Novels
Short Stories

Genres

All
Romance
Drama Realista
Hombres Lobo
Mafia
MM Romance
Vampiro
Mitología
Fantasía
Vida Escolar/Campus
Imaginación
Reencarnación
Misterio/Suspenso
Leyenda Popular
POV masculino

Characters

49
Egoísta×
All
Egoísta
Mujer Poderosa
Amante
Independiente
Mafia
Alfa
Canalla (Hombre)
Amigos de la Infancia
CEO/Magnate
Hipócrita
POV masculino
Primer Amor
Psicópata
Sin Sentimientos
Luna
Rompehogares
Compañero
Doble Reencarnación
Mujer Casada Joven
Amor Incondicional
Heredera Verdadera/Falsa
La más Popular
Excéntrico/a
Mejor Amiga
Vampiro
Escoria
Doctor/a
Diosa/Idol
Calculador/a
Protagonista Animal
Secretario/a
Identidades Múltiples
Obsesionado/a con el Amor
Canalla (Mujer)
Vecindario
Íncubo
Sustituto/a
niño
Profesor
Hombre Bestia
Elfo
Tierno pero posesivo
Forense
Estudiante Pobre
Sumiso/a en el Amor
Piloto
Supermacho paranoico
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

52
Matrimonio×
All
Reconquista Desesperada
Arrepentirse
Dejar en ridículo
Cuenta Regresiva
Infidelidad
Matrimonio
Venganza
Karma
Castigo al Infiel
Drama Familiar Total
18+
Drama Familiar
Seducción
Despertar
Encuentro Amoroso
Liarse con alguien
Fingimientio de Muerte
Ambiente Laboral
Desarrollo Femenino
Persecución por Amor
Embarazo
Sistema
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Origen de Familia
Acoso
Matrimonio por Sustitución
Crimen
Crush Mutuo
Diferencia de Edad
Viaje en el Tiempo
Dentro de la Novela
Telepatía
Matrimonio por Contrato
Aventura
Vida Escolar/Campus
Transmisión en Vivo
Amor Forzado
Descubrimiento de una Infidelidad
Apocalipsis
Solidaridad
Amigas Divorciadas
Desafiar Destino
Maldición
Matrimonio antes del Enamoramiento
Mundo del Entretenimiento
Romance Fantástico
Ventaja Especial
amado/a por todos
Misterio/Detective
Escape de la Boda
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Themes

20
All
Giro Inesperado
Romance Amargo
Satisfacción/Poder
Melodramático
Renacido
De Perdedor a Ganador
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Dulce y Doloroso
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Comedia
Bizarro/Peculiar
Múltiples Perspectivas
Complejo/Intrigante
Enfermizo/Retorcido
Apasionante
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Egoísta Matrimonio Short Stories & Novels

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Tu Reemplazo Tiene un Nuevo Alfa - undefined novels & stories
Rosemary
Me dieron una segunda oportunidad el día en que mi compañero eligió a otra loba por encima de mí. En mi vida anterior, había luchado por retenerlo. Rogué, discutí y me interpuse en su camino, solo para verlo culparme por todo lo que había perdido. El día de nuestra ceremonia de vínculo, me hizo pagar por haberlo amado. Esta vez, no lloré. No supliqué. Cuando quiso llevarla al Territorio Helado, yo misma le preparé la maleta. Cuando ella sonrió a sus espaldas y me llamó reemplazable, la dejé hacerlo. Si él la amaba tanto, yo me haría a un lado. Pero, el día en que por fin se dio cuenta de que yo ya no lo esperaba en el altar, yo ya había entrado en otra ceremonia, en otra manada, junto a un hombre que ni una sola vez me hizo sentir como segunda opción. Mi antiguo compañero creyó que yo estaba dándole una lección. Pero se equivocaba por completo… Me estaba liberando.
