Al bosque no le importaba que yo estuviera temblando.Llevaba diez minutos corriendo, o quizá más, o menos. El tiempo se había vuelto extraño desde lo ocurrido en el salón. Los árboles no me daban tregua. Seguían apareciendo, oscuros y apretados, con las ramas arañándome los brazos y el dobladillo del vestido arruinado que mi madre había arreglado. El barro tiraba de mis zapatos a cada paso, casi como si quisiera decidir por mí. Vuelve. Húndete. Detente.Seguí avanzando.El poder que había llenado el salón había desaparecido. Fuera lo que fuera aquella fuerza, la que había hecho arrodillarse a mil lobos, se había replegado a las profundidades, dejándome vacía, helada y dolorosamente humana. Por un instante, en aquel salón, se había sentido como un río desbordándose por mis venas, como luz de luna ardiendo bajo mi piel y vibrando en un lenguaje más antiguo que las palabras. Ahora solo quedaba su ausencia, una sombra donde antes había habitado algo salvaje y ancestral. Me ardían los pul
Last Updated : 2026-09-22 Read more