LOGIN"لا تختبري صبري، أيتها الصغيرة،" قال وهو يدفن وجهه في تقوس عنقي. كان ظهري ملتصقًا بصدره بشكل خطير، واستطعت أن أشعر بحرارة جسده تتسلل إليّ. "أ... أنا..." تمتمت بتلعثم، وابتلعت ريقي بصعوبة وأنا أعلم تمامًا ما هو قادر على فعله. أخذت نفسًا عميقًا قبل أن أقول: "لا يمكنك أن تحتجزني هنا معك. أنا لا أنتمي إلى هذا المكان." "وأنا لا أحبك أيضًا،" قلتها، ثم ندمت عليها في اللحظة نفسها. انبعث زمجرة منخفضة من أعماق حلقه. شعرت بشفتيه تلامسان بشرتي المكشوفة، وفي لمح البصر أدارني نحوه، وهناك شعرت وكأن روحي غادرت جسدي، بينما كان يحدق مباشرة في عينيّ بعينيه السوداوين الخاليتين من أي روح. كانت آفا فتاة مرحة تبلغ من العمر سبعة عشر عامًا، وكانت في غاية السعادة لأن عيد ميلادها كان يقترب. وكأي مستذئب آخر، كانت ستلتقي بشريكها المقدر في عيد ميلادها الثامن عشر. وبالفعل، وجدته. كان شقيق الألفا، رجلًا طيبًا وحنونًا، وعلى النقيض تمامًا من أخيه الألفا. لكن القدر كان يخبئ لهما مصيرًا مختلفًا. وبعد يوم واحد فقط من بدء علاقتهما، اندلعت حرب مع المارقين، لتخطف حياة شريك آفا، وتتركها غارقة في الحزن واليأس. كان جيديون في الثانية والثلاثين من عمره، ملك الليكان القاسي وصاحب القوة الهائلة. أمضى خمس سنوات يبحث عن شريكته المقدرة، قبل أن يستسلم للأمر الواقع. لكن عندما زار قطيع قمر الدم، وجدها أخيرًا. امتلأ قلبه بالفرح بمجرد أن وقعت عيناه عليها، إلا أن عالمه انقلب رأسًا على عقب عندما علم أن شريكته تحب رجلًا آخر. فهل سيتخلى الملك عن شريكته المقدرة؟ أم سيذهب إلى أبعد الحدود ليستحوذ على ما يراه حقًا له؟ وهل ستقبل آفا به شريكًا لها، أم سترفضه؟
View More—Es tu turno.
Elisa Morrison asintió, levantándose imponente, y es que sus tacones de 15 centímetros le daban un aire estilizado, imponente y sexy. Era esbelta, de ojos verdes y sedoso cabello castaño. Su atuendo dorado con negro y de piedras brillantes le daba un aspecto arrebatador, hechizante; un traje de danza árabe que se amoldaba a su cuerpo como un guante. Su cuerpo bailaba al son de la música, su vientre desnudo era objeto de miradas lascivas pero nadie la había tocado nunca, y es que no por nada le fue dado el apodo de "la intocable", por ser virgen e inaccesible para un baile privado en uno de los cubículos. Sus manos tomaron el largo fierro de metal, la intensidad de las luces fueron disminuidas y comenzó a bailar de manera sensual y hechizante, convirtiendo al frío e inerte objeto en su más leal amante. Se entregó a él como a nadie olvidando todo a su alrededor, seduciendo con aire sexy y encantador a su concurrida audiencia. Luego se centró en usar la fuerza de sus piernas para ponerse de cabeza, escuchando los vítores de los presentes, hombres en su gran mayoría. —¡Hermosa! ¡Despampanante! ¡Sexy! —gritaron varios de ellos, silbando y aplaudiendo luego de otra ronda de baile. La mujer castaña y de escasa ropa se inclinó, y más aplausos se oyeron en el lugar, así como varios billetes de gran valor comenzaron a aterrizar a sus pies. Eso era precisamente lo que le importaba. Alentada por el cálido recibimiento, recogió el dinero rápidamente y fue a tomar una copa a la barra, cortesía de un cliente. "Vaya noche," pensó con un suspiro, empujando el líquido por su garganta. Era un día más o