La otra mujer del Don era su verdadera esposa. - undefined novels & stories
Myosotis
Sus manos ásperas, marcadas por las armas, ardían sobre mi cintura. Había algo frío y posesivo en cada respiración suya, algo que explicaba perfectamente por qué era el Don de la Cosa Nostra más temido de toda Sicilia. Un timbre agudo rompió el silencio entre nosotros. Respondió en siciliano, con esa voz ronca y dura tan propia de él. Yo había aprendido el dialecto hacía años para encajar en su mundo, así que entendí todo lo que dijo. Su consigliere le gritaba por teléfono por haber presentado una licencia de matrimonio legal y válida con Sofia Lombardi, la mujer que lo abandonó después de que una bomba lo dejó sin voz durante siete años. La orden de Luca fue fría y letal, como un disparo. —Guarda la licencia original en la bóveda de la familia. Redacta una licencia de matrimonio falsificada e inválida para que Isa siga siendo sumisa. A los ojos de la ley y de toda su organización, yo no era más que su amante. Después de siete años entregándole mi vida, había quedado reducida a nada más que su amante. Otra llamada apareció en la pantalla. Luca me miró, con la mentira ya lista en su boca. —Asuntos familiares. Los escoltas te acompañarán a tu casa. No dije nada. Salí a la noche fría de Palermo mientras me temblaban las manos al llamar a su madre, Anna Vitali. —Acepto sus cincuenta millones de euros. Dejaré a Luca. Para siempre. Anna decía que Luca y yo éramos de mundos diferentes. Tuve que admitir que tenía razón. Esta vez, quiero irme con dignidad.
Mi esposo taló mi último recuerdo por su amante - undefined novels & stories
Bonnie
En nuestro séptimo aniversario de bodas, me topé con una tanga de encaje de otra mujer en mi habitación. Mi esposo, Mark Donovan, estaba de pie frente al clóset cuando me dijo de forma fría: —Ella es solo una niña, Leslie. No hagas esto más desagradable. Esa «niña» estaba embarazada de su hijo. Esa «niña» ya se había mudado a mi casa, había usado sus camisas, dormido en mi cama y conseguido que él talara el árbol de magnolio que mis padres fallecidos habían plantado para mí. Todos en la familia Donovan pensaban que yo gritaría, lloraría y le suplicaría. Después de todo, había amado a Mark durante nueve años. Pero esta vez, solo tomé mi maleta. Porque había un par de cosas que ellos no sabían. La demanda de divorcio ya había sido presentada. El broche de esmeralda destinado a la señora Donovan ya había sido devuelto. Y las pruebas contra su preciosa amante ya habían sido entregadas al viejo Don. Mark creía que solo me estaba yendo de su mansión. Él no sabía que estaba saliendo de su vida. Para siempre.
No Quedan Más Perdones - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Cada vez que mi esposo, Dave Tarrett, se quedaba a dormir en casa de su exnovia, Maggie Gorringe, me regalaba un edificio más. A los dos años de casados, ya tenía 285 propiedades comerciales distribuidas por todo el país. Y eso significaba que Dave me había traicionado 285 veces. Después de recibir la escritura de la propiedad número 286, Maggie me envió otro de sus videos burlones. —¿Y qué importa que Dave te dé dinero? Soy yo quien tiene su corazón y su cuerpo. Tal vez seas una supermodelo famosa en todo el mundo, pero ni siquiera puedes hacer que tu propio esposocomparta la cama contigo. No valía la pena discutir. En vez de eso, le envié el nuevo conjunto de Victoria's Secret de mi desfile más reciente. Cuando Dave se enteró de mi "generosidad", decidió compensarme llevándome a una reunión de la alta sociedad. Durante uno de los juegos de la fiesta, Maggie perdió tres veces seguidas y recibió el reto de lamer crema batida del muslo de un playboy. Maggie tomó una botella de vino, la rompió de un golpe y presionó el vidrio afilado contra su cuello. —¡Dave, no permitiré que me humillen así! Dave, que siempre aparentaba ser frío e indiferente, se puso nervioso de inmediato. Después me miró a mí. Como siempre. —Es solo crema batida —dijo en voz baja—. Hazlo por ella. Te prometo que esta noche me iré a casa contigo. Todos esperaban que armara un escándalo. Pero permanecí serena y acepté sin protestar. Él no sabía que esta era la vez número 287 que me rompía el corazón. Y yo ya estaba cansada de ser su obediente mascota. Cuando terminara de pagar la deuda que tenía con él por haberme salvado la vida, nuestro matrimonio terminaría para siempre.
