruido se alejaba.El claro seguía oliendo a tierra húmeda. Y hierro. Demasiado hierro.Miró el lugar donde había caído Sasha.Ya no estaba.Solo quedaba una marca oscura y nada más. Y aun así sentía que seguía ahí, no por ella, si no por lo que había dicho y por lo que Verina había respondido.No había dudado ni un segundo y mucho menos intentó justificarse.No intentó que la entendieran, solo decidió. Y eso no era lo que le molestaba, lo que le molestaba era otra cosa que no lograba nombrar.Escuchó pasos acercándose.Faddei.No dijo nada al principio, solo se colocó a su lado, y esperó.Pasaron varios segundos.Después preguntó:—¿Ya terminaste de fingir que estás pensando en política?Alek ni siquiera giró.—Estoy pensando.Faddei soltó una ris
Nadie se movió. Durante unos segundos el mundo pareció detenerse. Sasha permanecía tendida sobre la tierra oscura, inmóvil, con los ojos todavía abiertos hacia el cielo nocturno como si hubiera querido decir algo más y simplemente el tiempo ya no se lo hubiera permitido. La sangre avanzaba despacio bajo su cuerpo. Sin prisa, sin dramatismo. Como si incluso la noche hubiera decidido respetar el silencio. Verina permaneció de pie frente al cadáver con surespiración estable y postura perfecta, sin una pisca satisfacción en su rostro. Ni había ira ni victoria. Solo una calma que resultaba más incómoda que cualquier expresión de furia. Detrás de ella, los hombres que habían llegado con Sasha seguían inmóviles. Uno de ellos dio un paso al frente. Joven. Demasiado joven. Sus ojos iban de Sasha a Verina, con el miedo a flor de piel aun así habló. —Ella… solo vino porque…- tragó saliva. Verina giró ligeramente el rostro. El hombre bajó la vista inmediatamente. Intentó otra vez.
El claro quedó en silencio después del duelo. No era el silencio tranquilo que llega después de una victoria. Era uno incómodo. Pesado. Como si todos estuvieran esperando que alguien dijera algo para romper la tensión que seguía suspendida sobre el territorio de Alek. Sasha permanecía de rodillas sobre la tierra húmeda. La sangre descendía lentamente por su cuello, formando líneas oscuras que desaparecían bajo el cuello desgarrado de su ropa. Su respiración era irregular y el enorme cuerpo lupino ya había comenzado a reducirse hasta devolverle parcialmente su forma humana. Verina seguía frente a ella. Recta. Con una mano relajada a un costado y la otra todavía ligeramente marcada por la transformación parcial que acababa de desaparecer. No parecía cansada. Ni agitada. Ni satisfecha. Solo… indiferente. Dmitry se acercó unos pasos, observó a Sasha un momento y luego miró a Verina. —¿Ya terminaste?- la preocupación expresada suavemente en su voz. Verina ni si







