Share

Chapter 3

Author: Liet
last update publish date: 2026-09-04 00:42:35

CUARTOS DE LAS SIRVIENTAS

Las sirvientas estaban reunidas en sus aposentos. Lady Claribel, la sirvienta principal, se dirigía a ellas con severidad, su voz fuerte y afilada como una cuchilla, hasta que la puerta se abrió sin previo aviso.

El guerrero principal empujó a Elara hacia dentro sin ninguna delicadeza.

Lady Claribel se detuvo a mitad de una frase y se giró.

—¿Es ella? —preguntó al guardia.

Él asintió.

—¿La nueva esclava sexual del Alfa? —dijo alguien desde atrás.

—¡Cállate! —espetó Lady Claribel, silenciando toda la habitación.

—Puedes irte. Yo me encargaré de entrenarla —dijo Lady Claribel.

El guardia salió, y Claribel se acercó a Elara, que seguía sentada en el lugar donde había caído. Dudó por un momento, luego se acercó y la ayudó a levantarse.

—¡Gracias! —susurró Elara.

—¿Cuál es tu nombre?

—Elara... Draven —respondió Elara, sintiendo que su apellido sabía amargo en su boca.

Lady Claribel asintió.

—Ven conmigo —dijo, comenzando a caminar.

Elara la siguió inmediatamente.

—¿Es una nueva sirvienta?

—La esclava sexual del Alfa Kane —corrigió otra.

—¿Esclava sexual? Es tan bonita...

—Parece rica...

—¿Vieron su piel tan suave?

—¡Sigue siendo una esclava sexual!

—¡A Lady Anika no le gustará nada esto!

Las sirvientas murmuraron entre ellas mientras salían del salón.

Elara siguió a Lady Claribel en silencio.

—Me dijeron que eres la hija del Beta Draven —dijo Claribel.

—Sí, ma... —susurró Elara.

—Su nueva esclava...

—¿Es... esclava? —preguntó sorprendida.

—Sí... Estás pagando por los pecados de tu padre —dijo Lady Claribel.

Elara asintió.

¿Esclava sexual?... ¿Esclava? —murmuró para sí.

—¿Qué significa ser una esclava del Alfa? —preguntó Elara.

—Eso depende de Kane. Todo lo que sé es que tiene poder sobre ti. Tienes que hacer todo lo que él quiera, cada vez que lo ordene. Lo que sea que él te haga no es asunto de nadie —explicó Lady Claribel.

Elara se mordió el labio inferior y entrelazó sus manos sudorosas.

—Si estás pensando en sexo, deja de hacerlo. El Alfa tiene una amante. Nunca lo he visto tomar a una mujer en contra de su voluntad.

—¿A ninguna mujer? —Elara se mordió los labios.

—A ninguna —dijo Lady Claribel—. Es un buen Alfa.

—¡Pero soy su esclava sexual! —insistió Elara, juntando las manos—. Ni siquiera soy miembro de la manada.

Lady Claribel suspiró.

—¿Él dijo eso?

—¡Sí! —Elara asintió.

—Como dije, es un buen Alfa —respondió Lady Claribel.

—Quédate aquí —ordenó Claribel.

Entró en la habitación interior. Un minuto después, regresó con un uniforme en las manos.

—Cámbiate inmediatamente. No sé cuándo el Alfa mandará a buscarte. Tus deberes son únicamente para el Alfa, así que vístete. Después comenzaré a enseñarte algunas cosas que necesitas saber —dijo Claribel.

Te lo mereces, Elara. Paga por los pecados de tu padre —pensó, suspirando mientras le entregaba el uniforme.

Era un conjunto de camisa y blusa de colores azul y negro.

—Puedes cambiarte detrás de esa cortina —indicó Lady Claribel.

Elara asintió y se dirigió detrás de la cortina.

Se quitó las únicas prendas que le recordaban quién había sido alguna vez y se puso el uniforme.

Cuando salió, Claribel sonrió al verla.

—Te queda perfectamente. Aunque tienes un buen trasero —comentó.

Las mejillas de Elara se volvieron rosadas.

¿Por qué está mirando mi trasero? —se preguntó, frunciendo el ceño.

¿Buen trasero? Oh, por favor... —pensó.

—Es hora de servirle la comida al Alfa. Sígueme —murmuró Claribel mientras salía.

---

—Me muero de hambre —hizo un puchero Anika, mientras sus dedos recorrían el pecho de Kane antes de deslizarse más abajo.