Mi hermana me robó a mi compañero - undefined novels & stories
Fríen
Mi hermana y yo fuimos destinadas a un par de hombres lobo gemelos. Ella fue emparejada con el lobo negro: fuerte, imponente y heredero Alfa de la manada. Pero él era frío por naturaleza, incapaz de amar y con un temperamento violento que hizo que su vida, después de formar el vínculo de compañeros, fuera insoportable. A menudo se volvía contra ella, dejándola maltrecha y destrozada. Yo, en cambio, fui emparejada con el frágil lobo blanco, quien era amable, atento y aparentemente débil. Sin embargo, gracias a su paciencia e inteligencia, terminó convirtiéndose en el Alfa de la manada. Los celos consumieron a mi hermana. Me envenenó y acabó con mi vida. Cuando volví a abrir los ojos, habíamos regresado al día en que elegiríamos a nuestros compañeros destinados. Mi hermana se apresuró a acercarse al lobo blanco. Yo sonreí. ¿De verdad creía que el lobo blanco era inofensivo?
El Amante Oculto en el Sofá - undefined novels & stories
Nicole Roncero
Desde que Margarita López mandó hacer un sofá nuevo, más largo y más ancho de lo normal, empezó a dormir todas las noches en la sala. Cada vez que intentaba convencerla de volver al cuarto para estar a solas, ella me rechazaba diciendo que estaba cansada. Desde la sala siempre me llegaban ruidos ahogados. Ya no pude soportarlo más. El día que dio a luz, apenas la sacaron de la sala de partos y ni siquiera podía incorporarse en la cama, me negué a cargar al bebé y le pedí el divorcio. Con los ojos rojos, me preguntó: —¿Quieres divorciarte de mí solo porque duermo en el sofá todas las noches? Respondí sin dudar: —Sí.
Se Casó por Un Reto y Me Perdió - undefined novels & stories
Araceli Martínez Gallardo Prieto
Después de que Seraphina perdió en un juego de verdad o reto, mi prometido fue al Registro Civil y se casó con ella. Lo llamé cuarenta y siete veces. Al final, la única respuesta que recibí fue una captura de la historia de Instagram de Seraphina. En la foto, Seraphina y Vincenzo Ferraro mostraban un acta de matrimonio recién expedida. Ella sonreía como si hubiera ganado. Él llevaba la camisa blanca que yo le había planchado esa misma mañana y le pellizcaba la mejilla como si aquello fuera lo más normal del mundo. Un minuto después, Vincenzo me llamó. —Elena, no hagas esto más grande de lo que es. Fue solo un juego. Dame treinta días. En cuanto me divorcie de ella, nos casamos como lo habíamos planeado. Creyó que iba a perdonarlo, como siempre lo había hecho durante los últimos tres años. Pero esta vez no lloré. No hice ningún escándalo. Solo le di "me gusta" a la historia de Seraphina y le respondí: "Felicidades". Fui a nuestro departamento a dejarle el anillo de compromiso y después desaparecí de Ciudad Aurelia. Él creyó que solo era un arranque mío. Solo cuando ya no pudo comunicarse conmigo y su gente me buscó por toda la ciudad sin encontrarme, por fin entró en pánico. Pero él no tenía idea: la Elena que lo amaba murió en el momento en que se casó con otra mujer.
