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Vampiro
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Protagonista Animal
Vecindario
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Identidades Múltiples
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Íncubo
Hombre Bestia
Elfo
Yerno
Forense
Estudiante Pobre
Piloto
Celebridad
Influencer
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Plot & Setting

31
Venganza×
All
Arrepentirse
Seducción
Liarse con alguien
18+
Encuentro Amoroso
Infidelidad
Cuenta Regresiva
Venganza
Matrimonio
Karma
Drama Familiar
Despertar
Desarrollo Femenino
Ambiente Laboral
Amor Prohibido
Reconciliación
Redención
Sistema
Acoso
Crimen
Telepatía
Transmisión en Vivo
Matrimonio por Contrato
Viaje en el Tiempo
Amor Forzado
Solidaridad
Aventura
Apocalipsis
Maldición
Mundo del Entretenimiento
Ventaja Especial
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Themes

12
Renacido×
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Giro Inesperado
Melodramático
Renacido
Lazo Familiar
historia de la muerte
Dulce Romance
Obsesivo
Inspirador
Sanador
Crush
Múltiples Perspectivas
Apasionante
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Renacido Venganza Short Stories & Novels

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Renací para Destruir a La Falsa Heredera - undefined novels & stories
Zafira
Antes de que cerrara el plazo de postulación universitaria, la chica más popular de la clase, Vanessa Ramírez, anunció que podía conseguir que toda la clase fuera admitida en la Universidad Nacional de Monteluna. —Mis padres han donado varios edificios a esa universidad. Conseguirles un lugar no les costará nada. En la Prueba Nacional de Admisión Universitaria, la mayoría había obtenido resultados por debajo de los puntajes de corte de las carreras a las que quería postularse, pero todos le creyeron. Renunciaron a presentar sus postulaciones oficiales y confiaron en que Vanessa los haría entrar gracias a sus influencias. En mi vida anterior, comprendí enseguida que su promesa no era confiable. Les aconsejé que presentaran sus postulaciones dentro del plazo e incluyeran al menos una opción alternativa de carrera y universidad. Incluso llamé, uno por uno, a sus padres. Sin embargo, Vanessa les envió una supuesta carta de preadmisión con el logotipo de la universidad y aseguró que presentar una postulación ordinaria podía invalidar los lugares reservados por su familia. Mis compañeros también les dijeron a sus padres que todo estaba arreglado. Al final, la mayoría volvió a creerle. Mi insistencia en que presentaran sus postulaciones enfureció a Vanessa. Se burló de mí por ser una pobretona incapaz de entender cómo funcionaba la alta sociedad y aseguró que yo había arruinado el futuro de toda la clase. Hasta mi novio, Diego Salas, me acusó de estar consumida por los celos: —No soportas que la familia de Vane tenga dinero ni que todos vayamos a entrar en la Universidad Nacional de Monteluna. ¿De qué te sirve sacar buenas notas? Aunque trabajes toda la vida, jamás alcanzarás la fortuna que su familia acumuló durante tres generaciones. Por consideración a los tres años que habíamos compartido como compañeros, no discutí con ellos. Sin embargo, al descubrir que seguían sin postularse poco antes del cierre, denuncié el fraude y desenmascaré la falsa identidad de Vanessa. La condenaron públicamente por lo que había hecho y, desesperada, se arrojó al río. Al principio, mis compañeros dijeron que Vanessa se lo merecía y me agradecieron por haber salvado su futuro. Sin embargo, poco después, Diego difundió un mensaje de despedida que Vanessa le había enviado antes de morir. En él, ella afirmaba que yo la había amenazado, humillado y obligado a quitarse la vida. Aunque todo era mentira, Diego se encargó de repetirlo hasta que el resto de la clase comenzó a verme como la responsable de su muerte. Durante nuestra cena de despedida, que en realidad habían preparado como una trampa, Diego puso veneno en mi bebida mientras el resto de la clase observaba con indiferencia cómo me retorcía de dolor. —¡Nosotros, como mucho, habríamos perdido un año! ¡Pero Vane perdió la vida! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que Vanessa prometió hacerlos entrar gracias a sus influencias.
