Lizzy Verdejo
Durante veinte años, Cheng Wai-ling creyó que su madre había muerto.
Cuando ella tenía diez años, Lam Sze-yan salió sola al mar y desapareció. Nunca encontraron su cuerpo, solo la pequeña embarcación familiar. Su padre aseguró que había sido un suicidio y jamás volvió a hablar del tema.
Wai-ling creció bajo su control hasta que, a los veinticinco años, fue obligada a casarse con Lau Jun-ho, el hijo de su socio.
Desde afuera, su matrimonio es perfecto: lujo, poder y una pareja que parece enamorada.
A puerta cerrada, sin embargo, Wai-ling vive aterrorizada. Su esposo la controla, la humilla y la maltrata, mientras ella aprende a esconder sus heridas y sus verdaderos sentimientos.
Hasta que una noche recibe un mensaje de un desconocido.
Félix Franco, un hombre que vive en Puerto Montt, Chile, asegura ser el hijo del hombre con quien su madre rehízo su vida después de desaparecer de Hong Kong.
Wai-ling cree que es una estafa… hasta que Félix le envía fotografías.
En ellas está su madre.
Viva. Sonriendo. Feliz.
Pero hay algo aún más sorprendente: Sze-yan acaba de morir y le ha dejado a Wai-ling una propiedad y una herencia en Chile.
Por primera vez, Wai-ling tiene la oportunidad de descubrir qué ocurrió realmente con su madre.
Pero para hacerlo tendrá que escapar de Hong Kong sin que su esposo lo descubra.
Mientras prepara su huida en secreto, una pregunta comienza a perseguirla:
Si su madre no se suicidó, ¿quién la obligó a desaparecer?
Y quizá Félix no haya llegado a su vida por casualidad.
Su nombre guarda un significado que Wai-ling necesita más que nunca:
romper las cadenas y caminar libre bajo la luz del amanecer.
Esta vez, tal vez el destino le esté dando una segunda oportunidad.
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