Elara se congeló en el instante en que su voz llenó la habitación.“Abre las piernas, Elara.”La forma en que pronunció su nombre —lenta, calmada y deliberada— le provocó un escalofrío frío.Era la segunda vez que lo decía esa noche, y de algún modo el sonido en su boca golpeaba de forma distinta: suave, pesado.Ella obedeció de inmediato.Detente, se advirtió a sí misma. No pienses. No sientas.Esperó, anhelando un toque, cualquier cosa… pero no llegó nada.La ausencia era peor que el dolor.¿Era todo parte de su castigo, o es que las esclavas sexuales no merecen placer? Haciéndola sentir indigna incluso de ser tocada. Como si sostenerla pudiera otorgarle consuelo, pudiera hacerla sentir humana de nuevo, y él se negaba a permitir siquiera eso.La primera embestida la tomó completamente por sorpresa.No solo fue inesperada… fue brutal, profunda y dura, enviando un dolor ardiente a través de su cuerpo.“¡Ahhhh!” Los gritos de Elara rasgaron la cámara, aferrada a las sábanas de la cama
ปรับปรุงล่าสุด : 2026-09-04 อ่านเพิ่มเติม