Mi Esposo Se Rompió Las Piernas Por Su Amante - undefined novels & stories
Zafira
Mi esposo, Alejandro Ruiz, cayó del tercer piso, no solo se rompió las dos piernas, sino que también se lastimó en su parte íntima. Y yo, lejos de preocuparme, lo llevé al hospital más alejado. Todo se remontaba a mi vida anterior: Alejandro se había lastimado a propósito con tal de que su amiga de la infancia, Sofía López, quien realizaba sus prácticas en el hospital, pudiera acumular suficiente experiencia práctica y consolidar su puesto. Para lograrlo, eligió lanzarse desde el tercer piso. Luego, deliberadamente evitó el hospital más cercano y me obligó a conducir tres mil kilómetros para que Sofía lo atendiera. Al considerar que ella solo era una estudiante que había entrado al hospital por contactos y no tenía las credenciales para operar, rechacé su propuesta. Pero él me abofeteó con fuerza y dijo: —¡Solo quiero usar mis heridas para ayudarla! ¿Acaso no tienes ni un poco de empatía? Ante su terquedad, temí que el retraso arruinara sus piernas para siempre. Llamé a su madre para convencerlo. Sin embargo, Sofía, al no obtener el puesto, avergonzada y llena de rabia, se suicidó saltando en el hospital. Alejandro, gracias a la atención oportuna, salvó sus piernas. Pero el día del alta, cuando fui a recogerlo con alegría, él me atropelló con el auto, matándome en el acto. Antes de morir, le cuestioné con rabia, pero él me miró con desdén: —Si no hubieras impedido que ayudara a Sofía, ¡ella no habría muerto! Al abrir los ojos de nuevo, me encontré de vuelta en el día en que mi esposo se rompió las piernas.
Renacida: salvar al Rey por mi cuenta - undefined novels & stories
Zafira
Mientras el Rey sufría un intento de asesinato en plena cacería, mi esposo, Diego de Valenzuela, el comandante de la Guardia Real, estaba ocupado consolando a su amante Camila, quien se había marchado indignada por un berrinche. Esta vez, no lancé la señal de auxilio que apretaba en mi mano. En su lugar, con mis ocho meses de embarazo a cuestas, me planté con firmeza ante el Rey, convirtiendo mi propio cuerpo en el último escudo de Su Majestad. En mi vida pasada, sí lancé la señal. Mi esposo abandonó a su amante para acudir al rescate y, aunque gracias a eso le otorgaron el título de Duque, Camila terminó cayendo al vacío. Él actuó como si nada hubiera pasado, pero el día de mi parto, me arrastró hasta el Coliseo Real. Empapada en sangre, le pregunté por qué era tan cruel conmigo. Él solo me lanzó una mirada cargada de desprecio: —¡Al Rey no le faltaban guardias! ¿Por qué tenías que llamarme a mí? —rugió—. ¡Es obvio que solo buscabas lucirte frente al trono! —¡Si no hubieras lanzado esa maldita señal, Camila aún estaría viva! ¡Pagarás muy caro por esto, te lo aseguro! Al final, las fieras nos despedazaron a mí y al hijo que llevaba en el vientre. Al abrir los ojos de nuevo, regresé justo al instante en que la espada se dirigía hacia el Rey.
De vuelta al pasado, pero dueña de mi futuro - undefined novels & stories
Zafira
Mi hermana, María Sánchez, que siempre despreciaba la escuela, de pronto quiso presentar el examen para la universidad y les pidió a mis papás que me casaran con el hijo de un alto mando militar; a cambio, el general pondría el dinero para su carrera, un “apoyo” disfrazado de arreglo. Entonces supe que ella también había renacido. En la vida pasada, a María los libros le daban flojera: salió de la prepa y se casó con el hijo del comandante de zona, con un arreglo generoso de por medio. Luego a Bruno lo cambiaron a la frontera norte, a una Zona Militar pegada a nogales; a ella le repugnó el entorno y se negó a irse con la tropa. Yo, en cambio, terminé la universidad a puro trabajo y ahorro, entré a una dependencia pública con plaza base y me volví, por fin, capitalina de verdad. Ya metida en la vida castrense, María empezó a cobrar mordidas usando el nombre del suegro general. Lo metió en broncas con los de arriba; la Contraloría de la Militar lo bajó de puesto sin miramientos y, al final, la suegra la corrió de la casa. Tras el divorcio, la engancharon con una “asesoría” para invertir en la Bolsa de Valores; vino el desplome y quemó los ahorros de jubilación de mis papás. Sin salida, se me pegó y, cuchillo en mano, me obligó a entregarle mis ahorros y mi casa “para levantarse otra vez”. En el jaloneo me dio doce puñaladas. Me desangré. Cuando abrí los ojos otra vez, estaba de vuelta al principio: mi hermana les pedía a mis papás que me casaran con Bruno. Yo acepté encantada y me di de baja de la prepa de inmediato.
