POSESIVO: A la niñera que nunca debió tocar
El aire fresco pareció no llegar a mis pulmones.
Un acento francés. La pista era frágil, casi etérea. Pero era un comienzo. Era la primera grieta en el muro de silencio y poder que había destruido a mi padre. Y, de alguna forma, saber que había una persona real, con una voz y un acento específicos en el centro de aquella red, hacía mi cacería más peligrosa, pero también más… personal. Alguien iba a pagar, y yo estaba un paso, aunque fuera minúsculo, más cerca de descubrir quién.
(Punto de vista de Rodrigo)