menos aburrido y monótono, pero Elisa decidió no perder el entusiasmo, hacía a la perfección su trabajo y los hombres frente al escenario no escatimaban en gastos, no le interesaba una relación y mucho menos tener sexo, al menos no con nadie de ese lugar. —¿Puedo invitarte un trago? —Una voz detrás de ella la hizo voltear. Siempre recibía esa clase de atención, ya estaba más o menos habituada a ser el foco de las miradas en el club nocturno La Femme Rose, donde ganaba un buen dinero que gastaba en sus estudios universitarios. —Tengo uno en la mano, pero no me quejo de conseguir otro —dijo con una sonrisa algo forzada. Amaba bailar y le sacaba provecho en el pole dance, pero tenía que aguantar las insinuaciones y acciones morbosas de hombres que solo la veían como un buen polvo. A menudo pensaba que la vida no era siempre como la gente quería. Que giraba en torno a casualidades llenas de mucha suerte, en el que muchos querían que sucediera una cosa, pero siempre sucedía otra. Pensaba que Dios tenía a sus favoritos y que los demás, los poco favoritos; trataban de sobrevivir con el pasar de los días, así como ella hacía cada noche para poder tener un mejor futuro, a costa de pervertidos que querían desnudarla con la mirada. —Eres preciosa —alabó el hombre y ella asintió, aunque una amplia sonrisa se hizo presente cuando el hombre metió un billete de 100 en el medio de sus protuberantes pechos—. Quiero tenerte, ricura. Se acercó a ella buscando un beso, pero solo tocó uno de sus dedos, sonriendo diabólicamente al ver la mirada traviesa de la bailarina. —No hago ese tipo de tratos. —Una chica difícil, me agrada —se burló el hombre, sacando un enorme fajo de billetes—. ¿Cuánto vale una noche contigo? Elisa suspiró, negando con la cabeza. —Ni todo el oro del mundo —sentenció. —Los rumores dicen que eres virgen —el hombre acarició el fajo de billetes y la contempló con una sonrisa ladeada—. Debe haber un precio para ese coño apretado, muñeca. —No está a la venta —dijo serena, confiada en que Iván se haría cargo—. Gracias por la propina, pero ya debo ir a mi camerino. —Vamos, al menos dame un beso —pidió el hombre y ella aunque rodó los ojos, accedió y de manera mecánica se dejó besar—. Quiero más… El sujeto comenzó a besar su cuello, pero ella le dio un rodillazo directo a su entrepierna, haciéndolo aullar de dolor. —¡Argh, m*****a zorra! —vociferó molesto—. ¡Me las vas a pagar! —¡Ya le dije que no hago ese tipo de tratos! —gritó ella, poniendo una mano en su cuello, donde el tipo le había hecho una marca—. Ahora será mejor que se vaya por las buenas… —¡¿O qué?! —espetó el hombre, tratando de acercarse a ella, acechante. El bullicio que se formó a su alrededor fue apabullante. Elisa dio un paso atrás, hasta que chocó con alguien, haciéndola sobresaltar. —¡Iván! —exclamó con sorpresa y alivio. —¡Espera! —el hombre la tomó del brazo con fuerza y de un momento a otro, era apartada por el aludido que se interpuso entre los dos—. Apártate, bestia. Esto es asunto de ella y mío. —Ella es mi responsabilidad —dijo el hombre