La Santa Elige un Alfa Diferente - undefined novels & stories
Crystal K
Nací siendo una omega frágil, pero mi don de profecía me convirtió en la Santa de las Manadas del Norte. El Consejo de Ancianos exigió que eligiera un compañero entre los Alfas de las grandes manadas. El Alfa que elegí estaba destinado a guiar al Norte a la victoria y ser coronado como el Rey Alfa. Entonces, elegí al Alfa Kane sin dudarlo. Me había salvado la vida una vez. El día de nuestra ceremonia de unión, me sonrojé y temblé cuando clavó sus dientes en mi cuello. Pero en el momento en que nos unimos, su verdadero amor, Scarlett, quien también era su Beta de la infancia, enloqueció de celos. Ella intentó envenenarme, y por su crimen, los Ancianos la exiliaron. Murió en el camino. ¿Y yo? Usé mis profecías para ayudar a Kane a ganar la guerra, para llevarlo al trono. Pero, tras su coronación, clavó una hoja de plata en mi corazón. Él me asesinó. —¡¿Por qué no la salvaste?! ¡¿Por qué no la salvaste?! Solo entonces lo comprendí. Él me había odiado desde siempre. Abrí los ojos de nuevo... y había regresado. Regresé al día en que tuve que elegir a mi compañero Alfa. Él estaba de pie frente a mí, arrogante como siempre. Pero no perdió la cabeza hasta que se dio cuenta de que había elegido a un Alfa maldito. Lo vi arrodillarse, implorando por mi perdón. Pero en esta vida, no habría profecías de mi parte para él. Veamos cómo sobrevive a la guerra ahora.
El Castigo del Don - undefined novels & stories
Mariela Santos
A medida que se acercaba mi fecha de parto, salió a la luz una discrepancia enorme en las cuentas de armas de la familia Galante. Por esto el mando tomó una decisión rápida: me enviaron a mí, Sophia Vitale, la esposa del Don —esa mujer que todos decían que no tenía nada mejor que hacer—, para inspeccionar de manera personal el arsenal y verificar el inventario. Yo creí que era una revisión de rutina. Por lo que nunca imaginé que la ahijada de mi esposo, Mónica Leona, lo usaría como tapadera para volar todo el arsenal por los aires. La explosión fue ensordecedora. El fuego rasgó el cielo y el concreto se desplomó a mi alrededor, aplastándome, mientras un dolor abrasador me desgarraba el estómago. Sin embargo, contrario a lo esperable, no llamé a mi esposo por su línea privada de máxima prioridad, sino que, en cambio, envié una señal de auxilio a mi padre. En mi vida anterior, en el instante en que había ocurrido la explosión, yo había usado ese mismo canal prioritario para llamar a mi esposo. El bebé había sobrevivido y Mónica había muerto en la explosión. Mi esposo había dicho que no me culpaba, que Mónica era una extraña y que un heredero importaba más. No escatimó en gastos, contrató a especialistas obstétricos de élite para vigilarme día y noche, diciéndome que me mantuviera tranquila y esperara el parto. Luego, el día en que entré en labor, él mismo nos encerró a mí y al bebé dentro de un almacén abandonado, el cual empapó con gasolina y encendió, quemándonos vivos. —Si no hubieras retrasado todo a propósito, ella no habría muerto. ¿De verdad creíste que haciéndote la víctima ibas a engañarme? Ni lo sueñes —dijo—. ¿Tanto te gusta jugar con fuego? Bien. Entonces te dejaré vivir su desesperación en carne propia. Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el arsenal, justo en el instante exacto antes de la explosión.