Anika, la amante de Kane... no era una amante cualquiera. Había sido elegida entre muchas otras mujeres que habían solicitado ese puesto.

Tenía veintinueve años... nueve años más que Kane, pero estaba perdidamente enamorada de él.

Lady Anika era considerada por muchos como la Luna no coronada porque, además de compartir su lecho, tenía ciertas responsabilidades que el Alfa había dejado bajo su cargo. Todos la respetaban enormemente.

Nadie se atrevía a faltarle el respeto a la mujer de Kane, sin importar lo bajo que fuera su rango.

—¿Dónde está tu esclava? Me muero de hambre.

—Es mi sirvienta personal —murmuró Kane.

—¿Suena como si te importara? —Anika puso los ojos en blanco.

—Si tienes hambre, baja y ocúpate de mí —dijo Kane con frialdad.

Anika se humedeció los labios y lo miró con una sonrisa.

Kane permaneció sentado, impasible, mientras ella se acercaba más a él.

Después de un momento, ambos quedaron envueltos en una intimidad que dejó claro que su relación no era precisamente inocente.

La expresión de Kane seguía fría y tranquila, como si nada pudiera alterarlo.

Anika sonrió, satisfecha.

Aquello era lo que consideraba su alegría y su recompensa como amante del Alfa.

—Kane...

Él la miró.

—Vístete y vete —ordenó, dándose la vuelta para marcharse.

Anika lo ignoró y se tumbó sobre la cama.

—Kane —ronroneó—. ¿No puedo quedarme a dormir esta noche?

—Alfa...

—¡Vete, Anika! —la interrumpió Kane.

Anika frunció el ceño.

¿Por qué le estaba pidiendo que se fuera? Siempre dormía en su habitación cuando quería.

—Vete, Anika. No quiero repetirme.

—Entonces, ¿puedo preguntarte algo?

Kane arqueó una ceja y ella continuó.

—Es sobre la hija del Beta... ¿Es para los guardias o para ti? —preguntó, intentando asegurarse de que él no estuviera planeando convertirla en su segunda amante. Ella no compartiría esa posición con nadie.

—Es mía, y no comparto —respondió Kane.

Anika frunció el ceño.

Eso significaba que... Elara era únicamente para él.

—Buenas noches... Alfa —murmuró e hizo una reverencia.

Alpha Kane puso los ojos en blanco y entró en su habitación interior.

El corazón de Anika se hizo pedazos mientras observaba a Kane alejarse sin siquiera dedicarle una mirada.

Se vistió y salió de la habitación con los puños apretados.

—Elara, acabas de cavar tu propia tumba —dijo entre dientes.

COCINA

Todas las sirvientas miraban mal a Elara mientras Lady Claribel le enseñaba algunas cosas que necesitaba saber sobre su papel como esclava personal del Alfa.

¿Cuándo Lady Claribel se ha comportado así de amable con nosotras?

¿A qué viene este trato especial?

—Shhh... Todas sabemos que Lady Claribel siempre ha tenido debilidad por el Beta Draven.

—Eso es todo. Ahora, ¿nos vamos? —Lady Claribel se volvió hacia Elara.

Elara asintió mientras tomaba la comida del Alfa y la colocaba cuidadosamente en el carrito.

Ambas salieron juntas de la cocina y, poco después, llegaron a la habitación del Alfa.

Luciano llegó justo a tiempo.

—Todo huele delicioso —dijo Luciano.

Lady Claribel sonrió.

—¿Vas a entrar con ella? —preguntó él, mirando a Elara con dureza.

—¡No! —respondió Lady Claribel con una sonrisa.

Luego miró a Elara, que ya temblaba como una hoja bajo el frío.

—Ven conmigo —dijo Luciano con su habitual expresión inexpresiva antes de entrar.

La llevó hasta el comedor.

—Voy a buscar a Kane —dijo, saliendo nuevamente.

—Por la diosa... —los ojos de Elara se abrieron de par en par al contemplar la belleza de la habitación.

Comenzó a preparar la mesa cuidadosamente, tal como Lady Claribel le había enseñado unas horas antes.

Finalmente, terminó.

Se quedó allí esperando la llegada del Alfa mientras caminaba nerviosamente por el comedor.

Diez minutos después, Luciano regresó con el Alfa Kane.

—Buenas noches, Alfa —Elara hizo una reverencia inmediatamente.

Kane la observó detenidamente.

—¿Alfa? —arqueó una ceja.

Elara tragó saliva. Sus manos temblaban.

—¡Lo siento, mi señor! —se mordió los labios.

