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34
Independiente×
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Independiente
Amante
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Mafia
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Hipócrita
Amigos de la Infancia
Rompehogares
Primer Amor
Sin Sentimientos
La más Popular
Amor Incondicional
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Luna
Mejor Amiga
Escoria
Doctor/a
Vampiro
Calculador/a
Protagonista Animal
Vecindario
Secretario/a
Identidades Múltiples
Profesor
Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Drama Familiar×
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Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Independiente Drama Familiar Short Stories & Novels

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La Hija Rechazada Volvió como Doctora - undefined novels & stories
Andrea Aguirre
En mi vida anterior, la familia Salazar fue a buscarme al orfanato después de descubrir que yo podía ser su hija biológica. Sin embargo, Adrián Salazar, mi propio hermano, me acusó de haber provocado la enfermedad de Mónica Salazar, la hija adoptiva de la familia. Mis padres le creyeron y me echaron de casa. Poco después, morí enferma en la calle. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que los Salazar fueron a buscarme. Adrián se interpuso entre sus padres y yo y gritó: —¡Papá, mamá, no se la lleven! Desde que Mónica supo que la hija biológica de la familia podría volver, no ha dejado de sufrir crisis. Además, ni siquiera sabemos con certeza que ella sea Elena. Mis padres me pidieron que les mostrara mi mitad del medallón de cristal. La familia conservaba la otra, y ambas piezas eran la única prueba material que podía vincularme con ellos antes de una prueba de ADN. Como ya sabía cómo terminaría todo, decidí no mostrarla. Ante mi silencio y temiendo que Mónica empeorara, me miraron con decepción y se marcharon. Yo regresé en silencio al orfanato. Veinte años después, me había convertido en una de las cardiólogas más prestigiosas del país. El hombre sentado frente a mí me entregó un expediente clínico con las manos temblorosas. —Se lo suplico. Salve a Mónica. Me detuve al leer el nombre y observé durante un largo rato aquel rostro demacrado. Solo entonces levanté la mirada hacia el hombre. —No.
Oí a Mamá Muerta y Cambié Mi Destino - undefined novels & stories
Irma Navarrete
Paul Vargas y yo nos desmayamos al mismo tiempo cuando un balón de básquetbol nos golpeó en la cabeza. Cuando desperté, de pronto oí la voz de mi mamá fallecida. —Mi niña, no vuelvas a dejarte engañar por Paul. Ese muchacho solo finge que perdió la memoria para manipularte y quedar bien con Margarita. Me quedé helada. Miré a Paul, que acababa de despertar, y lo escuché preguntarme: —¿De qué familia eres tú? —Mi niña, dentro de poco tu papá te va a pedir que elijas a un niño para que sea tu hermano mayor. Esta vez no elijas a Paul. Elige a Antonio. Aunque siempre pone esa carita seria y se la pasa llevándote la contraria, cada vez que van a las prácticas de campo, él carga tu cantimplora a escondidas. Antes de que pudiera reaccionar, tal como había dicho mi mamá, mi papá se acercó con varias fotos de niños en la mano. —Mi niña, todos ellos son huérfanos, hijos de héroes caídos. Estoy pensando en adoptar a uno para que sea tu hermano. Elige tú. De ahora en adelante, él será parte de nuestra familia. Esta vez no dudé. Señalé directamente a Antonio Maldonado. —Lo elijo a él.
Demasiado tarde para arrepentirte - undefined novels & stories
Gabriela Olmedo
La noche anterior a nuestra boda, durante la fiesta, me encontré en internet con la publicación de un reto para parejas: «Si yo no fuera una opción, ¿con quién te gustaría casarte?». Le pregunté sonriendo a mi prometido, Julian Hayes. Él no lo pensó ni un segundo. —Con Vivian —respondió. Esa era mi hermana menor. —¡En serio, Vivian lo entiende como nadie! —intervino mi mejor amiga—. Cada vez que ustedes pelean, se queda despierta toda la noche hablando con él. Mi hermana estiró el brazo y le dio un golpe juguetón en el pecho. —Mejor controla a tu prometido, hermanita; no vaya a ser que se enamore de mí. Toda la mesa se echó a reír. —Solo es una broma. —dijo mi madre, Margaret Bennett, quitándole importancia con la mano—. Además, Vivian nunca se queja como tú; es normal que Julian le tenga cariño. Él me miró. —Era un chiste. ¿Qué, ya no aguantas ni una broma? No contesté. Bajé la mirada hacia el formulario de confirmación que la organizadora de la boda me acababa de enviar. El vestido, el ramo, la música, el menú… Todo se había elegido al gusto de Vivian. De principio a fin, esta boda solo tenía una cosa que me pertenecía: mi nombre como la novia. Sin embargo, ya que no importaba quién fuera la novia, no tenía ningún sentido casarnos.