Me Engañó y Lo Dejé en la Ruina - undefined novels & stories
Adriana Carlos Castorena
El día en que mi esposo, Jorge Cortes, y Leticia Batallar, la universitaria a la que él apoyaba económicamente, publicaron en Facebook las fotos de boda, yo no armé ningún escándalo. Hasta les dejé un "Me gusta". Y hasta comenté: "¡Qué linda pareja hacen! Bendiciones a los novios." Todos decían que yo era la esposa más patética de todas, que dejaba que la amante me humillara delante de todo el mundo. Una semana después, él volvió a casa para darme explicaciones: —Todo fue una actuación. El abuelo de Leticia está muy enfermo y, antes de morir, quiere verla casada. Yo asentí con calma. —No le di importancia. Te creo. En mi vida anterior, ese mismo día fui a la boda a armar un escándalo y terminé arruinándoles la ceremonia. Para castigarme, Jorge arremetió directamente contra la empresa de mis padres. La llevó a la quiebra y mis padres terminaron quitándose la vida. A mí, Leticia me mandó a encerrar en un psiquiátrico, donde me torturaron hasta volverme loca. Por eso, en esta nueva vida, ya no espero su amor. Lo único que quiero es su dinero. Cada vez que me engaña, voy transfiriendo a mi nombre parte de los bienes que todavía están a nombre de él. Solo le quedan tres infidelidades más antes de quedarse sin nada.
El día que todo cambió: renacer antes del bungee - undefined novels & stories
Zafira
Yo estaba embarazada de ocho meses. Pero cuando mi esposo, Mateo Díaz, me obligó a acompañar a su amiga de infancia, Clara Vegas, a hacer bungee, no me quejé ni protesté. Simplemente asentí. Todo porque, en mi vida pasada, Clara no estaba contenta. Para animarla, Mateo le ofreció cumplirle un deseo. Clara le confesó que su mayor anhelo era que alguien la acompañara a saltar en bungee. Mateo, que le tenía pánico a las alturas, inmediatamente me pidió que yo la acompañara. Me negué en el acto, alegando mi embarazo. Clara, al ser rechazada, se entristeció y terminó yendo a un bar para ahogar sus penas. Allí, alguien le puso algo en la bebida y fue violada. Después, devastada por el dolor, le dejó una nota de suicidio a Mateo: “Si ese día no hubiera ido al bar, ¿todo habría sido diferente?” Al leer la nota, Mateo me agarró del cuello: —¿Por qué no accediste a acompañar a Clara? ¿Acaso habrías muerto si lo hacías? Finalmente, Mateo me estranguló hasta la muerte, y el niño que llevaba en mi vientre se fue conmigo. Al abrir los ojos de nuevo, había vuelto al día en que Mateo me pidió que acompañara a Clara a hacer bungee...
Mi prometido me mató a mí y a nuestro hijo por su primer amor - undefined novels & stories
Zafira
Al renacer en esta segunda vida, tomé una decisión: mantendría la máxima distancia posible de Santiago Fernández. Cuando lo vi llegar como director a mi empresa, renuncié esa misma tarde. Cuando compró un apartamento en mi edificio, me mudé al otro extremo de la ciudad. Y cuando anunció que dirigiría el imperio familiar desde aquí, solicité mi traslado internacional. En mi vida anterior, lo había obligado a casarse conmigo usando mi embarazo como chantaje. Pero justo el día de la boda, su primer amor regresó. Al vernos juntos en el altar, corrió hacia la terraza y saltó al vacío. Santiago fingió que nada había pasado y se casó conmigo, sonriendo. El día de nuestro aniversario de bodas, nos llevó a mi hija y a mí a hacer puénting. Pero él cortó las cuerdas, y mi hija y yo caímos, muriendo destrozadas. Después de nuestra muerte, se inclinó sobre nuestros cuerpos y rio con crueldad: —¡Si no fuera por ti, Valentina no se habría suicidado! ¡Ahora ve y págale por tu culpa! Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a esa noche en que usé mi embarazo para obligarlo a casarse.