Cenizas de su engaño, ecos de mi verdad - undefined novels & stories
Heliotrope
En mi vida anterior, Enzo Saletta me salvó del incendio y Chiara Bellini murió en mi lugar. Durante meses, él me cuidó como un esposo devoto, custodiando la puerta de mi habitación en el hospital, comprando regalos para nuestro hijo no nacido… Incluso, me dijo que nada de aquello había sido mi culpa. Y yo le creí… Hasta la noche después de dar a luz. Nuestro hijo dormía a mi lado y yo estaba demasiado débil para moverme, todavía adolorida por el parto, pero, durante un breve instante, creí que estábamos a salvo. Entonces olí el humo y, cuando intenté huir, comprobé, para mi pesar que… ¡la puerta no se abría! Al otro lado de la puerta cerrada con llave, oí la voz de Enzo: —Me arrebataste a Chiara. Ahora arde con tu hijo. Grité su nombre hasta que la garganta me sangró. Pero ni él ni nadie abrió la puerta, por lo que, sin poder hacer nada para evitarlo, las llamas nos devoraron a mi hijo recién nacido y a mí. Cuando volví a abrir los ojos, estaba otra vez dentro de aquel almacén en llamas, con cinco meses de embarazo, sintiendo cómo el humo impregnaba mis pulmones. Chiara seguía viva. Y, con eso presente… decidí que esa vez no llamaría a Enzo. Por el contrario, esperé hasta que él llegó y lo vi cargar primero con Chiara para sacarla de allí. Luego me arrastré sola entre el fuego, sangrando por un hijo al que él jamás tendría oportunidad de matar. Todos creyeron que yo había provocado el incendio. Todos me etiquetaron de celosa, cruel… demente. Pero habían olvidado algo. Antes de convertirme en la esposa de Enzo Saletta, yo era la mujer que ayudó a construir el sistema de seguridad de la familia Carmine. Chiara borró la grabación principal, pero no la mía.
Me perdiste, hermanastro - undefined novels & stories
Bonnie
Cuando tenía diez años, mi madre se casó y entró en la familia Corleone, y yo la seguí hasta esa casa. Antes de que Vincent Corleone aprendiera a odiarme, alguna vez me había tratado como a una verdadera hermanita. Después, se convirtió en la persona que más daño me hizo. Él creía que mi madre había llevado a la suya a la muerte, y desde ese día se aseguró de que yo pagara por ello. Humillaciones, desprecio, crueldad… nunca me ahorró nada. Entonces Leo Moretti, el amigo más cercano de Vincent, me confesó que me amaba. Pensé que era mi salida. Sin embargo, me equivoqué. La mañana después de entregarle mi primera vez, lo escuché hablar con Vincent detrás de una puerta entreabierta. —Conseguí las fotos de su primera noche —dijo Leo en voz baja—. ¿De verdad vas a hacerlas públicas? La voz de Vincent fue tan fría que me heló la sangre. —Ella le debe una vida a mi madre. Si no puedo cobrársela de esa forma, entonces me aseguraré de que pague de otra manera. Quiero verla destruida. Fue en ese momento cuando lo comprendí: la ternura había sido falsa, y el amor… una trampa. El hombre en quien más había confiado había estado esperando desde el principio para destruirme. Lo que ellos no sabían era que, dos semanas antes, yo ya había recibido una invitación del profesor Evans, del instituto internacional de investigación médica más importante del mundo. Así que esta vez fui yo quien se marchó primero. Y nunca pensaba volver.
Siete días para decir adiós - undefined novels & stories
uni
Tenía tres meses de embarazo cuando ocurrió el accidente automovilístico. En esos últimos instantes, mientras mi conciencia se desvanecía, marqué desesperadamente a la línea privada y encriptada de Damian, aquella reservada solo para emergencias. Él nunca contestó. Para cuando me llevaron de urgencia al quirófano, recibí un golpe devastador: Damian había reasignado por la fuerza a mi médico privado principal al Distrito Sur. Necesitaba al mejor doctor para atender a su amor de la infancia, Evelyn, quien acababa de enviudar. Cuando por fin desperté, envuelta en una neblina de agonía, mis dedos temblorosos deslizaron la pantalla y abrieron Instagram. Vi la publicación más reciente de Evelyn: «Sabía que, sin importar la distancia ni el tiempo, Damian movería cielo y tierra para llegar hasta mí. Incluso trajo a su Médico Jefe solo para ayudarme a sanar de mi dolor». En la foto que acompañaba el texto, Damian —un hombre conocido por sus ojos fríos y letales— miraba a la mujer a su lado con una ternura que yo no había visto en años. Mientras yo me aferraba a la vida al borde de la muerte, luchando por salvar a nuestro hijo, mi esposo jugaba a ser el protector de otra mujer embarazada. Una risa hueca y llena de burla hacia mí misma escapó de mis labios. Sin pensarlo dos veces, deslicé la alianza de bodas fuera de mi dedo anular. Abrí mi bandeja de entrada y presioné «Confirmar» en la invitación del Instituto Internacional de Finanzas más elitista del mundo. Si Evelyn es lo único que le importa, entonces les daré mi bendición. En siete días, desapareceré de su mundo para siempre… y me llevaré a mi bebé conmigo.