de voz gruesa, haciéndolo ver intimidante—. Y usted ya se va, por las buenas o por las malas será su decisión. —¿Por qué ella es tan especial? —gritó, atrayendo la atención del resto—. ¿Por qué m****a es intocable? ¡Todo en esta puta vida tiene un precio, bonita, y tú lo tendrás! —Acompáñame a la salida… —No siempre vas a tener a este gorila para defenderte, ¿me oyes? —se dirigió a Elisa de manera burlona, amenazadora—. Algún día dejarás de ser la intocable, alguien te tendrá, así sea por las malas… ¡te vas a acordar de mí! —¡Sal de una puta vez, maldición! —Tomó al hombre y en medio de improperios y juramentos, lo echó del lugar prácticamente a empujones. Pocas veces ocurrían situaciones como esa, y en esas intervenía Iván, un gran y temerario guardia de seguridad que espantaba hasta el más rudo del lugar. La chica se quedó parada sin saber qué hacer, estaba recordando las palabras del hombre, que habían sonado como una especie de maldición, y aunque no creía mucho en esas cosas, no pudo evitar estremecerse. —¿Estás bien, Elisa? —una pelirroja se acercó a ella, preocupada. —En perfecto estado —dijo la chica con un suspiro, notando que sus manos temblaban—. Son gajes del oficio, supongo. —Estás pálida, nena —la chica llamada Mikaela la tomó de los hombros, guiándola a su camerino—. ¿Quieres un poco de agua? Elisa asintió sin pronunciar palabra. Se sentía enferma y tuvo que echarse aire un buen rato. Se sentía nerviosa y no paraba de pensar en los riesgos de un empleo así, aunque intentaba darse ánimos y recordarse a sí misma sus motivos para estar allí. "Solo un poco más y pronto podré pagar la universidad, ya casi termino de reunir lo que me falta, debo ser un poco más paciente y mantener la compostura" Vio también un hermoso y enorme ramo de rosas que la dejó atónita. Se quedó admirando el bellísimo regalo que sólo tenía una tarjeta con las palabras: "Eres increíblemente hermosa, ya quiero verte de nuevo. K.S" Sonrió de manera automática, deleitada en la fragancia de dos docenas de rosas y pensando que ese trabajo también tenía sus ventajas. Fue así como pudo nuevamente ponerse de pie y más tranquila, comenzar el último espectáculo de la noche.آفابعد ثلاث سنوات...لم تعد مملكة ضوء القمر تشبه المملكة التي دخلتها ذات يوم والخوف يملأ قلبي.أُعيد بناء الجدران المهدمة. وعادت الحدائق ممتلئة بالزهور من جديد.كان الأطفال يركضون في الشوارع دون خوف، وحلّت أصوات الضحكات محل الصمت الذي كان يغطي المملكة ذات يوم.اختفت اللعنة تمامًا، ومعها اختفى الظلام الذي طارد عائلتي لأجيال أخيرًا.وقفت على شرفة القصر، أنظر إلى المملكة في الأسفل.«ملكتي.»ابتسمت قبل أن أستدير. كان غيديون يقف خلفي. كان لا يزال الرجل نفسه الذي يستطيع أن يجعل غرفة بأكملها تصمت بنظرة واحدة.الليكان الملك القاسي نفسه الذي يخشاه الجميع. لكنه بالنسبة لي كان ببساطة غيديون، شريكي المقدّر، زوجي، وموطني.«لقد تأخرت.» مازحته، بينما اتجه نحوي.«كان لدي اجتماع.»«لديك اجتماع دائمًا.»«لأنني ملك.» عقدت ذراعي أمام صدري.«وأنا ملكتك.» ابتسم.«بالضبط.»لف ذراعيه حول خصري وجذبني إليه. أسندت رأسي إلى صدره.«هل تفكر أحيانًا في كل ما حدث؟»«كل يوم.»«وأنت لا تندم على شيء؟» قبّل أعلى رأسي.«ليس عندما قادني كل ذلك إليك.» ابتسمت. لقد تغيرت حياتي بالكامل.لم أعد الفتاة الخائفة التي أمضت سنوات