Destruí a la amiga que me arruinó la vida - undefined novels & stories
Summer
Tenía una mejor amiga que era dulce como la miel, pero solo de la boca para afuera. A mis espaldas, era un demonio. Me robó el novio, el subjefe de la mafia de Chicago. ¿La excusa? Quería mantenerme alejada de la oscuridad y la sangre, así que ella asumiría el sufrimiento en mi lugar. Empeñó su anillo de bodas y le inventó a su marido una historia sobre un bolso de edición limitada para mí. Desvió fondos de las cuentas de la empresa de su esposo y me echó la culpa, escudándose en mi afición por los escorts. Estaba embarazada y, aun así, buscaba emociones fuertes. Por eso tuvo una orgía con el tío de su esposo y un grupo de socios. Así fue como terminó con una hemorragia. Pero, de algún modo, eso también fue mi culpa. Según ella, yo era quien organizaba esa clase de fiestas. ¿Su versión? Que intentó detenerme, así que la empujé e hice que perdiera al bebé. Al final, su esposo me envió al infierno de un cártel en México para que expiara mis pecados. Allí, el amante de ella me vendió al barrio rojo. Primero llegó la adicción. Luego, las calles. Serví a todos los hombres de la organización, uno tras otro. Mi cuerpo se pudrió y morí despacio, enferma y sola. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado a la noche en que mi mejor amiga perdió al bebé por culpa de su propia y asquerosa fiesta.
El arrepentimiento del Alfa Maldito - undefined novels & stories
Aurora
He sabido desde la infancia que estaba destinada a aparearme con Kaden, el heredero Alfa de la manada Piedra de Luna. Como la única con el linaje bendecido por la Luna, soy la única loba capaz de romper la maldición que ha perseguido al linaje Alfa de Piedra de Luna durante generaciones. Hace un siglo, el ancestro de Piedra de Luna insultó públicamente a una Alfa caída durante su funeral. Se burló de ella diciendo: —Es solo una loba. ¿Por qué un funeral tan extravagante? ¿Cómo podría una hembra proteger a los nuestros? Probablemente se abrió camino hasta la cima durmiendo con otros. La Diosa Selene se enfureció. Lanzó una maldición perpetua. Cada heredero Alfa directo de la manada Piedra de Luna desarrollaría rasgos femeninos al cumplir los dieciocho años, regresando a la condición de un bajo Omega. Solo al aparearse con una loba bendecida por la Luna se podía levantar la maldición. Había estado enamorada de Kaden durante años y no quería nada más que salvarlo. Maya afirmó que ella también poseía el linaje bendecido por la Luna. Kaden intentó aparearse con ella, pero yo expuse su mentira y lo detuve. Obligado por sus padres, Kaden finalmente me convirtió en su Luna. Después de que me marcó, Kaden no retrocedió a Omega, pero tampoco despertó su linaje de Rey Alfa. Esa misma noche, una Maya desconsolada salió a caminar sola por el bosque, donde fue acorralada por una manada de renegados y despedazada. Mis padres y Kaden me odiaron por ello. Afirmaron que yo era una farsa cuyo linaje era impuro, y que por eso Kaden nunca ascendió verdaderamente. Estaban convencidos de que Maya era la verdadera bendecida por la Luna. Creían que mis celos y mentiras la habían matado y le habían robado a Kaden su oportunidad de convertirse en el Rey Alfa. En una noche de luna llena, Kaden me desgarró la garganta frente a toda la manada. Lanzó mi cuerpo a un pozo de plata para dejar que se corroyera. Lo último que escuché fue su rugido: —¡Perra mentirosa! ¡La muerte de Maya está en tus manos! Cuando abrí los ojos de nuevo, estaba de vuelta en el día en que Kaden llegó a la manada Luna de Plata para proponer apareamiento.
Tras renacer, vi su inevitable caída - undefined novels & stories
Redleaves
Nuestra manada fue disuelta a la fuerza tras ser acusada de provocar una guerra. El Consejo de Hombres Lobo emitió un nuevo decreto: todos los lobos jóvenes que no habían participado en el conflicto debían, en un plazo de un mes, someterse a una extracción de sangre directamente del corazón para detectar el gen de la agresividad. Quienes superaran el examen podrían unirse a una nueva manada, mientras que quienes no lo lograran serían condenados a vagar como lobos solitarios. De repente, Sophia, una loba de pelaje blanco, declaró que su padre era el presidente del Consejo. Prometió convencerlo para eximir a todos de la prueba y garantizar su aceptación en la manada Blackstone sin condiciones. Nuestros compañeros confiaron en ella sin dudar y, en lugar de someterse a la prueba, simplemente esperaron a que los guiara hasta la nueva manada. Yo insistí en que se hicieran el examen por precaución, pero eso solo enfureció a Sophia. Frente a todos, se burló de mí y aseguró que yo no sabía de lo que hablaba, que mi única intención era hacerlos sufrir innecesariamente. —Algunos podrían portar el gen de la agresividad. Si no superan la prueba, ¿vas a asumir la responsabilidad? En lugar de defenderme, mi novio, Silas, me acusó de actuar por puros celos. Me recriminó que no soportaba ver que a los demás les fuera bien. Sin más opciones, decidí informar al Consejo de Hombres Lobo sobre lo ocurrido. Sophia fue expulsada de inmediato por suplantación de identidad y por obstaculizar el proceso de fusión. Al perder la protección de la manada, murió en la inmensidad del bosque. En ese momento, todos aseguraron que había recibido lo que se merecía y me agradecieron por haberlos salvado. Pero después de que entramos en el nuevo territorio, Silas me apuñaló con una daga de plata y nadie hizo nada para ayudarme. —¡Lo único que teníamos que hacer era soportar un poco de dolor por la extracción de sangre! ¡Sophia perdió la vida por eso! Cuando volví a abrir los ojos, estaba de regreso en el día en que Sophia afirmó ser la hija del presidente.