El juguete del jefe - undefined novels & stories
Vincent
Todos me advirtieron que jamás me enamorara de Dante Moretti. Decían que era el fantasma de la familia Velasco: el segundo al mando que ordenaba ejecuciones sin parpadear, con el corazón más frío que el cañón de su propia pistola. Pero cuando me doblegó sobre aquel escritorio de caoba y presionó su boca contra mi oído, exigiéndome que pronunciara su nombre, fui lo suficientemente estúpida como para creer que aquello era posesión. Me tomó un año entero abrir los ojos a la verdad. Las fotografías bajo llave en el cajón de su despacho nunca fueron mías. La mujer vestida de blanco que lo esperaba los domingos por la mañana en el distrito de la catedral nunca fui yo. La chica que recibió una bala por él, a la que él llamaba su «salvación»... Su nombre es Elena Abate. Y resulta que Elena es la hija de mi madrastra. Para salvar a la familia, mi padre intenta venderme por quinientos millones a un heredero de los Agosti que ya tiene un pie en la tumba. Mi madrastra conspira para borrarme del mapa por completo. ¿Y el hombre que creí capaz de reducir esta ciudad a cenizas por mí? El día que más lo necesité, estaba subiendo a Elena por las escaleras, cargándola en brazos como si fuera un objeto sagrado. Todos pensaron que yo era solo un peón que podían mover a su antojo en su tablero de ajedrez. Se equivocaron. Si Dante no puede dejar ir a su precioso amor de infancia, a su «salvación», entonces me convertiré en la «viuda» de alguien más. Si Elena cree que ya ganó este juego, dejaré que mire desde la primera fila cómo una mujer que no tiene nada que perder lo destruye todo. Mi nombre es Serafina. Recuérdalo. Porque estoy a punto de convertirme en el castigo que ninguno de ustedes vio venir.
La guerra terminó; mi vida comenzó. - undefined novels & stories
Myosotis
Le dediqué treinta años de mi vida a Julián Marchetti después de que terminó la guerra. Construí su imperio, crié a nuestros hijos y mantuve unida a la familia desde las sombras. Pero, cuando murió, su testamento ni siquiera mencionaba mi nombre. La mitad de su fortuna fue para nuestros hijos. La otra mitad, para Lidia Carter, la hija del hombre que le había salvado la vida en Normandía. La misma mujer que había robado mi identidad y construido toda su vida sobre las ruinas de la mía. Lo único que me dejó fue una simple nota, garabateada con su inconfundible caligrafía: «Te amé. Tuvimos treinta años maravillosos. Pero le debo demasiado a Lidia. Esto es lo mínimo que puedo hacer por ella.» Caí muerta de un ataque al corazón ahí mismo, en su estudio, aferrada a ese patético pedazo de papel. Cuando volví a abrir los ojos, había vuelto a 1945, justo cuando la guerra acababa de terminar. Esta vez no iba a reprimir mi rabia ni a sufrir en silencio. Estaba decidida a defenderme y a reclamar todo lo que legítimamente me pertenecía.
Adiós al amor que perdí hace ocho años - undefined novels & stories
Mónica Herrera
Hace ocho años, le rompí el corazón al único hombre que he amado. Ahora, tras pasar casi una década en el extranjero, Liam Hayes por fin volvía a casa. Y no venía solo: traía a su nueva novia para presentarla a su familia. Ese mismo día, el hospital me dio su veredicto final. El cáncer había ganado. Ya no quedaba nada por intentar, ningún tratamiento que probar. Me enviaron a casa sabiendo que mis días estaban contados. Cuando el señor Liam me vio en el hospital, mientras mi madre me ayudaba a subir a una silla de ruedas, una sonrisa gélida curvó sus labios. —Ocho años —dijo, con una frialdad que calaba los huesos—. ¿Y en esto te convertiste? ¿Ya ni siquiera puedes caminar sola? El desprecio se filtraba en cada una de sus palabras. Yo solo tiré de la manga de mi abrigo hacia abajo, ocultando las marcas de los pinchazos de las agujas en el dorso de mi mano. —No es nada —respondí en un susurro—. Me caí y me fracturé un hueso. Eso es todo. Él soltó una carcajada seca y amarga. —En ese caso, ya que me voy a casar pronto, ¿por qué no vienes a la boda? Serías la dama de honor perfecta para mi prometida. Le sonreí, fingiendo que sus palabras no me estaban desgarrando el alma. —Te lo agradezco, pero no podré. Estoy a punto de irme a un lugar muy, muy lejano. Luego, le di una palmadita en la mano a mi madre, pidiéndole en silencio que me sacara de ahí y me llevara a casa.