آفالم أكن أعرف لماذا كنت ذاهبة إلى هناك. كانت تلك أول فكرة خطرت في ذهني عندما خرجت من مملكة غيديون قبل شروق الشمس. لم أخبر أبيغيل. لم أخبر غيديون. لم أخبر أحدًا.كان هناك شيء في داخلي يجذبني نحو الغابة منذ اللحظة التي وصلت فيها. في البداية، حاولت تجاهله، مقنعة نفسي بأنه مجرد شعور غريب آخر سببه فقدان ذاكرتي.لكن الشعور أصبح أقوى خلال الليل. استيقظت وفكرة واحدة تسيطر على رأسي.المنزل.لم أكن أعرف أي منزل. ولم أكن أعرف أين يوجد.ومع ذلك، كانت قدماي تعرفان بطريقة ما بالضبط إلى أين تذهبان. توغلت أكثر في الغابة، متبعةً طريقًا ضيقًا تغطيه الأوراق المتساقطة. وكلما توغلت أكثر، أصبح كل شيء أكثر هدوءًا. حتى الطيور بدت وكأنها اختفت.بدأ قلبي يخفق بسرعة أكبر. توقفت عندما رأيت بوابة خشبية قديمة مغطاة بالكروم. حدقت فيها. كان هناك شيء مألوف فيها. دفعتها وفتحتها.أصدرت البوابة صريرًا عاليًا، وخلفها كان هناك منزل صغير محاط بأشجار ضخمة. انحبست أنفاسي.لقد رأيت هذا المكان من قبل.ليس بعينيّ، بل في ذكرياتي.كانت امرأة تقف خارج المنزل. شعر فضي طويل. عينان زرقاوان ناعمتان. وابتسامة جعلت قلبي يتألم.«أمي»،
غيديون«لا أستطيع الاستمرار في التعامل مع هذا»، قلت وأنا أذرع الغرفة ذهابًا وإيابًا.«هل ستتوقف عن ذلك؟» قال أندرو وهو يضغط على جسر أنفه.«كيف حدث ذلك أصلًا؟» سأل وكأنني أعرف الإجابة بطريقة ما.«أنت تسألني؟»«هل تريدني أن أذهب وأسأل ذلك التنين المجنون المحبوس؟» رد بغضب.«لماذا أشعر أنكما خُلقتما لبعضكما؟» قال داميان وهو يضحك من أعماق قلبه.خرج زئير منخفض من مؤخرة حلقي لأخبره أنني لست في مزاج يسمح لي بالمزاح الآن. صمت فورًا.«أنت شريكها المقدّر، وربما تعرف شيئًا، أو هل أخبرتك بشيء؟» قال آرون وهو ينظر إليّ بكسل بينما كان مستندًا إلى الأريكة الوحيدة ويلعب بخاتمه.«لا.»«إذن توقف عن إرهاق رأسك»، قال وهو ينهض من الأريكة.«حاول أن تجعلها تقع في حبك. ربما ستتذكر كل شيء، وإن لم تفعل، فهذه فرصة جيدة؛ عليك أن تترك الذكريات السيئة وراءك وتصنع معها ذكريات جديدة. الأمر بهذه البساطة»، قال.«وماذا لو لم تردني بالقرب منها أصلًا؟» سألت.«لن تتمكن من فعل ذلك، فأنت شريكها المقدّر، وقد وسمتها أيضًا»، تدخل أندرو.«كيف عرفت ذلك؟» سألت وأنا أنظر إليه. ليس من الممكن لأي شخص أن يعرف ذلك. وفوق ذلك، لم تعد الند
آفااستيقظت على صوت صفير آلة ناعم، بينما كان رأسي ينبض بألم شديد. تأوهت من الألم عندما حاولت فتح عينيّ.«أممم»، تأوهت مرة أخرى عندما حاولت تحريك جسدي. كان جسدي يؤلمني بشدة لدرجة أنني بالكاد استطعت تحريك إصبعي.ماذا حدث لي؟ سألت نفسي، فلم أستطع تذكر أي شيء.«مرحبًا»، قال صوت عميق وناعم. بدا مألوفًا. فتحت عينيّ بصعوبة بالغة لأرى من يكون.لم أعرف من كان، لكنه بدا مألوفًا، وكأنني أعرفه. ضيقت عينيّ وأنا أحدق فيه بينما اقترب ليمسك بيدي. مد يده نحوي، لكنني سحبت يدي قبل أن يتمكن من الإمساك بها.«من أنت؟» سألت وأنا أنظر إلى وجهه الوسيم بشكل استثنائي. لم أعرف لماذا، لكنه بدا متألمًا.«ألا تعرفينني؟» سأل بحذر.«لا»، قلت وأنا أهز رأسي.«ماذا تفعل هنا؟» سألت مرة أخرى بعدما فشلت في تذكر من يكون.«حبيبتي»، قال وهو يأخذ يدي بين يديه.«ماذا؟» سألت بعينين متسعتين. ماذا كان يقول أصلًا؟حاولت البقاء جالسة على السرير، لكن بسبب الألم لم أستطع.«دعيني»، قال وهو ينهض من على المقعد قبل أن يساعدني على الجلوس في السرير.تأملت وجهه عن قرب هذه المرة، لكنني مع ذلك لم أستطع تذكره. رغم ذلك، بدا صادقًا ولطيفًا.«أنت