Matando al Heredero de mi Alfa - undefined novels & stories
Crystal K
El año en que renací fue el año en que comenzó la guerra de los vampiros. Lo primero que hice fue deshacerme del cachorro. El cachorro de mi compañero. El del Alfa Lucas. En mi última vida, él encubrió a su amiga de la infancia, Sarah, cuando ella se apareó con un vampiro. Tomó a mi propio cachorro de sangre pura y lo intercambió con el de ella, un bastardo mestizo. Me tildaron de traidora. Me torturaron hasta la muerte en una mazmorra de plata. Y mi propio cachorro, con el cerebro lavado por Sarah, se paró junto a mi cadáver y me dijo que me pudriera en el infierno. Cuando volví a abrir los ojos, estaba embarazada de tres meses. No lo dudé. Fui directamente a la cabaña de la bruja y bebí el veneno que me dio. Pero mientras una vida se agotaba, descorché otra botella: una costosa Poción Mímica. Esta simulaba el latido del corazón de un cachorro y hacía desprender el aroma de una madre en cinta. Lucas quiere un cachorro para que cargue con la culpa del crimen de Sarah. Bien. Le voy a dar un espectáculo. Esta vez, no tengo ninguna debilidad.
Renací y elegí a 3 machos imperfectos - undefined novels & stories
La Doce
Mi hermana y yo fuimos transportadas por accidente a las tribus de hombres bestia, y el Dios Bestia nos dio a elegir nuestra identidad. La primera opción es convertirnos en Guerrera Bestia, con fuerza poderosa y figura robusta. La segunda opción es convertirnos en Doncella Sagrada, con capacidad de reproducción entre especies y figura esbelta y sensual. En mi vida anterior, mi hermana eligió la primera opción para sobrevivir, y yo me convertí en la débil y deseable Doncella Sagrada. Pero a ella, por no ser lo suficientemente delicada, los machos de la tribu la despreciaron. Por eso, solo le asignaron tres machos discapacitados. A mí, en cambio, por mi figura grácil, los tres hombres bestia más fuertes y apuestos me volvieron su consentida. Luego ellos se convirtieron en los reyes de la selva virgen, y yo en Doncella Sagrada, llena de gloria. Mi hermana, muerta de envidia, aprovechó un descuido para empujarme a un pantano venenoso. Con mi último aliento, le clavé un aguijón venenoso y morimos juntas. Al abrir los ojos otra vez, volvimos al momento de elegir ante el Dios Bestia. Esta vez, mi hermana se apresuró a escoger ser la Doncella Sagrada. —Mariana, esta vez la Doncella Sagrada seré yo. Por lástima, te regalo a esos tres machos inútiles y discapacitados. Contengo mi inmensa alegría. ¿Qué tiene de bueno ser encerrada como herramienta de reproducción? Hay que saberlo: en una sociedad primitiva, el que manda es el más fuerte.