El Secreto de la Capilla Maldita - undefined novels & stories
Saraí Fuentes
En nuestro pueblo había una antigua capilla. Según la tradición, antes de casarse, cada mujer debía llevar allí a su novio para que rezara y pidiera la bendición. Si salía sano y salvo, significaba que la pareja sería feliz para siempre. Mis dos hermanas adoptivas se casaron a los veinte años. Yo, en cambio, ya tenía treinta y seguía soltera, porque todos mis novios terminaban conmigo después de entrar en la capilla. Algunos incluso intentaban matarme. Mi nuevo novio estaba indignado por las supersticiones del pueblo e insistió en entrar. Pero cuando mi padre, que era el alcalde, lo sacó de allí, mi novio me tiró al suelo e intentó estrangularme. No lo entendía. ¿Qué había dentro de aquella capilla para que todos cambiaran de esa manera? Y si mi padre sabía lo que ocurriría, ¿por qué seguía obligándome a llevar allí a todos mis novios?
Adiós, Mi Corazón - undefined novels & stories
Sunny Enchmarch
Cuando la enfermera retiró del dorso de mi mano la aguja del suero, vi la lástima en sus ojos. —Señor Young, el corazón destinado a su trasplante fue reasignado a último momento —me informó con pesar—. Lo enviaron a la habitación VIP del séptimo piso. Es una lástima, pero toda la preparación para su cirugía fue en vano. Marcus Stewart estaba internado en ese piso. Era el joven enfermizo a quien mi hermana había llevado a nuestra casa. Poco antes, Marcus había sufrido un fuerte dolor en el pecho. Mi madre, que siempre se había mostrado fuerte, empezó a llorar sin control. Mi padre, que nunca mostraba lo que sentía, golpeó la mesa frente a todos los especialistas del hospital y tomó una decisión: entregarle a Marcus el corazón que yo llevaba tres años esperando. El corazón que debía salvarme la vida. Avancé como pude hasta el final del pasillo, pero la luz verde sobre la puerta del quirófano ya se había encendido. Había llegado demasiado tarde. Me apreté el pecho con una mano para soportar el dolor que me retorcía por dentro. Después apoyé la espalda contra la pared fría y me deslicé hasta quedar sentado en el suelo. Ya no había nada que esperar. Mi insuficiencia cardíaca había llegado a la fase terminal. El médico me había advertido que no sobreviviría más de unos días. La voz mecánica del sistema resonó dentro de mi cabeza. «Amo, sus signos vitales se deterioran a gran velocidad. Si pone fin a la vida de este cuerpo y abandona este mundo ahora, todavía tendrá la oportunidad de comenzar una nueva vida. ¿Desea continuar?». Bajé la mirada hacia mis manos. Las puntas de mis dedos empezaban a adquirir un tono gris, como si la muerte ya se hubiera apoderado de ellas. —Sí —acepté después de una breve pausa.
Mis padres fueron juzgados en una transmisión en vivo - undefined novels & stories
Carmen
Mis propios padres me llevaron a los tribunales, donde el juez, usando la tecnología más avanzada, extrajo nuestros recuerdos para que un jurado de cien personas dictara sentencia.
Renacimiento: Elegir a un Esposo Universitario - undefined novels & stories
Lili Chi
Mi hermana y yo teníamos una fertilidad excepcional, un don especial que nos permitía concebir con facilidad. Ella se casó con un campesino pobre de la aldea y dio a luz cinco hijos varones. La familia prosperó y salió de la miseria. Yo me casé con el hijo del jefe de la aldea, Diego Suárez, pero solo tuve hijas. Atrapado en las ideas feudales que valoran más a los hijos varones, mi esposo me consideró una vergüenza y me mató a golpes junto a mis niñas. Al abrir los ojos de nuevo, había renacido en el día en que la casamentera vino a proponer los matrimonios. Al ver que Diego, contra todo pronóstico, eligió a mi hermana Lucía García, quien tenía una discapacidad en la pierna, entendí: él también había renacido. Creía que al casarse con ella tendría hijos varones, sin saber que él padecía un trastorno genético que le impedía engendrarlos. Señalé al joven estudiante pobre, delgado y silencioso en el rincón, y declaré sin rodeos: —¡Yo me casaré con él!