Kane la ignoró, se sentó y Elara comenzó a servirle la comida.

—Debes probar cada plato —dijo Luciano.

Los ojos de Elara se abrieron de par en par.

—¿Qué? ¿Tengo que probar la comida del Alfa? —preguntó, mirando a Kane.

—Sí. Adelante —respondió Luciano.

Elara se quedó allí, confundida.

—¿Qué estás esperando? —espetó Kane.

Elara se estremeció.

—Yo no puedo...

—Prueba la comida, Elara —dijo Kane con voz tranquila.

Elara casi sonrió al escuchar cómo pronunciaba su nombre.

—Yo... yo la probaré —tartamudeó.

El Alfa Kane se limitó a observarla sin decir una palabra.

Elara hizo una oración silenciosa, tomó la cuchara y probó el primer plato.

Sus ojos se abrieron de par en par.

Era como si fuera la comida más deliciosa que hubiera probado en días.

Pasó al segundo plato.

Y luego al tercero.

Siguió probando cada uno, pero cuando llegó al último, perdió el control y comenzó a comer con desesperación.

Los ojos de Luciano se abrieron completamente de la impresión al verla comer como si jamás hubiera probado comida en su vida.

El Alfa Kane tampoco podía creer lo que estaba viendo.

Le hizo una señal a Luciano para que se marchara.

De repente, Elara levantó la mirada y descubrió a Kane observándola.

La cuchara cayó de su mano.

Parpadeó dos veces y tragó saliva.

En ese instante, deseó que la tierra pudiera tragársela.

—¿Has terminado?

Elara tragó saliva y no respondió.

Kane se puso de pie y, en un segundo, recorrió la distancia que los separaba.

—¿Qué tal si comienzas con tu segunda obligación? —esbozó una sonrisa burlona.

—Desnúdate, Elara Draven —soltó.

La respiración de Elara se entrecortó.

Y todo quedó en blanco.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El Pago Oscuro del Alfa   Chapter 10

    A LA MAÑANA SIGUIENTE — HABITACIONES DE LAS SIRVIENTAS—Elara, irás con Evie a limpiar la habitación de Lady Anika —dijo Lady Claribel.La habitación quedó en silencio.Lizzy frunció el ceño.—¿Está segura de eso, mi lady?Algunas de las otras sirvientas se movieron incómodas.—Ella pidió específicamente a Elara —respondió Lady Claribel.—Pero… ¿por qué? —susurró alguien—. El Alfa…—Si ella está calentando la cama del Alfa junto con Lady Anika —dijo una sirvienta con brusquedad—, entonces limpiar su habitación no debería estar por debajo de ella.—Debería recordar cuál es su lugar —murmuró otra.Elara mantuvo los ojos fijos en el suelo.—Lo haré, Lady Claribel —dijo en voz baja.Levantó la mirada justo a tiempo para ver a Evie poner los ojos en blanco antes de salir.Lizzy se acercó a ella.—Ten cuidado, Elara. No confío en Evie. Mantente fuerte.Elara asintió y la siguió.---HABITACIONES DE LADY ANIKADentro de las habitaciones de Lady Anika, Clara estaba cepillándole el cabello cua

  • El Pago Oscuro del Alfa   Chapter 9

    ---**LA HABITACIÓN DE LADY CLARIBEL**El golpe en la puerta llegó suavemente.Demasiado suavemente.Elara se estremeció de todos modos.Ya estaba vestida, con un vestido sencillo que Lady Claribel le había insistido en ponerse en lugar del uniforme de criada. El baño caliente había aliviado el dolor de sus huesos, pero no el de su mente.Lady Claribel se enderezó de inmediato.—Yo veré quién es —dijo.La puerta se abrió.Dos guardias estaban afuera.—Venimos por Elara —dijo uno.La habitación se quedó en silencio.Lady Claribel tragó saliva; su mano se apretó en el pomo de la puerta. —Elara no se encuentra bien.—No puedes desobedecer la orden del Alfa —respondió el guardia.El corazón de Elara se hundió en el estómago.Claro.Esta amabilidad nunca había sido permanente.—Iré —dijo Elara en voz baja, antes de que Lady Claribel pudiera discutir.La mujer mayor se giró bruscamente. —Niña…—Está bien —susurró Elara. Levantó la barbilla, aunque las manos le temblaban—. No quiero que te m