La Reencarnación De La Sanadora Imperial - undefined novels & stories
Crystal K
Nací sin espíritu de loba, una carencia que Arabella aprovechó para convertir mis años en la academia en un auténtico infierno. No fue sino hasta mi graduación que mi loba finalmente despertó, dotándome de un poder de curación excepcional; en ese momento, creí ingenuamente que mis pesadillas habían terminado. Fue entonces cuando conocí a mi compañero predestinado, Tristan, el Alfa imponente y poderoso que me prometió el cielo y las estrellas. Sin embargo, la misma tarde que planeaba anunciarle mi embarazo, la verdad me golpeó con una crueldad devastadora. Quien compartía mi lecho no era Tristan, sino su hermano gemelo, Ronan; aquel Alfa errante que años atrás había renunciado a la manada para arrastrarse entre los humanos. Se valió de un bloqueador de aroma para infiltrarse en mi habitación y embarazarme, orquestando un plan retorcido diseñado únicamente para pisotear mi dignidad en mi gran día. Buscaban venganza por Arabella, quien me había acusado falsamente de acosarla con tal de destruir mi reputación. Cegada por la rabia, irrumpí en el estudio dispuesta a desenmascararlos y exigir una disculpa; en lugar de eso, fui encerrada. Mediante un ritual de magia negra, me despojaron de mi loba para entregársela a Arabella. Sentí cómo drenaban mi esencia vital y arrebataban la vida de mi pequeño antes de que pudiera nacer, sumiéndome en una agonía que acabó por consumirme. De pronto, abrí los ojos. Me encontraba de nuevo en el día en que descubrí mi embarazo. Me llevé las manos al vientre mientras una lágrima recorría mi mejilla; esos miserables iban a arder por lo que me hicieron.
La Mujer que Quemó Su Pasado - undefined novels & stories
Renata
Durante mi recuperación después del parto, mi esposo, Rubén Gutiérrez, llegó a la casa tambaleándose, borracho perdido. Venía con varios que lo sostenían... y con una mujer. Terminó vomitando por toda la sala, y yo, sin decir una sola palabra, me quedé a su lado cuidándolo toda la noche. Jamás imaginé que, al amanecer, lo primero que saliera de su boca fuera: —Está embarazada. Mejor nos divorciamos. No lloré, no grité. Solo asentí con calma. En otra vida, recuerdo haber corrido desesperada por la calle, con mi hija en brazos. Esa mujer pronto se ganó la fama de "fácil" en el pueblo, y hasta la echaron de su casa. Acorralada, terminó lanzándose al río. Rubén, por sus escándalos, perdió el trabajo. Y aun así, nunca me culpó de nada. Cuando nuestra hija cumplió un mes, Rubén encendió una hoguera enorme en el jardín... y nos quemó vivos: a mí, a la niña y a mis padres. Antes de que todo se apagara, alcancé a ver su cara desfigurada por el odio. —¡Bájense al infierno! —gritó—. Váyanse a acompañar a Mariana. Y entonces, al abrir otra vez los ojos, me encontré de vuelta en el mismo instante exacto en que me dijo que quería divorciarse.
Venganza con el Perro - undefined novels & stories
Fosfato
Durante las vacaciones de Navidad, mi novio León Ríos me pidió que le ayudara a cuidar al perro de su amiga de la infancia, Elena Navarro. Pero cuando llegué con la comida para perros, un enorme pitbull me derribó de inmediato, mordiéndome sin piedad. Por suerte, un vecino me rescató de las fauces del perro, pero me quedé con una cicatriz terrible en la cara. Tenía el rostro desfigurado de por vida. Quedé destrozada, y León me culpó: —Seguro lo hiciste mal y lo enfadaste. ¡Tú solo perdiste la cara, pero Toto perdió la vida! Al final, la presión me llevó a saltar desde un edificio alto. Al morir, vi a León y a Elena abrazarse. —Qué listo fuiste, amor, dejaste a Toto sin comer días para que, hambriento, matara a Sofía Vega. Ahora que murió, por fin podemos estar juntos. Al abrir los ojos, había vuelto al día en que León me pidió que fuera a alimentar al perro.