La hermana que desecharon - undefined novels & stories
Mira
—Dominic, Julian, ¿adivinen qué deseo pedí? Sobre la mesa había un pastel barato que había comprado en oferta. Cerré los ojos y pedí un deseo. Cuando los abrí, las dos sillas frente a mí seguían vacías. Entonces lo recordé: mis hermanos ya no me querían. Cuando tenía diez años, Dominic y Julian trajeron a Leah Morgan a casa. Era la hija de su difunto mentor, el profesor Andrew Morgan, y me pidieron que la tratara como a una hermana de verdad. Pero, poco a poco, Leah me fue arrebatando todo el cariño que me tenían. La inseguridad se apoderó de mí y terminé volviéndome competitiva. Pensaba que, si me esforzaba lo suficiente, tal vez me querrían un poco más. En la final de un concurso de piano, Leah rompió a llorar después de perder contra mí. —Para mí, tocas mejor que Heather, ¡por mucho que ella se esfuerce! —la consoló Dominic. Obtuve el primer puesto en mi escuela y gané una beca, lo que dejó a Leah fuera de la lista de candidatos. Julian hasta obligó a la escuela a investigar si yo había hecho trampa. Durante la fiesta de mis dieciocho años, Leah cayó a la piscina desde el balcón del segundo piso. Luego me señaló y gritó: —¡Heather me empujó! Mis hermanos estaban furiosos. Sin mostrar la más mínima compasión, me dejaron tirada en la zona más peligrosa de la ciudad. —Te consentimos demasiado tiempo, Heather. Por eso te volviste tan competitiva. Ya es hora de que aprendas a controlar tus celos. Incluso enviaron a unos matones hasta la puerta de mi casa para que me acosaran y me robaran el poco dinero que lograba ganar. Creían que así aprendería la lección. Lo que no sabían era que había recibido un correo en el que me ofrecían una beca completa para estudiar en la Universidad de Zúrich. Estaba a punto de irme a Suiza y no pensaba volver jamás.
Ya no eres mi papá, Alfa Ashford - undefined novels & stories
Bite Man
Mi compañero Alfa, Damon Ashford, se perdió el sexto cumpleaños de nuestro hijo Finn porque estaba demasiado ocupado cuidando al cachorro de su hermana adoptiva. Esa noche, mientras ordenaba la habitación de Finn, encontré una grabación dentro de su lobo mecánico de juguete. Era un susurro infantil, suave y tímido. —Lobito, mi papá no está aquí. ¿Te quedarías conmigo y crecerías a mi lado? Al día siguiente, en la escuela de la manada, el instructor preguntó con naturalidad por qué el padre de Finn no había asistido a la ceremonia. Finn apretó el crayón entre los dedos y respondió en voz baja: —Papá está ocupado. Es el Alfa de la manada. —Su tiempo le pertenece a su trabajo. También le pertenece a la tía Serena, porque ella necesita que la cuide. Pero no me pertenece a mí. Los padres que estaban cerca se miraron entre sí, sin saber qué decir. Pero yo no sentí nada, solo ese silencioso y definitivo quiebre de la última esperanza que aún me quedaba. Un mes después, Damon finalmente se acordó del cumpleaños y quiso compensar a Finn. Entró en la sala de los cachorros y lo encontró ordenando unas tarjetas de identidad. Finn deslizó la tarjeta con el rostro de Damon en el espacio de «Miembros de la Manada». Luego dejó completamente vacía la columna de «Familia». Damon extendió la mano para tomarla, pero Finn alzó la vista, revelando una mirada distante y fría. —Alfa Ashford, por favor, no coloque la tarjeta en el lugar equivocado. —Los papás pertenecen a la familia. Tú solo perteneces a la manada. El rostro de Damon perdió todo el color al instante.
La Bolsa de Sangre de la Familia - undefined novels & stories
Lara Dimson
La mañana en que cumplí dieciocho años, me desplomé en el centro de curación de la manada después de donar sangre por nonagésima novena vez a mi hermana gemela, Maeve. Maeve estaba bajo una maldición desde que nació, y mi sangre la mantenía bajo control. Nuestro vínculo desde antes de nacer había sido lo único capaz de contener aquella magia oscura. Cuando desperté, la sanadora me dijo que había desarrollado anemia aplásica, una enfermedad rara que impedía que mi médula ósea produjera suficientes células sanguíneas. Años de donaciones constantes terminaron por deteriorar mi organismo, y mi loba, Aurora, estaba demasiado débil para combatir la enfermedad. Fui a contárselo a mi familia con la esperanza de que esta vez todo fuera distinto, pero los encontré en la pastelería mientras encargaban un pastel de cumpleaños personalizado en el que solo aparecería el nombre de Maeve. Olvidaron mi cumpleaños, a pesar de que éramos gemelas y nacimos con apenas cinco minutos de diferencia. Al principio, recibía cariño y elogios por mi sacrificio. Con el tiempo, donar sangre se convirtió en una obligación que todos esperaban que cumpliera. Mi familia ya había elegido a Maeve en lugar de a mí una y otra vez. Esta vez decidí elegirme a mí misma. Me quedaban dos semanas para irme a escondidas de la casa de la manada y salir de sus vidas. Dos semanas para prepararlo todo en silencio mientras ellos seguían sin sospechar nada. Creerían que por fin había aprendido que mi lugar era ser la reserva de sangre de Maeve. Pero jamás sospecharían que contaba los días para desaparecer de sus vidas para siempre. Para entonces, ya sería demasiado tarde.
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