Renacida: Ya No Soy Ciega Por Tu Amor - undefined novels & stories
Mónica Herrera
En cuanto obtuve mi licencia de conducir, fui directamente al hospital para que me extrajeran las córneas. En mi vida anterior, el primer día del semestre, la amiga de la infancia de mi novio tomó mi auto a escondidas y llevó a otros tres estudiantes a un centro comercial cercano a la universidad. Condujo a exceso de velocidad, se saltó varios semáforos en rojo y terminó atropellando mortalmente a una mujer embarazada y a un anciano. Sin embargo, los tres estudiantes declararon que había sido yo quien iba al volante y que, después del accidente, había huido del lugar. Cuando la policía me arrestó, traté de explicar desesperadamente que era ella quien conducía el coche. Pero ella se arrojó a los brazos de mi novio y, con expresión de agravio, dijo: —Jade, sé que no te agrado, ¡pero no puedes incriminarme de esta manera! Entonces, Fred sacó la grabación cámara del tablero de mi coche. En el video aparecía yo conduciendo, atropellando a las víctimas y huyendo presa del pánico. —En lugar de arrepentirte, intentas culpar a otra persona. Al ver aquellas imágenes, los familiares de las víctimas estallaron de ira y me apuñalaron dieciocho veces. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día anterior a que la amiga de la infancia de mi novio tomara mi vehículo.
Memorias que se vuelven viento - undefined novels & stories
Belén Cadiz
Durante una partida de «Verdad o reto», mi novio perdió y tuvo que comprarles bebidas a todos, por lo que, media hora después, regresó cargado de bolsas y, con una gran sonrisa, comenzó a repartirlas. —Jake, llevas dos días sin dormir. Aquí tienes tu helado americano. Lula, para ti el de mango y maracuyá con tapioca extra, ¿verdad? Y también tu jugo de limón, sin hielo. Lo has pedido unas ochocientas veces. Fue recorriendo el círculo hasta que todos tuvieron un vaso en las manos. Sin embargo, cuando llegó frente a mí, la bolsa ya estaba vacía. La habitación quedó sumida en un silencio incómodo. —¿Y la bebida de Harper? Todd Rossi levantó su vaso y lo tendió hacia mí. —Se me olvidó, pero puede compartir la mía. Sus amigos estallaron en risas y enseguida comenzaron las bromas. —Vamos, ¿otra vez con lo mismo? Si vas a presumir tu amor delante de todos, al menos cambia de estrategia de vez en cuando. Las carcajadas llenaron la habitación. Todos creían que aquello era una muestra pública de afecto. Pero… yo conocía la verdad: Todd no había olvidado la bebida; se había olvidado de mí. Después de cuatro años juntos, todavía era incapaz de recordar que yo era alérgica a los duraznos. Por eso, en silencio, dejé el vaso sobre la mesa. Había soportado ese tipo de descuidos durante demasiado tiempo… Y hoy, por primera vez, decidí marcharme.