La Reina del Emperador Oscuro - undefined novels & stories
Selina Melville
Vittoria Rossi murió sobre el pavimento frío y sucio de almacén. Tenía sangre en la boca y sostenía entre los brazos a su hijo de cuatro años, que ya no reaccionaba. Marcello, su esposo y subjefe de la organización, había envenenado al padre de Vittoria para tomar el poder. Esa mañana retiró la escolta familiar para acompañar a su amante a comprar un anillo. Pero Vittoria despertó en la misma cama, horas antes de la traición. Recordaba todo y no pensaba obedecer a Marcello otra vez. Tenía el libro de cuentas oculto de su padre, una Beretta cargada y cinco años de rabia acumulada. Su misión era sacar a Matteo de la mansión, revelar que Camilla no era la mujer dulce que fingía ser, sino una asesina al servicio de los Moretti, y destruir el imperio de Marcello. Cuando Marcello intentó entregar a su hijo a la Bratva para salvarse, Vittoria escapó con Matteo y se encontró con Lorenzo De Luca, el Emperador Oscuro: el hijo ilegítimo y desterrado del antiguo capo dei capi, un hombre al que los demás jefes preferían considerar un mito. —Son palabras muy atrevidas para una mujer que huye por su vida con un niño en el asiento trasero —se burló Lorenzo. —No estoy huyendo —lo corrigió Vittoria mientras levantaba la barbilla—. Estoy reuniendo fuerzas. Lorenzo quería recuperar el trono de su padre. Vittoria quería vengar a su familia. Juntos podían destruir a sus enemigos, pero Lorenzo también pensaba arrebatarle a Marcello todo lo que había despreciado, empezando por ella.
la Nochebuena, la Amante Mala - undefined novels & stories
Adriana
En la Nochebuena, mientras soltaban globos al cielo, la amante de Francisco Barrera encendió a propósito un fuego artificial que me dejó con quemaduras graves. Mi espalda, de la que me habían arrancado piel para injertársela a Laura Tamez, ahora estaba ahora aún más desgarrada y sangrante; aun así, me negué con firmeza a pedirle ayuda a Francisco. En cambio, protegí con mi cuerpo al nieto mayor de los Muñiz, apenas recién recuperado por la familia, y me lancé a una desesperada maniobra de rescate. En mi vida pasada, fue Francisco quien me dio una patada en la espalda para que no estorbara el paso de su amante al hospital. —Angela Vargas, ¿te divierte usar al niño como pretexto? Aunque estés embarazada, tú y tu hijo no son más que un banco de órganos para Laura. Yo misma te malacostumbré… por eso te atreves incluso a matar y a incendiar. Fui borrada de todos los hospitales, arrojada a las listas negras. Al final, morí con mi hijo en el vientre, cargando un odio que me atravesó hasta la tumba. Cuando volví a abrir los ojos, vi a Laura encendiendo a escondidas un fuego artificial, apuntando hacia el cielo nocturno. Su sonrisa venenosa me taladró los oídos: —Llévate a tu bastardo directo al infierno.
Embarazo y Explosión: Él Enloqueció - undefined novels & stories
Lía Vallejo
Giorgo Romero, el Don de la familia Romero, cayó en una emboscada tendida por un demente suicida que llevaba explosivos atados al cuerpo. Cuando eso ocurrió, mi esposo, Fabio López, y sus hombres ya se habían marchado a un desfile de moda con su amor de la infancia, Reina Digiorno, para escoltarla y protegerla allá. En lugar de presionar el botón de señal en mi anillo, me lancé hacia Giorgo a pesar de estar a punto de dar a luz. Así, con mi propio cuerpo, lo protegí de la explosión. Sin embargo, en mi vida anterior, sí había presionado el botón. Fabio había dejado plantada a Reina para regresar corriendo a la escena y salvarle la vida a Giorgo. Gracias a ese mérito, lo ascendieron al puesto de subjefe. Pero Reina se enfureció con Fabio por abandonarla antes de tiempo y, por pura rabia, cruzó la autopista sin mirar a los lados. Así fue como la atropellaron y murió. Fabio no dijo nada… pero el día en que entré en trabajo de parto, me mandó a una casa de subastas clandestina. —¡El Don tenía a tantos soldati protegiéndolo! ¿Por qué me obligaste a volver, entonces? ¿No es porque solo querías la gloria de ser la esposa del subjefe? ¡Si no fuera por ti, Reina no habría muerto! ¡Debes sufrir mil veces lo que ella sufrió! Yo solo podía mirar cómo los invitados pujaban por mis órganos, uno por uno. Ni siquiera el cordón umbilical de mi recién nacido se salvó de la subasta. Al final, morí por una infección que se produjo mientras me arrancaban los órganos. Cuando volví a abrir los ojos, había regresado al día en que emboscaron a Giorgo.
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