DESPUÉS DEL NOSOTROS: CUANDO YA ERA TARDE
Sin advertencia.
Al inicio, escrito a mano, había una sola frase:
“La mentira no nació del ego, sino del amor. Pero el amor mal dirigido también puede ser veneno.”
Lo abrí sin pensarlo demasiado, y bastaron las primeras líneas para saber que no era ficción, aunque el papel intentara disimularlo. Era nuestra historia, apenas disfrazada con una narrativa en tercera persona y algunos hechos alterados que me hacían parecer, por momentos, una víctima de ella, y por otros, un verdadero monstruo.