La Falsa Pobreza Del Don - undefined novels & stories
Serein M
En la noche de nuestro tercer aniversario, Killian volvió a dejarme plantada durante la cena. Me envió un mensaje diciendo que se quedaría trabajando hasta tarde en el taller mecánico. Miré el pastel de oferta, de cinco dólares con noventa centavos, que estaba sobre la mesa. Había tenido que abrirme paso entre la multitud en el supermercado para poder comprarlo. Tragué el amargo nudo que se me había formado en la garganta. «Tenemos que ahorrar para comprar una casa de verdad en Brooklyn», me dije a mí misma antes de guardar cuidadosamente el pastel en la heladera. Me ajusté bien el abrigo barato y salí al frío de la noche para repartir comida a domicilio y ganar un poco de dinero extra. Jamás imaginé que terminaría encontrándome con mi “pobre” esposo en un hotel de lujo en pleno Manhattan. Bajó de un Rolls-Royce con un impecable traje hecho a medida y le lanzó billetes de cien dólares al encargado del estacionamiento. Detrás de él apareció una mujer deslumbrante que llevaba un collar con un rubí de sangre de paloma, una gema de valor incalculable, y se aferró a su brazo con naturalidad. —Killian, está nevando demasiado fuerte. ¿De verdad vas a regresar a Brooklyn para seguir jugando a la casita con tu ingenua esposa pueblerina? —Se quejó con voz caprichosa. Killian bajó la mirada hacia el barato y desgastado anillo de plata que llevaba en el dedo. Por un breve instante, un destello de ternura cruzó sus fríos ojos. —Durante tres años, ella trabajó en cinco empleos distintos para pagar las deudas falsas que yo inventé. Ni siquiera iba al médico cuando se sentía mal. Ya fue suficiente. Pasó mi prueba. Cuando me encargue del traidor que se oculta dentro de mi propia familia, le contaré toda la verdad. Le daré la gloria que merece como mi Donna. La mujer se mordió el labio. —¿Y si descubre que eres un Don de la mafia y que solo está contigo por tu dinero? ¿Por qué no le dices que tienes una enfermedad terminal? Así podrás ver si está dispuesta a sacrificar hasta sus últimos ahorros para salvarte. Ponla a prueba una vez más... Después de un largo silencio, Killian finalmente asintió. —Una última prueba. Después de esto, le daré la boda más majestuosa de todas. El viento helado rugía con fuerza. Apreté la bolsa de papel con la comida entre mis manos; las lágrimas rodaron por mi rostro sin emitir un solo sonido. Se acabó. Ya no quiero seguir aferrándome a este amor arrogante y lleno de mentiras.
Me Cambió por su Primer Amor - undefined novels & stories
Bella
La noche previa a nuestra boda, Vincent, mi prometido, me pidió que le cediera mi lugar en el altar a Sofía, su primer amor. En mi vida pasada, me negué sin pensarlo. Al día siguiente, me casé con él en una ceremonia deslumbrante y me convertí en la madrina de la mafia de Chicago. Cuando Sofía se enteró, no pudo soportarlo y se lanzó al mar para quitarse la vida. Desde entonces, Vincent me culpó por su muerte. Durante los siguientes treinta años, me repitió la misma frase cada vez que tuvo la oportunidad: —Elena, si aquel día me hubiera casado con Sofía, ella no habría muerto —me reprochaba con amargura. Ni siquiera en su lecho de muerte consiguió dejar el pasado atrás. —No me entierren junto a Elena —les ordenó a nuestros hijos con su último aliento. Un año después de su muerte, enfermé de gravedad y también perdí la vida. Pero, cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche anterior a nuestra boda. La voz de Vincent volvió a llegarme a través del teléfono. —Sofía necesita ese título más que tú —me explicó—. Todo el mundo sabe que te amo y te respeta por eso, pero ella es diferente. No es más que una pobre huérfana… Esta vez no esperé a que terminara. —Está bien. Acepto —respondí con calma. Colgué la llamada, me di la vuelta y firmé los documentos con los que renunciaba a cualquier vínculo con la familia. Después tomé un avión rumbo a Sicilia para ingresar al Instituto Salk, el lugar que siempre había admirado, pero al que nunca me permitieron ir. En esta vida, no volvería a vivir bajo las órdenes de Vincent. Y mucho menos a convertirme en su sombra.