  • El Pago Oscuro del Alfa   Chapter 8

    HABITACIÓN DE LADY CLARIBELElara estaba despierta, pero no abrió los ojos de inmediato.Algo se sentía diferente.La superficie debajo de ella era suave... demasiado suave para ser la fría piedra a la que estaba acostumbrada, y el aire a su alrededor era cálido, casi reconfortante. Lentamente, con cautela, abrió los ojos y miró a su alrededor.Aquella no era la habitación de las criadas.Su corazón dio un vuelco. Entonces... ¿dónde estaba?—Estás despierta.La voz hizo que se tensara. Era la misma que había escuchado justo antes de que todo se volviera oscuro en el almacén.Lizzy se acercó, asegurándose de que Elara pudiera verla con claridad.—¿Cómo llegué aquí?—Lizzy te trajo —murmuró Lady Claribel.—Te desmayaste en el almacén —añadió Lizzy.Elara suspiró.—Deberías bañarte primero —continuó Lady Claribel con suavidad—. Tu cena ya está preparada.Lizzy ayudó a Elara a levantarse de la cama, sosteniéndola cuando sus piernas se debilitaron bajo su peso.—¿Cómo te sientes? —preguntó

  • El Pago Oscuro del Alfa   7

    CUARTO DE LAS SIRVIENTAS — AMANECERElara despertó al escuchar voces.Agudas.Molestas.Duras.—¿Está muerta?Otra soltó un resoplido.—Si lo estuviera, ya nos habríamos enterado.Sus pestañas se movieron débilmente. Cada parte de su cuerpo protestó con dolor cuando intentó levantarse. Un dolor punzante se había instalado entre sus muslos y su vientre, una sensación de ardor que le revolvía el estómago. Sus piernas se sentían pesadas, como si ya no le pertenecieran.Durante un instante de confusión, no recordó dónde estaba.Entonces, los recuerdos se estrellaron contra ella de golpe.La habitación del Alfa.Sus manos.Su voz.El dolor.El aire se le quedó atrapado en la garganta y una oleada de náuseas le revolvió el estómago. Cerró los ojos con fuerza, deseando poder devolver aquellos recuerdos a la oscuridad, pero se aferraban a ella como una segunda piel.Suspiró al darse cuenta de que estaba en el frío suelo de la sala de las sirvientas.Sin manta.Sin almohada.Sin consuelo.—Est

  • El Pago Oscuro del Alfa   Chapter 6

    ---«¿Así es como voy a vivir el resto de mi vida? ¿Como una esclava sexual?»Sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia de Lady Anika. Cinco doncellas caminaban muy cerca detrás de ella, y Elara se preguntó quién era.«¿Su amante?» Tragó saliva. «¿Por qué vendría aquí su amante?»Para estar con el Alfa, respondió su loba.Elara puso los ojos en blanco e intentó ignorarla.Como si hubiera leído sus pensamientos, Lady Anika le bloqueó el paso.—Buenas noches, Lady Anika —dijo Elara, haciendo una reverencia.Anika le dedicó una dulce sonrisa, sorprendiendo a sus doncellas, quienes habían esperado que arremetiera contra Elara.—Oh, pobre niña —dijo con una falsa tristeza en la voz.Elara tragó saliva y no dijo nada.—Sé lo que está pasando por tu mente... Siento tu dolor, niña. Mientras respires el mismo aire que yo, Elara, estarás sometida a más dolor. Me aseguraré de ello —juró Anika con tono serio.Los labios de Elara se entreabrieron, pero no pronunció una palabra.—¿Pued

  • El Pago Oscuro del Alfa   Chapter 5

    Elara se congeló en el instante en que su voz llenó la habitación.“Abre las piernas, Elara.”La forma en que pronunció su nombre —lenta, calmada y deliberada— le provocó un escalofrío frío.Era la segunda vez que lo decía esa noche, y de algún modo el sonido en su boca golpeaba de forma distinta: suave, pesado.Ella obedeció de inmediato.Detente, se advirtió a sí misma. No pienses. No sientas.Esperó, anhelando un toque, cualquier cosa… pero no llegó nada.La ausencia era peor que el dolor.¿Era todo parte de su castigo, o es que las esclavas sexuales no merecen placer? Haciéndola sentir indigna incluso de ser tocada. Como si sostenerla pudiera otorgarle consuelo, pudiera hacerla sentir humana de nuevo, y él se negaba a permitir siquiera eso.La primera embestida la tomó completamente por sorpresa.No solo fue inesperada… fue brutal, profunda y dura, enviando un dolor ardiente a través de su cuerpo.“¡Ahhhh!” Los gritos de Elara rasgaron la cámara, aferrada a las sábanas de la cama

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status