El adiós de su compañera secreta - undefined novels & stories
Rosamary
Me había mentido sesenta y seis veces, prometiéndome que dejaría ir a su amor de la infancia. Sin embargo, cada vez que ella lo necesitaba, él seguía corriendo a su lado sin dudarlo. Yo solo le mentí una vez. Deslicé el Acuerdo de Disolución del Lazo de Compañeros entre los documentos de la ceremonia y logré que lo firmara. En mi vida pasada, e impedí ir con ella por última vez. Aquella noche, Iris murió bajo las garras de los renegados de la frontera, y Damon me odió con tanta rabia que el alma de su lobo terminó haciéndose pedazos. Esta vez, elegí dejarlo ir. Hoy era el último día del periodo de notificación pública. Cuando quedaban tres horas, hice las maletas y reservé un vuelo privado hacia la frontera. A las dos horas, corté cada uno de los enlaces de energía lunar que nos unían y quemé nuestra única fotografía juntos. Cuando solo quedaba una hora, le dejé una carta. «Este es el décimo año en que te he amado, y el primer día en que te dejo». Más tarde, me persiguió hasta el aeropuerto como un demente. Pero esta vez, yo no iba a mirar atrás.
Elegiste Cuidarla; Yo Elegí Olvidarte - undefined novels & stories
Ximena Beltrán
El día de la audiencia, el juez hizo la pregunta de rigor: —Solo llevan tres años casados. ¿Está segura de que su relación se ha roto de manera irreparable? Esbocé una sonrisa amarga, me quité el anillo de bodas y lo dejé sobre la mesa. —Llevamos tres años casados y hemos vivido separados durante los tres. ¿De verdad cree que aún queda algo entre nosotros? Habíamos sido novios durante cinco años. Yo era su contacto de emergencia e incluso la beneficiaria de su seguro. Creí que había elegido al hombre correcto, pero el mismo día de nuestra boda recibió una llamada y se puso pálido. Cuando le pregunté qué ocurría, solo dijo que su madre estaba enferma. Lo dejó todo y compró de inmediato un boleto de avión para volver a cuidar a su madre. Durante los tres años siguientes me enviaba, todos los días, fotografías de cada una de sus comidas. Sin embargo, su madre jamás aparecía en ellas. Como me dolía verlo hacerse cargo de todo él solo, le propuse renunciar a mi trabajo para acompañarlo y ayudarlo a cuidarla. Él se negó, diciendo que no soportaría verme sacrificar mi carrera. Hasta que, unos meses atrás, encontré la cuenta de una influencer que compartía su lucha contra el cáncer. Santiago Vega aparecía en uno de sus videos, acompañado de una frase llena de ternura: "Está conmigo al despertar. Está conmigo en cada comida. Y es su mano la que nunca suelta la mía". ¿Y yo? Durante más de mil días y noches, solo me tuve a mí misma. Me había mentido. El juez dejó el expediente sobre el estrado y formuló una última pregunta: —¿Lo ha pensado bien? Asentí con firmeza. Cuando declaró disuelto nuestro matrimonio, miré la sentencia de divorcio y rompí a llorar. Santiago, te dejo ir. Y también me libero a mí misma.
Me Mandaste Lejos Para Estar Con Ella - undefined novels & stories
Leticia Velázquez Morales
Después de pasar cinco años asignada a un proyecto lejos de casa, salí del aeropuerto convencida de que Pablo Alcázar cumpliría su promesa y me pediría matrimonio. Pero me recibió con el rostro impasible. —Perdóname. Antes de que pudiera reaccionar, continuó: —Yo manipulé tu traslado… Te envié a propósito a un proyecto remoto, en una zona desértica de gran altitud del noroeste, para que Verónica y yo pudiéramos estar juntos. Ella estaba embarazada y yo no veía otra salida. Permanecí en silencio, mordiéndome el labio hasta sentir el sabor de la sangre. Cinco años de tormentas de arena, veranos abrasadores, temperaturas invernales de hasta treinta grados bajo cero y jornadas infernales de dieciséis horas. Todo había sido una cárcel diseñada por él. —Eres dominante y agresiva. Temía que le hicieras daño —continuó—. No te lo cuento para que me perdones, sino para que tengas tiempo de calmarte y no armes un escándalo. Su voz estaba cargada de resignación. Retrocedí cuando intentó tocarme y sonreí entre lágrimas. —Pablo, lo nuestro pudo haber terminado con dignidad, pero tú lo convertiste en algo imperdonable.
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